Tres de cada cuatro "millenials" se ven preparados para competir en un futuro laboral automatizado

Este martes 18 se ha presentado en la sede de la Fundación COTEC el informe “La percepción social de la innovación en España”. Jorge Barrero, director de la Fundación Cotec; Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos y José Miguel de Elías, director de investigación y análisis han expuesto los principales datos.

Los españoles vaticinan un futuro próximo en el que las máquinas asumirán buena parte del mercado de trabajo actual, pero al tiempo muestran una gran confianza en la innovación y son optimistas en general respecto a cómo afrontar los cambios tecnológicos, sobre todo los jóvenes, y en mayor medida los hombres que las mujeres. Son conclusiones de una encuesta de la Fundación Cotec sobre Percepción social de la innovación en España, elaborada por Sigma Dos a partir de 2.400 entrevistas. El estudio, presentado hoy, nace con vocación de continuidad para medir, entre otros temas, la evolución del impacto de la automatización del empleo en la sociedad. Los resultados están disponibles en www.informecotec.es.

Según la encuesta, el 64% de la población activa española (los que tienen un empleo o lo buscan) se siente capacitado para competir en un mercado laboral cada vez más automatizado y tecnológico. Las mayores diferencias en las respuestas tienen que ver con el nivel de formación y con la edad. Se ven preparados para ese nuevo mercado laboral el 76% de los que tienen estudios superiores, por solo un 45% de los que no pasan de estudios primarios. De igual modo, la confianza crece hasta el 73% entre los menores de 30, los llamados millenials, y en cambio baja al 55% entre los mayores de 45.

El estudio refleja asimismo una mayor confianza en sus propias capacidades ante el reto del empleo en un marco tecnológico entre los trabajadores hombres (68%) que entre las trabajadoras (64%). Los hombres se muestran también más convencidos de que “de ninguna manera” una máquina podrá sustituirle en su empleo actual (53% vs 48% las mujeres y 51% la media general)

Dentro de ese 34% de población activa que no se considera capacitado para competir en el nuevo escenario, un 51% alega como motivo su incapacidad para adaptarse (62% a partir de los 45 años) y un 40% aduce motivos económicos (60% entre los millenials).

IMPACTO DE LOS ROBOTS EN EL EMPLEO

El 67% de los españoles opina en la encuesta de Cotec que muchos o bastantes empleos actuales serán desempeñados por robots u ordenadores de aquí a 15 años, si bien un 52% confía en que esos empleos serán compensados por la creación de otros nuevos. Al mismo tiempo, un 34% de los encuestados cree que las máquinas desempeñarán no solo tareas rutinarias, sino también tareas creativas. El 56% cree que la tecnología aumentará la desigualdad social y solo un 45% espera que reduzca la brecha laboral entre hombres y mujeres (la confianza baja al 41% entre las mujeres, por un 50% entre los hombres).

Respecto al impacto social de la revolución tecnológica, la encuesta destaca que el 72% de los españoles cree que la tecnología mejorará la conciliación entre la vida personal y familiar, y el 62% defiende que se dé una renta compensatoria a quienes sean sustituidos en su empleo por una máquina.

El análisis de las respuestas por recuerdo de voto muestra que los votantes de izquierdas se muestran en general menos optimistas ante el impacto de la tecnología que los de derechas. Si bien la mayoría de votantes de las principales opciones políticas considera que el cambio tecnológico es generador neto de empleo, el porcentaje de los que muestran desconfianza no es homogéneo: Podemos, 46%; PSOE, 46%; Ciudadanos, 41%; PP, 38%.

En la misma línea, el porcentaje de quienes creen que la innovación tecnológica aumentará la desigualdad social se reparte desigualmente por recuerdo de voto: Podemos, 61%; PSOE, 58%; Ciudadanos, 54%; PP, 53%.

PERCEPCIÓN DE LA INNOVACIÓN

La encuesta de Cotec recoge también que un 90% de españoles tiene una visión positiva de la innovación, que asocian sobre todo con ciencia (47% de los encuestados) y con creatividad (46%). Pese a lo cual, el 65% opina que en España hay poca cultura de innovación.

El 80% de la población cree que la inversión pública de España en I+D+I es insuficiente, una percepción unánime entre todos los votantes (Ciudadanos, 87%; Podemos, 87%; PSOE, 85%; PP, 74%). El 67% opina además que la legislación actual no favorece la innovación (Podemos, 79%; Ciudadanos, 76%; PSOE, 65%; PP, 56%).

Preguntados por cuáles serían sus dos principales preocupaciones en caso de que España dejara de innovar, la fuga de cerebros es mencionada en un 56% de las entrevistas, y la pérdida de empresas y empleos, en un 47%.


PSOE y Ciudadanos recogen el desgaste del PP tras la 'operación Lezo'

Sigma Dos ha realizado un sondeo para comprobar qué resultados obtendríamos hoy si se repitiesen las elecciones a nivel nacional. La encuesta se realizó entre el 8 y el 10 de mayo, a una muestra de 1200 personas mayores de edad en el ámbito nacional, con un nivel de confianza del 95,5% y un margen de error ±2,88%.

Atrás queda el resultado obtenido en las urnas el 26-J; de pronunciarse hoy, los españoles otorgarían a los populares el 31,1% de los sufragios. La caída del partido gobernante tiene dos beneficiarios, según la encuesta de Sigma DosPSOE y Ciudadanos.

El primero se instalaría en la segunda posición con el 23,5% de los sufragios, superando así en ocho décimas el resultado que logró en los comicios y recortando su distancia respecto al PP en casi tres puntos desde el 26-J. Por otro lado, en lo que tiene que ver con Ciudadanos, la formación que más sube, llegaría al 14,3%, frente al 13,1% que obtuvo en junio.

Los socialistas parecen alejar, aunque sin grandes distancias, el fantasma del sorpassoUnidos Podemos sube cinco décimas respecto a junio y se situaría ahora en el 21,6%. Los de Pablo Iglesias siguen sin conseguir la rentabilidad que buscaban cuando decidieron formar coalición con Izquierda Unida. Es más, quedan anclados en la tercera posición, mientras ven cómo el PSOE, pese a estar sumido en una grave crisis interna, tímidamente avanza.

En lo relativo al Congreso, éste se mantendría dividido en bloques similares a los actuales. Las mayorías absolutas han quedado enterradas y se impone tozudamente la política de alianzas y pactos. Es lo que insistentemente reclaman los españoles, para quienes la situación política sigue siendo mayoritariamente -61%- mala o muy mala.

Podríamos decir que en plano general, se contempla una Cámara en la que el bipartidismo sigue ocupando más de la mitad de los escaños: PP y PSOE juntos sumarían el 54,6% de los votos, un punto menos de lo que ahora mismo representan.

Como hemos dicho más arriba, este sondeo se realiza entre el 8 y el 10 de mayo, por tanto podemos decir que recoge y mide el impacto de la Operación Lezo, de gravísimas implicaciones para el Partido Popular que salpican a la cúpula de la Justicia, hasta el punto de que esta semana la Cámara debatirá y votará una moción de reprobación contra el ministro Rafael Catalá; el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, y el fiscal Anticorrupción, Manuel Moix.

En este escenario, PSOE y Ciudadanos son los partidos que más provecho sacan. Ambos mantienen un vínculo de diálogo con el PP, pero no dudan en castigarle en el terreno de la corrupción. Abren o cierran el grifo del pacto en función de las circunstancias, y ésa es un arma importante.

No se beneficia igualmente Podemos: su discurso contra los corruptos es feroz, adornado con gestos teatrales como el del famoso tramabús, pero probablemente los ciudadanos aprecian en el mismo poca eficacia y poca concreción en el campo parlamentario que es en el que finalmente se adoptan las decisiones.

Con estos mimbres, el análisis demuestra que la buena marcha de la economía, los datos de crecimiento y empleo y las perspectivas de una etapa de prosperidad son los suficientemente potentes como para asegurar una nueva victoria del PP, pero no para permitirle recuperar cotas de representación. Bien al contrario, su pujanza se ve minada por el rosario de casos corruptos que salen a la luz.

Interesante resulta también la sacudida de las fuerzas catalanas. El PDeCat, antigua Convergència, un partido también carcomido por la corrupción, perdería la mitad de sus sufragios, en tanto que ERC mantendría invariables sus resultados.

Albert Rivera y Javier Fernández, los más valorados

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y el presidente de la Gestora del PSOE, Javier Fernández, son los dos dirigentes políticos mejor valorados por los españoles. Entre ambos existe un empate técnico: al primero se le concede una nota de 4,36 y al segundo, de 4,32.

Los dos logran las puntuaciones más altas entre los votantes más jóvenes y los más mayores, pero ninguna franja de edad les otorga menos de cuatro puntos. En el caso del socialista, los votantes del PP le conceden hasta un 5,39, sólo por detrás de Mariano Rajoy, al que otorgan un 6,63.

Es más, Fernández está bastante mejor valorado por quienes dicen haber votado PP que por los que apuestan por el PSOE. Estos últimos no llegan a aprobarle y le otorgan una calificación de 4,77, muy próxima al 4,5 que dan a Rivera. También el votante de Cs tiene buena opinión del líder provisional de los socialistas, al que puntúan con un 4,98. Albert Rivera, por su parte, logra entre los suyos una nota de 6,09 y, entre los votantes del PP, de 5,23.

Rajoy figura en tercera posición de la lista con una nota global de 3,86 que los votantes más jóvenes elevan hasta el 3,9 y los más mayores, hasta el 4,32. Los dos dirigentes de Unidos Podemos, Alberto Garzón y Pablo Iglesias, ocupan por este orden los últimos puestos del ranking con notas respectivas de 3,72 y 3,37. El electorado de menor edad es el que le concede las valoraciones más altas, y cuando se pregunta por ellos a los votantes del resto de partidos, Garzón le gana la batalla a Iglesias.

 

Corrupción

También en esta encuesta se han podido medir los efectos de la corrupción en la ciudadanía española; 51,3% de los encuestados opina que el PP obstruye la acción de la justicia. Un significativo 19,5% de los votantes que optaron por Mariano Rajoy el 26-J comparte esa opinión. Sólo el 14,4% de los encuestados responde que el PP está teniendo una actitud de colaboración con la Justicia. Entre los votantes populares, ese porcentaje crece, si bien sólo hasta un magro 37,3%, y cae por debajo del 10% en el caso de los electores de cualquier partido de la oposición. El 44,7% de los de su socio de investidura Ciudadanos cree, por ejemplo, que el PP entorpece la investigación de su corrupción.

Los fiscales que protagonizan la actualidad en las últimas semanas tampoco salen bien parados de la encuesta de Sigma Dos. El 34,7% opina que Maza está actuando incorrectamente frente a un 21,4% que valora de forma positiva su actuación desde que fue nombrado por el Gobierno en noviembre. En ese tiempo, ha desautorizado investigaciones por corrupción, siendo la más sonada la del caso Púnica contra el entonces presidente de Murcia. La opinión negativa sobre el fiscal general del Estado es compartida por el 21,6% de los electores de Rajoy.

El juicio de la opinión pública es todavía más duro sobre el fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, que lleva menos de tres meses en el puesto. Sólo el 19,4% considera que su actuación está siendo correcta: el 43,4%, en cambio, la censura. En esta posición se encuentra el 26,4% de los votantes del PP el 26-J. Moix ha tenido una serie de enfrentamientos con su equipo desde su llegada en relación a sus decisiones en causas de corrupción como Lezo o el caso 3%. Junto a Maza, será probablemente reprobado esta semana por la mayoría del Congreso.

Mucho mejor es la valoración que merecen las decisiones que ha adoptado Cristina Cifuentes para poner en manos de la Justicia la documentación del caso Lezo. Un 32% piensa que hizo bien o muy bien frente a un 25,2% que opina lo contrario. Especialmente positivas son las respuestas procedentes de los votantes del PP y de Cs. En cambio, la dimitida Esperanza Aguirre sale vapuleada por el sondeo. El 53,6% desaprueba su actuación frente a un escaso 14,8% que la ve bien o muy bien. Sólo el 28,5% de los electores del PP son de esta última opinión.

 

Primarias en el PSOE

 

En esta encuesta, también se ha podido medir la actitud de los ciudadanos y militantes del PSOE de cara a las primarias del partido, las cuales se celebran el 21 de este mismo mes. Más de la mitad de los votantes del PSOE prefieren a Sánchez como secretario general del partido: un 52%. Un 27,1% opta por Díaz y ya sólo un 14,4% lo hace por Patxi López.

Desde la última encuesta de Sigma Dos (realizada en marzo) las opciones de López han caído, al pasar de ser el preferido por el 31,8% de los votantes socialistas a ser la opción de sólo el 14,4%. Los más de 17 puntos perdidos por López se han repartido casi a partes iguales entre los dos favoritos: Pedro Sánchez y Susana Díaz. La diferencia a favor del madrileño sigue siendo abismal pese a bajar de 25,3 a 24,9 puntos.

Díaz y sus más próximos pensaban que estos meses como candidata, tras su presentación oficial el 26 de marzo arropada por la vieja guardia (Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero o Alfredo Pérez Rubalcaba), la consolidarían como la opción favorita para dirigir el PSOE, mientras Sánchez se iría diluyendo. Sin embargo, siete meses después del Comité Federal en el que el ex líder fue forzado a dimitir, el 66,4% de los votantes socialistas prefiere a Sánchez o al ex lehendakari Patxi López frente a un 27,1% que apuesta por Díaz.

Esta encuesta, fue realizada entre el 8 y el 10 de mayo, después de conocerse las cifras de avales recogidos por cada candidato. Éste ha sido el hito que ha marcado con diferencia quiénes son los dos únicos que tienen posibilidades de ganar la carrera para liderar el PSOE el próximo domingo.

Como suelen repetir los responsables de la Gestora, las primarias se deciden sólo entre los militantes, no entre los votantes, así que los resultados de esta encuesta no tienen por qué parecerse al escrutinio de la consulta del 21 mayo.

Comparando la valoración de este sondeo con el de marzo, es evidente que López pierde fuelle y cede en popularidad frente a los dos favoritos, que suben. Hace dos meses, Díaz suspendía con un 4,79; hoy aprueba con casi un punto más. Sánchez, por su parte, rozaba el 6 hace dos meses. Ahora, se acerca al 7 con ese 6,71.

Entre la ciudadanía en general, sin tener en cuenta a quién votaron, la candidata mejor valorada es Díaz, con un 4,63; le sigue López, con un 4,5, y cierra la tabla prácticamente empatado con el vasco el ex líder socialista, que obtiene un 4,49 y una valoración muy negativa por parte de quienes votan al PP, de ahí su mala posición.

En cuanto a las preferencias para liderar el partido entre los votantes en general, la favorita es también Susana Díaz. El 32,5% de los españoles prefiere que la próxima secretaria general del PSOE sea la andaluza; el 29,3% se decanta por el ex diputado madrileño y un 20,6%, por el dirigente vasco.

Igual que ocurrió en la encuesta de marzo, Susana Díaz es la opción favorita para la franja de la población que tiene 65 o más años. Entre ellos, el 37,1% apuesta por la andaluza; el 25,8% por Pedro Sánchez y el 21%, por Patxi López. En el resto de franjas de edad está más igualado. Díaz gana entre los que tienen entre 30 y 44 años (la prefiere un 31,1% de ellos). Sánchez gana entre los más jóvenes, con entre 18 y 29 años, y entre los que tienen entre 45 y 64 años con muy escasa diferencia sobre la andaluza.


El último gran debate: más polarización, más crispación

El miércoles 3 de mayo tuvo lugar el último gran debate televisivo que enfrentó a los dos candidatos que participarán en la segunda vuelta de las elecciones francesas. Es la primera vez en la historia política francesa que una candidata de extrema derecha a la segunda vuelta de las presidenciales participa en un debate cara a cara: en 2002, cuando Jean-Marie Le Pen superó la primera vuelta, Jacques Chirac –su oponente conservador- se negó a debatir con él.

Marine Le Pen y Emmanuel Macron protagonizaron un debate de dos horas y media en el que primó la crispación, el recurso al miedo del electorado, la oposición al “establishment”, a Europa y la globalización (Le Pen) y la postura moderada, reformista, pro-europea (Macron). El debate ha acentuado la polarización del escenario político francés que comentábamos en nuestro último post.

“Mediocre”, “brutal”, “desordenado”, son algunos de los conceptos con los que los medios franceses describen el encuentro. Hasta el padre de la candidata del Frente Nacional declaró que Marine Le Pen ha carecido de la altura suficiente a la hora de debatir, y aseguró que “si fuese el árbitro, diría que se trata de un partido nulo”.

En el contexto de un debate cargado de acusaciones mutuas entre los candidatos, los medios han escrutado cuidadosamente los “intox” de ambos candidatos, la información de veracidad dudosa o de imposible comprobación. Así, por ejemplo, Le Figaro identificó 13 “intox” de Le Pen frente a 2 de Macron.

Los ataques personales marcaron particularmente el discurso de Le Pen, con su estrategia de “Trumpizar” el encuentro. La candidata del Front National ocupó la primera hora atacando insistentemente a su adversario. Entre los temas sobre los que Macron y Le Pen divergieron más agudamente se cuentan la Unión Europea, la seguridad, el terrorismo, el desempleo, los impuestos y la identidad nacional.

Según un sondeo realizado por BFMTV, el 63% de los espectadores encontraron a Macron como el más convincente. Entre quienes votarían al Front National, solo un 12% consideró al candidato de En Marcha! como más convincente, mientras que entre quienes votarían a Macron, apenas un 3% consideró a Le Pen como la más convincente.

En lo que tiene que ver con Francia Insumisa y los electores de Melenchon, dos tercios consideran a Macron el más convincente, mientras que el restante 30% se posiciona del lado de Le Pen. Con proporciones más equilibradas, un 58 % de los electores de Fillon considera a Macron como el más convincente, frente a un 38% que se inclina por Le Pen.

En lo que tiene que ver con la credibilidad y el apoyo del electorado de cara al proyecto político de los candidatos, un 64 % de quienes respondieron a la encuesta votó en favor de Macron, frente a un 33% que eligió a Le Pen.

Tanto las redes como los medios franceses se hacen eco no solo de los ataques lanzados durante el debate sino también de las reacciones de la sociedad francesa. El domingo conoceremos el resultado de la segunda vuelta de unas elecciones cruciales para Francia y para el futuro de la Unión Europea.

 


Le Pen y Macron polarizan el escenario francés

Este domingo 7 las elecciones francesas vuelven a captar la atención pública europea. Con la segunda vuelta de las elecciones presidenciales se recrudecen los discursos de los dos candidatos: Le Pen acusa a Macron de ser el candidato de la banca, y Macron replica que ella es anti-Francia.

El día del trabajador ambos dieron el último gran mitin: en la misma ciudad (París), a 25 km y tan solo con 5 horas de diferencia. Los dos candidatos se apoyan en la estrategia del miedo: Le Pen, contra el establishment y la “continuidad” de Macron; este, contra Le Pen y el extremismo del Frente Nacional.

Los sondeos más recientes llevados a cabo por los institutos Odoxa y Kantar Sofres-OnePoint para Le Point y Le Figaro indican una clara ventaja para Macron, de casi 20 puntos: 59% vs. 41%.

En ambos casos, la distancia entre los dos candidatos se redujo levemente en relación con anteriores sondeos, aunque no tanto como para que el candidato de En Marcha! pierda su condición de “claro favorito”, como escribe el conservador Le Figaro.
Tanto Le Pen como Macron están obligados a amplificar su radio de posibles electores. Macron se acerca, cauteloso, desde el centro, buscando atraer a los votantes de la izquierda y la derecha. La candidata de extrema derecha también sigue la misma estrategia, aunque con un campo de acción mucho más reducido, con los estigmas de extremismo y racismo asociados a su apellido y a las siglas del Front National.


Incertidumbre en Francia a dos días de las elecciones presidenciales

Tras el atentado de ayer en París, el cierre de campaña de las elecciones presidenciales francesas se produce en un clima de tensión que ha llevado a  que los candidatos Macron, Le Pen y Fillon hayan cancelado sus últimos eventos. Sin embargo, Mélenchon, candidato de France Insoumise, ha decidido continuar con los actos de campaña, asegurando no querer “interrumpir el proceso democrático para demostrar que los violentos no tienen la última palabra”.
Los últimos sondeos apuntan a Emanuel Macron, candidato de En Marche!, como el favorito de los votantes franceses. Un sondeo, realizado por L’Express y BFMTV antes de que tuviese lugar el atentado y publicado hoy, sitúa a Macron a la cabeza de la carrera presidencial, con un 24% de intención de voto. Le siguen a cierta distancia Marine Le Pen (21,5%), François Fillon (20%) y Jean-Luc Mélenchon (19,5%).En cuanto a la segunda vuelta, el mismo sondeo prevé que Macron se imponga a Le Pen con una diferencia significativa en intención de voto: 65% contra 35%.

Como mencionábamos en nuestro post anterior, las elecciones tienen lugar en un clima sin precedentes en Francia, en el que un alto porcentaje de abstención e indecisos coexisten en un escenario fragmentado y altamente polarizado, que no hace más que aumentar la incertidumbre en la que vive Francia desde los últimos atentados terroristas.

Ahora tan solo queda esperar los resultados de esta primera vuelta y ver cómo los franceses hacen frente al reto de elegir un nuevo presidente de la República sin dejar que el temor acapare la atención pública y la decisión democrática.