Elecciones francesas: Emmanuel Macron, tal y como vaticinaban sondeos y encuestas, resultó vencedor. Con un 66,06% de los votos, casi 21 millones de votos, Macron se convierte en el candidato más joven en llegar al Elíseo, y esto con una carrera política de tan solo 2 años como ministro de economía del presidente François Hollande. Con una alta abstención y un 12% de votos nulos y blancos, las elecciones francesas en las que Marine Le Pen resultó derrotada insuflan un renovado aire de confianza en Europa.

En su discurso de la noche del domingo Macron reconoció el resultado del partido de la oposición, y aseguró que trabajará durante la siguiente legislatura para responder al enfado y la desafección que ha llevado a parte de los franceses a votar a partidos de corte extremista o a abstenerse. Asimismo, declaró que “es el encargado de defender la República” y de traer una nueva esperanza, un nuevo humanismo, a Francia, mientras en la explanada del Louvre ondeaban banderas francesas y europeas al son, en clara alusión a la defensa del europeísmo, del himno de la Unión Europea, la novena sinfonía de Beethoven.

Europa respira aliviada con la victoria de Emmanuel Macron y se encomienda al respaldo del presidente electo, un europeísta militante al que Bruselas apoyaba abiertamente desde antes de los comicios. De las elecciones francesas sale fortalecido, también, el proyecto comunitario que Macron defiende frente al rupturismo de Le Pen y el Frente Nacional. Para Donald Tusk, el actual presidente del Consejo Europeo,  “Francia es esencial para Europa, como Europa lo es para Francia”, por lo que confía en que el nuevo jefe del Estado francés “contribuirá constructivamente a resolver nuestros desafíos comunes y a mantener la unidad”. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, y Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, emularon a Tusk y apoyaron públicamente al nuevo presidente electo.

En lo que tiene que ver con el análisis de resultados, en el siguiente gráfico podemos observar los departamentos en los que ambos candidatos se impusieron. En el caso de Macron, en París rozó el 90% de los apoyos y en los circundantes Hauts-de-Seine y Val-de-Marne superó el 80%. Le Pen, por el contrario, ha recabado los mayores apoyos entre los electores de Aisne y de Pas-de-Calais, ambos en el norte del país, con porcentajes superiores al 50%.

                                                                                                                          Fuente: The New York Times – How France voted

 

Los datos relativos a la abstención, el voto nulo y blanco, también deben ser tenidos en cuenta. Si sumamos los votos nulos, los blancos y la abstención, el porcentaje rozaría el 37%, quitando el segundo puesto a Marine Le Pen.

 

 

Macron ha obtenido estos resultados con apoyos de votantes que, en la primera vuelta, no le dieron su voto. Esta racionalidad del voto, puramente estratégica –a la que también se denomina voto útil– y cuyo objetivo es desbancar a candidatos radicales de extrema derecha, es casi tradición en Francia, y evidencia cómo los diversos partidos del espectro político pueden trabajar juntos en lo que se  denomina el Frente Republicano. Es así como muchos votantes aseguran haberle votado ya que le consideran “el menos malo de los dos”.

 

                                                 Fuente: @Matthieugallard

 

A pesar de su victoria, el nuevo Jefe de Estado Francés habrá de esperar las legislativas de junio para saber con certeza si cuenta con el apoyo necesario en el parlamento para imponer su programa, o, si por el contrario, asegurar la gobernabilidad será una tarea tan complicada como la que tuvo que enfrentar su ahora antecesor, Hollande.