Afecto, castigo, cachete… ¿estamos educando bien a nuestros niños?

Se abre el telón y aparece Andrés, de seis años, en la mesa con su familia. Está comiendo un huevo frito con las manos y nadie le dice nada, a todos les parece lo más normal salvo a una tía, que se asombra pero prefiere no enfrentarse a los papás de la criatura. Se abre el telón y Pablo, de unos 12 años, entra en la peluquería con su padre, quien lo mira embobado continuamente y en un determinado momento se atreve a tocarle un lado de la cabeza para indicarle el corte al peluquero. Pablo se vuelve y le grita: «¡Cállate!». El padre continúa observándolo, extasiado, como si fuera una de las siete maravillas del mundo.

No son chistes. Se trata de situaciones reales. ¿Los padres ya no educan a sus hijos? ¿Es esto lo que han logrado las teorías sobre la crianza positiva, según las cuales todo se debate y nada se impone? Disciplinas que a día de hoy cuentan con el favor del 61,7% de los padres españoles. Una proporción que aumenta en un tramo de edad, el de los que tienen entre 20 y 44 años.

Si esta forma de no educar, de dar libertad total a los niños para que hagan lo que quieran y de darles todos los derechos pero ninguna obligación va imponiéndose poco a poco, ¿qué adolescentes estaremos creando? Y más allá, ¿cómo serán los adultos que empiezan ahora a vivir?

Preguntamos a Emilio Calatayud, juez de menores de Granada y autor de condenas tan curiosas y ejemplarizantes como trabajar varios días con los bomberos el joven que había quemado papeleras o matricularse en un curso de estilismo el menor que robó en una peluquería. Y también tiene una recomendación para los padres: que pongan en la nevera, a vista de todos, el artículo 155 del Código Civil, según el cual los hijos deben: «Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre. Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella».

El juez cree que «lo estamos haciendo mal, porque hay que decir a los niños que no. Hemos pasado del padre autoritario al colega y no podemos ser amigos de nuestros hijos, ya que entonces los dejamos huérfanos de padres».

Pasar por encima de este colegueo y ajustar posiciones de unos y otros parece importante, y una forma de hacerlo es poner límites a los más pequeños, lo que para el 88,4% de los encuestados no se asocia con el autoritarismo, aunque esta percepción podría ir cambiando con el tiempo, pues el 11,6% de los que creen que poner límites sí es comportarse con autoritarismo asciende hasta el 32% cuando son los más jóvenes los que responden.

Como siempre, la virtud está en el término medio, como asegura el juez Calatayud, que trae a colación «el sentido común, y nuestros padres tenían más que nosotros. Hoy en día es muy difícil ser padres, porque hay demasiadas leyes, muchos derechos de los niños y ninguna obligación».

Hablando de autoritarismo, entran en juego los castigos y ¡hasta los cachetes! La mitad apuesta por combinar el castigo con el afecto y la empatía, y el 41,9% prescinde de él. Aunque, si se trata de una falta muy grave, sí optan por el castigo el 73,4%. Lo de una bofetada a tiempo… continúa vigente, pues el 45,7% recurre al cachete sólo alguna vez, mientras que el 36,3% no lo hace nunca. Para el juez, «por un azote no pasa nada, propinado en el momento justo y con la intensidad adecuada».

Otro experto, el psicólogo Álvaro Bilbao, autor del libro sobre educación más leído, El cerebro del niño explicado a los padres, que acaba de publicar Prepárate para la vida, y cuenta con más de dos millones y medio de seguidores en las redes sociales, afirma que no se ve capaz de determinar dónde está el límite a poner límites, valga la redundancia. Lo que sí afirma sin dudar es que, «si en casa no se ponen límites, la corteza prefrontal del cerebro sufre un hipodesarrollo, lo que provocará muchos problemas al niño para controlar sus impulsos, desarrollarse socialmente, tomar buenas decisiones, solucionar problemas, tener confianza, etc».

Volvamos a Andrés, que mientras se chupa los dedos, llenos de yema de huevo y de grasa –y eso que el 94,5% de los padres cree que los niños deben aprender a usar los cubiertos–, no pierde detalle de su serie de dibujos favorita en el iPad de su madre o el teléfono de su padre, una situación que todos hemos visto en bares y restaurantes, a pesar de que el 69,1% se muestra en  contra de permitir los dispositivos mientras se come y sólo el 26% los dejan en ciertas ocasiones. Aquí el juez Calatayud se muestra tajante: «Regalar un móvil por la primera comunión es una barbaridad, o que a los dos años les den la tablet en un bar. El móvil debería estar prohibido hasta los 14, edad en la que la ley ya les exige responsabilidades». Pero es que así, con las pantallitas, no se aburren. Porque eso de aburrirse está muy mal visto ahora, convirtiéndose muchas veces los padres en animadores del día a día de los niños. Sólo el 34,6% piensa que no hay que entretenerlos todo el rato.

La invasión masiva de la tecnología hace más difícil ser padre, de eso no cabe duda, pero también hay una auténtica avalancha de libros que pueden preparar a los progenitores ante lo que se les viene encima. Y algunos se convierten en verdaderos bestsellers. No es de extrañar: antes de que nazca el niño, el 43% ojeó un libro de maternidad y el 33,7%, bastantes o todos los que cayeron en sus manos. Cifras similares cuando son libros que versan sobre educación: más del 43% ojearon alguno, una cantidad que sube al 60% cuando son los más jóvenes quienes responden.

Álvaro Bilbao confiesa que su mujer «nunca leyó un libro de crianza, pero es la mejor madre del mundo. Creo que hay un componente muy grande de instinto, de disfrutar, y con eso es suficiente. De hecho, los padres que más han leído a veces son los que están más confundidos, tienen ideas radicales». Y añade que, quien quiera leer y prepararse, debe buscar libros «con ideas muy generales, que no se centren en estilos concretos de crianza y hayan sido escritos por profesionales». «Los que necesita el cerebro de niños y adultos es equilibrio», insiste. Pues eso, Andrés, Pablo y papás de ambos, un poquito de equilibrio… n

* Población: hombres y mujeres de 16 y más años, con hijos, residentes en España. Técnica de recogida de información: Panel Sigma Dos by Trust Survey. On line (CAWI)/RRSS. Fecha de campo: 2 al 5 de abril de 2024. Muestra: 1.211 entrevistas. La muestra permite trabajar con un margen de error de más menos 2,9% para un nivel de confianza del 95,5% y en el supuesto de variables con dos categorías igualmente distribuidas.

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