- «La principal inquietud de las personas mayores de 55 años radica en la posibilidad de no poder permanecer en sus hogares en el futuro».
Bien pensado, la frase “hacerse mayor” no significa nada. Vivir es envejecer desde el momento en que nacemos. Precisamente por eso deberíamos asumir con naturalidad lo que, justamente, es natural, aunque para ello tengamos que deconstruir una cierta cultura que, tal vez con fines publicitarios, ha promocionado ilusoriamente la eterna -e imposible- juventud, recoge José Luis Rojo, subdirector de investigación de Sigma Dos, en este artículo.
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