Bienvenidos a la nueva normalidad. Análisis de Antonio Asencio

La encuesta de Sigma Dos para ELMUNDO refleja una sociedad abrumada. Y a un gobierno desbordado. No es para menos. La superposición de crisis -sanitaria, económica, política, institucional- supone un desafío sin precedentes para un gobierno que suma, a la inédita fórmula de la coalición, la dependencia de una compleja geometría parlamentaria no exenta de problemas.

En un contexto así era difícilmente eludible una erosión en la intención de voto, con Unidas Podemos perdiendo apoyos que no capitaliza plenamente un PSOE clavado en su resultado de noviembre de 2019. Es, sin embargo, el PSOE el que mantiene la «mala salud de hierro» electoral del Gobierno, frente a un socio a su izquierda eficaz en las campañas, pero que en responsabilidades de gestión da síntomas de declive. Descartada la lógica de los grandes consensos, que nadie espera ya salvo para casos puntuales, el PSOE peleará por mantener el oxígeno narrativo de la recuperación social de la crisis, con la esperanza de remontar en lo que resta de legislatura. Si también los socialistas perdieran ese pulmón electoral, la oposición tendría en bandeja el argumento de un gobierno fallido que entra en barrena cuando España más precisa de un ejecutivo fuerte. Aunque no haya elecciones a la vista, las encuestas serán el principal marcador a los puntos de esa batalla dialéctica y discursiva que veremos durante 2021.

Un año que será excepcionalmente interesante en el plano de la investigación social y que en la colaboración ELMUNDO-Sigma Dos afrontamos con un rearme tecnológico, gracias al inminente nacimiento del panel digital conjunto que nos permitirá abordar más cuestiones, de manera más ágil y proporcionando al lector más información y opciones de participación. Desde esta nueva atalaya tecnológica y metodológica escrutaremos el horizonte social de un tiempo nuevo: la era post-covid, que se abre con más interrogantes que certezas, pero acompañada de la convicción de que jugamos otra partida y que nada volverá a la casilla de salida.

Tenemos la incógnita de saber si este virus, que carece de topografía precisa y se expande sin criterios geográficos predecibles, nos hará a los españoles más nacionalistas o más europeístas y globalistas. En una era marcada por la adopción de la biopolítica, el «estado de excepción» normalizado y una intervención estatal sin precedentes en la economía y en la vida cotidiana, veremos resurgir el debate entre libertades individuales y seguridad colectiva. ¿Seremos los españoles una ciudadanía refractaria a este reforzamiento del Estado, no tanto como centinela de la identidad nacional, sino como instrumento de control del espacio y las conductas? ¿O mantendremos la tónica generalizada en el confinamiento de seguimiento de las normas, aun cuando sean cambiantes, desafiando el mito del pueblo mediterráneo anárquico? ¿Asumiremos que la «nueva normalidad» modifique nuestras nociones de «privacidad» inviolable e implique que la conversión de la salud individual en un asunto público, con registros médicos y control sanitario apoyado en el Big Data? Es pronto para saber si la nueva era nos hará más sociales, digitales y medioambientalmente conscientes, o nos inclinaremos por un nuevo individualismo consumista, como pasó en los años 20 tras la gripe de 1918. Todo está abierto. Merecerá la pena vivir y analizar a fondo este 2021 que empieza.

Antonio Asencio es director de Comunicación y Estrategia de Sigma Dos. Artículo original en El Mundo. 

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