¿Cuáles podrían ser las consecuencias políticas de la crisis del COVID-19?

Según el barómetro de Sigma Dos para Antena 3 Noticias, el PP y el PSOE son los partidos que más votos ganarían si hoy se celebraran elecciones. El PSOE obtendría el 32,2 % de los votos, cuatro puntos más (+4,2) de lo que obtuvo en las elecciones de noviembre, mientras que el PP aumentaría hasta el 24,3 % (+3,6).

Sin embargo, Unidas Podemos, Vox y Ciudadanos descienden en intención de voto. La formación de Santiago Abascal caería hasta conseguir el 13,8 % de los apoyos (-1,3). Unidas Podemos también pierde, y se colocaría con el 1 1% de los votos (-1,8) y Ciudadanos sería la formación más afectada, con un descenso de 2,4 puntos y el 4.4 % de los sufragios. 

Gráfico: Antena 3 Noticias

De este modo, los resultados del estudio muestran que, además del impacto económico de la crisis del coronavirus en España, esta pandemia y las medidas adoptadas tendrían también unas consecuencias políticas.

Respecto a cómo ha gestionado el Gobierno la crisis del coronavirus, un 33,5 % cree que el Ejecutivo lo está haciendo bien, mientras que un 23,4 % cree que lo está haciendo mal, y un 22,3 % lo valora como "muy mal".

Valoración de líderes

En cuanto a la valoración de los líderes, todos suspenden. No obstante, el mejor valorado es Pedro Sánchez, que roza el aprobado con un 4,97, seguido de Pablo Casado, que obtiene un 4,78.

La tercera en el ránking es Inés Arrimadas, con un 4,27. Después va Pablo Iglesias, con un 3,64 y el último es Santiago Abascal, con un 3,13.

Gráfico: Antena 3 Noticias

Nota completa: Antena 3 Noticias


ESPAÑA Y EL MUNDO POST COVID-19

En apena dos semanas estamos afrontando un cambio radical en nuestro modelo de sociedad que va a inducir importantes transformaciones en todos los ámbitos: político, cultural, económico, etc. Aunque la mayor parte de los esfuerzos sociales están en lo urgente (ordenar un confinamiento inédito y  salvar el sistema sanitario), no debemos perder de vista el análisis un poco más detenido y a medio plazo de lo que esta crisis puede suponer. Intentar imaginar el paisaje después de la batalla puede ayudarnos a adaptarnos a unas transformaciones que, con toda seguridad, van a impactar de manera directa en nuestra forma de vivir.

 

CONSECUENCIAS POLÍTICAS 

  • Biopoder, biopolítica, el auge de la “biopolítica”. Son conceptos que forjó el filósofo francés Michel Foucault en los años 70 para describir el despliegue y el desarrollo del poder como una tendencia al control de los cuerpos, a la disciplina de lo “biológico”. De esa “voluntad de poder” surgen ciencias como la demografía (el estudio de las poblaciones), la medicina, la estadística, el urbanismo, etc, impulsadas por el propio
  • El Covid19 ha puesto de manifiesto que, en la globalización, los países más efectivos a la hora de ejercer el biopoder son, precisamente, los más 1) autoritarios y 2) aquellos que, por cultura, tienen sociedades menos individualistas y más proclives a ceder esferas de privacidad a sus gobiernos, como las asiáticas. Ese éxito, al menos momentáneo o aparente, de las dictaduras o regímenes autoritarios para frenar el Covid19 mediante técnicas drásticas del control de sus poblaciones, puede suponer ciertamente un desafío político para los países democráticos. En el dilema entre efectividad (resultados) y legitimidad (procedimientos) se podría inclinar la balanza hacia la efectividad como nuevo valor social, incitándose a un modelo de sociedad más restrictiva, menos abierta y democrática.
  • Este biopoder es hoy biopoder El big data salva vidas a costa de nuestra privacidad. La soberanía hoy no está en las fronteras físicas, sino en tener datos de tu propia población. En este sentido, señala el filósofo surcoreano Byul Chun Han, que las experiencias de países como China o Corea del Sur es que el conocimiento generado por el poder para el biocontrol sería imposible en Europa, dadas nuestras restrictivas leyes de protección de datos. Mientras allí los gobiernos han desarrollado sofisticados sistemas de biopoder, como pantallas con reconocimiento facial por todo el territorio que permiten trazar los movimientos de sus ciudadanos, en Europa el confinamiento se hace por proedimientos totalmente físicos. El confinamiento digital e inteligente de Asia versus el confinamiento analógico y puramente físico de los europeos nos situará ante el conflicto de ceder soberanía individual al Estado para protegernos de nosotros mismos o proteger antes nuestro sistema de valores basados en el respeto a la esfera individual. Son dos visiones del mundo enfrentadas, con las vidas humanas de fondo.

  • Nueva relación poder - saber, entre la política y la ciencia: Frente a la creencia arquetípica de que el saber crea el poder, es el poder el que crea el saber en función de sus intereses coyunturales en cada momento (Foucault). Ningún saber es objetivo y autónomo ni surge por sí mismo. Son producidos mediante instituciones (Universidades, escuelas especializadas, laboratorios, institutos, centros de inteligencia, etc), que funcionan como tecnologías del El Covid19 va a impulsar por parte de los poderes globales (públicos y privados) ciertas formas de producción del saber y, en este sentido, cabe resaltar que las expresiones de la biopolítica (la estadística sanitaria, la medicina, la investigación científica) se van a convertir en elementos centrales de la estrategia de inteligencia y de seguridad de cada país, y de la business intelligence de grandes corporaciones. Se van a lanzar a competir o cooperar (según el modelo de relaciones resultante) a países entre sí, pero también, a países con y contra corporaciones privadas que, por su capacidad para crear saber estratégico (pensemos en los biodatos acumulados a través de las aplicaciones móviles, por ejemplo), van a estar en el punto de mira de todos. España tiene una oportunidad para, desde el poder político, impulsar la creación del saber estratégico integrando parte de su sistema financiero, de sus sistemas de investigación y de su capacidad tecnológica. Es previsible que otros países creen este tipo de sistemas verticales. De nuevo, la soberanía está en los datos. País soberano es el que posee big data sobre sí mismo (cosa diferente, como hemos visto en el punto anterior, es por qué medios y qué límites se alterna para conseguir dicha información).
  • Vuelta del estado - nación, debilidad de las estructuras Paradójicamente, esta crisis de la globalización puede suponer una vuelta al estado-nación no solo por el retorno de las fronteras físicas y administrativas sino, precisamente, como dispositivos de seguridad y biocontrol mediante la creación (o el impulso) de dichos sistemas verticales de producción de saber. Pero es que, además, esta crisis ha puesto de manifiesto los límites de las estructuras supraestatales como la Unión Europea a la hora de responder a desafíos en tiempo real como este: carecen de instrumentos de respuesta rápida y, acumulando una ingente concentración de poder real, carecen de auctoritas, de autoridad para liderar iniciativas. El divorcio entre poder y responsabilidad, entre poder y auctoritas, se va a resolver en favor de los segundos: es previsible que, por la fuerza de los acontecimientos, el poder real acumulado durante décadas por la UE en la fría distancia de Bruselas, se reubique de nuevo en los gobiernos nacionales, a fin de cuentas, los que rendirán responsabilidades ante sus ciudadanos. Queda por ver la función de estas estructuras supraestatales en la fase más diferida de reconstrucción económica. Pero la vuelta al estado-nación también reestructurará las relaciones políticas hacia  abajo:  pensemos  en los proyectos soberanistas en el interior de España, que chocarán -ya  está pasando- con este estado recentralizado a la fuerza.  Su lugar en la nueva política va a ser difícil, con una opinión pública que va a ser menos tolerante con expresiones de pongan en cuestión la unidad y la solidaridad social, a lo que hay que añadir que fuera de nuestro país perderán parte de la atención de la que venían disfrutando.
  • Posible vuelta a un nuevo contexto bipolar en el mundo: nueva Guerra Fría entre UU. y China. Primero, porque ambas potencias se disputan la génesis de esta pandemia, culpando a la otra de estar detrás. Trump está llamando al Covid19 “virus chino” mientras que China está respondiendo mediante acusaciones más o menos veladas a EE.UU. y su ejército de haber inoculado     y extendido el virus en China. Mientras EE.UU. está respondiendo con un cierre de fronteras (incluso a la UE), China está ejerciendo “diplomacia médica”, enviando médicos y material a los países más afectados (entre ellos, España) en una efectiva operación de reposicionamiento estratégico global. Es más que previsible que esta escalada de tensión vaya en aumento y redefiniendo el mundo en dos ámbitos de influencia claros.

CAMBIOS CULTURALES

La crisis del Covid19 no es la primera crisis propia de la globalización (en este siglo ya hemos tenido los ataques del 11S de 2001 y la crisis financiera de 2008), pero es la primera cuyos efectos llegarán a toda la población mundial y cambiarán, al menos en el corto plazo, nuestra forma de vida. Es de esperar que produzca una sensación generalizada de desconfianza en el progreso humano que, especialmente en el ámbito científico, nos protegía con una cierta creencia en la invulnerabilidad y la inmunidad social. Y ello, a pesar de que el Covid19 es un desafío científico que, muy probablemente, se resolverá en términos científicos en un tiempo récord. A pesar de ello, engendrará cambios culturales:

 

  • Surgirán interpretaciones “decadentistas”, es decir, aquellas que encontrarán un vínculo entre el hecho calamitoso y una supuesta decadencia moral, tal y como hizo el alemán Oswald Spengler en La decadencia de Occidente, publicado justo después de la Primera Guerra No faltarán alusiones teóricas e ideológicas al Covid19 como castigo merecido a nuestra forma de vida, a la globalización enloquecida, al capitalismo sin fronteras que mueve mercancías y personas sin límite hasta devorarse a sí mismo, al consumismo desatado. Según estas visiones, el Covid19 sería una infección de nuestra forma de vida. Desde la izquierda y desde la derecha, habrá llamadas al cierre social: menos consumo, menos libertad social, más control, menos individualismo, etc.
  • Militarización de nuestro imaginario El ejército, otra vez, volverá como metáfora de la organización social, al tiempo que adoptamos un marco mental de “guerra” como estado psicosocial de alerta, impulsados por la necesidad de “vuelta al orden”. Esta militarización de nuestro imaginario se dará en dos sentidos: en una mirada real y renovada a nuestros ejércitos (no es casual que el Gobierno de España incluya en sus comparecencias públicas uniformes militares) y en una posible vuelta al modelo militar de la sociedad y la economía, surgido de la Alemania de Otto von Bismark (1870). Este modelo era asumido como metáfora general para cualquier organización, dotaba a empresas, sindicatos, instituciones y gobiernos de un molde piramidal donde cada persona ocupaba un puesto con tareas definidas, una jerarquía clara (con la posibilidad de ascenso a medio y largo plazo) y la posibilidad de inclusión de cualquier ciudadano, al menos por la base de la pirámide. Este modelo de organización social estuvo vigente hasta los años 70, cuando se esfumó por el advenimiento de la sociedad postindustrial basada en nuevos modelos de organización flexible. Este modelo militar también funcionó como un sistema de identidad fuerte para millones de ciudadanos, de “hogar psicológico”. Está por ver que este modelo pueda volver plenamente, dadas las características del tipo de organización social actual, pero las llamadas a “militarizar” prácticamente todo, la metáfora de esta epidemia como una “guerra”, podrían indicar una necesidad de retorno a esa pirámide como refugio social, impulsada por la “necesidad de orden”.

  • Posible vuelta a un neo-humanismo, no contradictorio con la crítica decadentista al modelo de vida Se van a generar llamadas a un retorno al espíritu comunitario, a un nuevo modelo de relaciones sociales que, en palabras de George Soros, habían dejado de ser “relaciones” propiamente dichas para convertirse en “transacciones”. Este neo-humanismo de raíz kantiana y universalista chocará necesariamente con las tentaciones nacionalistas. Vamos a ver un recrudecimiento en la batalla cultural entre globalistas y nacionalistas. Ya ocurrió con la crisis de 2008, que engendró una ola fuerte de populismos en todo el mundo, y todo hace indicar que sucederá en esta.

 

CONSECUENCUAS ECONÓMICAS

  • Crisis y cuestionamiento del capitalismo financiero y bursátil… que resistió, aunque con profundos cambios, el embate de la crisis de 2008, y que ahora podría recibir una segunda y brutal sa La sobrerreacción de los mercados financieros al Covid19 sería, en este esquema, un síntoma de su propia debilidad, es deir, más que del miedo al virus, del miedo a sí mismo como tecnología totalmente inestable. Los bancos centrales, en este sentido, tomarán iniciativas contracíclicas para evitar que los mercados financieros agraven la crisis económica y, sobre todo, se contagien a la deuda pública, tal y como ocurrió entre 2008 y 2011. De  los gobiernos de las grandes potencias se esperan  grandes  “planes Marshall” para contrarrestar el apagón económico.
  • Replanteamiento del orden económico internacional: ¿Un nuevo Bretton Woods? Tras la II Guerra Mundial, este orden se diseñó según los parámetros de Bretton Woods (1944) de donde surgieron las normas de cambio monetario basadas en la equivalencia fija del dólar y la creación de instituciones como el FMI, el Banco Mundial, y posteriormente, la OMC. Fueron cambios instados por los Estados Unidos dado su papel preponderante en el momen Mientras las normas de cambio se disolvieron en 1971 como consecuencia del incumplimiento de los propios Estados Unidos para financiar la Guerra de Vietnam, el resto de instituciones han permanecido hasta la fecha. Con las elecciones norteamericanas a la vista, y la incertidumbre de cómo impactará el Covid19 en el resultado de las mismas por la posible erosión política y electoral de Donald Trump, no sería impensable un cambio en la política comercial norteamericana de guerra comercial con China y otras potencias, y el forzamiento de un nuevo pacto mundial económico donde los países asiáticos podrían ganar peso como grandes acreedores mundiales (exactamente lo que ocurrió en Bretton Woods con los Estados Unidos).

  • Reorganización de la producción del consumo: implantación de procesos de digitalización y más énfasis en la economía del conocimiento. Las industrias turísticas o presenciales se recuperarán cuando aparezca la vacuna, pero es probable que todas, también incluidas estas, tengan que adoptar rigurosos protocolos de inteligencia sanitaria para adaptarse a un nuevo contexto donde el miedo permanecerá un largo tiempo. El Big Data y la IA será una industria en auge no solo por su capacidad para realizarse en remoto, sino porque su desarrollo será impulsado por los gobiernos como elemento estratégico de biopoder.
  • Reindustrialización de Europa y España. El Covid19 ha puesto de manifiesto el riesgo económico de ubicar gran parte de la capacidad industrial fuera del país. España deberá, al menos hasta cierto punto, rindustrializarse y reubicar parte de su capacidad manufacturera en sus propias fronteras. Es posible hacerlo sin un coste exagerado aplicando procesos de innovación tecnológica, como las impresoras 3D, que están siendo útiles a la hora de la fabricación de respiradores para hospitales o mascarillas.

 

En definitiva, al menos durante unos años, todo parece indicar que la economía y el orden social podrían volver a modelos parecidos a los de los años 50 y 60, con fuertes paquetes de estímulo en el gasto público, industrias estratégicas financiadas desde el Estado, un cierto neocorporativismo y, tal vez, un replanteamiento de las normas internacionales de comercio.

 

 

 

 


Ranking Forbes - Sigma Dos: GSK, la mejor empresa para trabajar en España

 

La revista Forbes, junto a Sigma Dos, ha publicado la II edición del ranking de las mejores empresas para trabajar en España. A través de un sondeo exclusivo y en profundidad de Sigma Dos, se han analizado las opiniones de más de 8.000 empleados de las mayores compañías (más de mil empleados) de todos los sectores en España. 

La filial española de la farmacéutica GSK encabeza el listado. Con más de 2.000 empleados, el núcleo de su negocio es la distribución y comercialización de medicamentos, pero también fabrica y desarrolla otros nuevos, esto último a través de su Centro de Investigación, su Fundación Tres Cantos Open Lab y su Unidad de Investigación Clínica.

Mutua Madrileña y la multinacional tecnológica HP se encuentran en el segundo y tercer lugar respectivamente. Los empleados del grupo asegurador Mutua Madrileña son los que se sienten más sienten más satisfechos con su empresa. Por su parte, los trabajadores de HP destacan la fortaleza de su cultura corporativa y un potente entorno que favorece la conciliación.

Por detrás se encuentran la división española de la biotecnológica AstraZeneca; American Express: la proveedora de servicios de salud Sanitas, la entidad financiera Santander; la firma de servicios profesionales KPMG; Ikea; y Deloitte.

 

Metodología

Forbes ha elaborado este listado, ya un referente en España, con la ayuda esencial de un sondeo exclusivo y en profundidad de Sigma Dos, a través de las opiniones de más de 8.000 profesionales sobre 38 indicadores distintos que reflejan su satisfacción y su bienestar.

El proceso ha incluido entrevistas por cuestionario en las que se cuantificaban la excelencia o insuficiencia de sus políticas de gestión del talento. Así, las empresas no solo han realizado un profundo ejercicio de transparencia, sino que han demostrado estar dispuestas a acatar el veredicto público de sus plantillas y a tomar buena nota de sus índices de satisfacción.

Sigma Dos contactó en total con alrededor de 2.000 empresas. Este estudio se ha realizado entre las principales compañías del país y que superan los 500 trabajadores en ámbito nacional, sometiéndose a un exigente proceso que incluía la entrevista por cuestionario de como mínimo 80 de sus profesionales, llegando a cuantificar 38 aspectos distintos ligados a su bienestar. 

Puedes acceder al estudio completo en la edición digital de Forbes.


Elecciones 5 abril: Feijoó ganaría las elecciones en Galicia y el PNV y PSE sumarían mayoría en el Parlamento Vasco

Feijoó ganaría las elecciones en Galicia con el 45.9% de los votos

Alberto Núñez Feijoó ganaría las elecciones autonómicas en Galicia con el 45.9% de los votos y entre 38 y 40 diputados. Unos resultados con los que el PP de Galicia obtendría la única mayoría absoluta del partido en una comunidad autónoma. No obstante, perdería en torno a un 2% de su porcentaje de voto y entre 1 - 3 diputados en el Parlamento Autonómico. Son resultados de la encuesta preelectoral realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo en base a 1.000 entrevistas telefónicas realizadas entre el 2 y el 5 de marzo, justo tras conocerse cuáles son los partidos que concurrirán a las elecciones y sus líderes.  

Con este escenario, el PP de Feijóo necesitaría mantener como mínimo 38 diputados (que representan la mayoría absoluta en el Parlamento gallego), ya que el sondeo muestra que el resto de fuerzas del espectro de la derecha no conseguirían el apoyo suficiente para lograr representación en el Parlamento: Vox alcanzaría el 1.8% de los votos mientras que Ciudadanos apenas lograría el 1.3%

El PSOE de Gonzalo Caballero sería el partido más votado en el bloque de la izquierda con el 24.1% de los apoyos y 19 - 21 diputados. Con estos resultados, el partido socialista se convertiría en la segunda fuerza con representación parlamentaria. Le seguiría BNG, que aumentaría su previsión de voto hasta el 17.5% y entre 12 - 13 diputados. Sin embargo,  En Marea, que en estos comicios se presenta bajo las siglas Galicia en Común Anova Mareas y con el apoyo de Podemos, EU, Anova, Marea Atlántica y Compostela Aberta, anota un importante descenso de más de 10 puntos con el el 6.9% de los apoyos y entre 3 - 5 diputados

El PNV y PSE sumarían mayoría con 46 diputados en el Parlamento Vasco

El PNV lograría el 43.5% de los votos y podría sumar hasta 35 parlamentarios el próximo 5 de abril, con un importante crecimiento de 7 representantes respecto a las elecciones celebradas en 2016. En otro punto se encontrarían Podemos y PP, que perderían un máximo de 5 y 4 representantes, respectivamente. 

Son resultados de  la encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo con un trabajo de campo realizado entre el 2 y el 5 de marzo. 

Por su parte, el PSE aumentaría su representación hasta hasta llegar a los 14 representantes y el 14.1% de los votos. Con estos resultados, PNV y PSE-EE lograrían una mayoría absoluta con hasta 46 parlamentarios en una Cámara de 75 representantes. 

 

 

Fuentes:

El Mundo (Elecciones en el País Vasco)

El Mundo (Elecciones en Galicia)


El Papa Francisco y Angela Merkel repiten como líderes mundiales y europeos mejor valorados en España

España vuelve a aprobar masivamente al Papa Francisco y se sitúa como el décimo país donde el Pontífice recibe mejores valoraciones. De esta forma, el 71% de los españoles tiene una opinión favorable del Pontífice, una valoración prácticamente idéntica a la obtenida en la encuesta de 2018. Rumanía -país ortodoxo en su mayoría- es el país que mejor valora al Papa, con un 88% de opiniones favorables. De la misma manera, su aprobación alcanza también su máximo nivel en Filipinas, donde es aprobado por un 87% de la población, Líbano y Colombia (85%) e Italia (83%). Su figura solo es rechazada en 6 países -todos de religiones no cristianas, salvo Serbia-, con Siria a la cabeza, donde el Papa es valorado negativamente por el 64% de la población.

En España todas las franjas de edad (a partir de 18 años) y en ambos sexos, el Papa obtiene mayores valoraciones positivas que negativas. La valoración mejora a medida que aumenta la edad. Los españoles que mejor valoran al Pontífice son los mayores de 65 años, que llegan a emitir un 86,4% de valoraciones positivas. Por otro lado, el 32,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años tienen una opinión desfavorable hacia el Papa. Por situación de empleo, es peor valorado en el segmento de parados que buscan su primer empleo (33,3%) y los estudiantes (28,3%).

Angela Merkel, la líder europea mejor valorada en España

La canciller alemana, Angela Merkel, también repite como segunda líder mundial y primera europea mejor valorada por los españoles, con un 61% de aprobación. España es, además, uno de los pocos países europeos donde la canciller mejora ligeramente su imagen en relación a la encuesta del año anterior (un incremento de 3 puntos porcentuales).

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, se sitúa en tercer lugar entre las preferencias de los españoles, con un nada despreciable 48% de opiniones positivas. Es uno de los líderes que experimenta una mejoría más notable en relación a la encuesta de 2018, cuando la aprobación en España era del 38%, es decir, diez puntos menos que en la actualidad. Se da la paradoja de que Macron es mejor valorado en España que en Francia, donde recibe la opinión favorable de tan solo el 32% de aprobación frente a un 60% de desaprobación.

En el lado opuesto de las preferencias de los españoles se encuentran, como peor valorado, el presidente norteamericano, Donald Trump, con un 9% de opiniones favorables y un 85% de desfavorables; son los estudiantes de cualquier edad los que opinan menos desfavorablemente del líder norteamericano, aunque su aprobado: el 13%. Seguido en cuanto a rechazo por parte de los españoles, se encuentra el presidente ruso, Vladimir Putin, con 13% de opiniones positivas frente a 73% negativas, y el primer ministro británico, Boris Johnson, que solo cosecha un 12% de valoraciones positivas frente a un 59% de negativas.

 

España, en la media del mundo

La opinión pública española no difiere mucho de la del resto de países donde se ha realizado el estudio. El Papa repite como líder global mejor valorado en todo el mundo, con un total de 53% de opiniones positivas, seguido de Angela Merkel, con un 46% de aprobación, y con Emmanuel Macron en tercer lugar, con un 40% de percepción favorable.

A la cola de las preferencias globales se sitúan Trump (58% de opiniones negativas) y Putin (48% de desaprobación), seguidos del presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ambos con un 41% de opiniones desfavorables.

En relación al líder norteamericano, a pesar del suspenso general, su valoración es mayoritariamente positiva en países como Nigeria y Vietnam (72% de aprobación), Albania (70%) y Filipinas (58%).

El mundo no cree que Trump gane las elecciones de 2020

En conjunto, la mayoría de la población mundial no cree que Donald Trump, que aspira a un segundo mandato, sea reelegido en noviembre de este año (46%). Sin embargo, esta creencia varía mucho entre países. España es de los países donde más se cree que el presidente de EE.UU. y candidato republicano, no será reelegido: un 53% de los españoles, frente al 32% que sí espera su reelección.

En los países de nuestro entorno, la opinión es similar. Así, en Francia un 39% cree que Trump no repetirá, frente a un 23% que sí lo cree. Los alemanes que creen que Trump perderá los comicios ascienden al 56%, frente a un 24% que espera que gane. En Italia, los que piensan que no ganará las elecciones también son mayoría: un 52% por un 21% que considera que el candidato republicano logrará su reelección. Sin embargo, en países de otras regiones del mundo, como Vietnam (Asia) o Nigeria (África), la mayoría de la población cree que Trump ganará los comicios.

Ausencia de liderazgos emergentes

Según la directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, la encuesta realizada en colaboración con Gallup International, demuestra que en el mundo “faltan liderazgos políticos emergentes”. “Vemos cómo, año tras año, los líderes mejor y peor valorados repiten, con ligeras variaciones”, afirma Díaz, quien resalta que la opinión pública mundial varía “no tanto de país a país, como de región a región del mundo, como se observa en el caso de los países de nuestro entorno europeo, que tienden a opinar dentro de parámetros similares”. El caso del Papa Francisco, señala la directora general de Sigma Dos, es una “excepción por su transversalidad”, es decir, que “goza de buena valoración como figura pública mundial, al margen de la creencia que se profese”.


La confianza de los españoles en la innovación cae 16 puntos en dos años

  • La Fundación Cotec y Sigma Dos han presentados los resultados de la ‘III Encuesta de percepción social de la innovación en España’, realizada a partir de 2.404 entrevistas telefónicas
  • El 73% del total de ciudadanos mantiene una visión positiva de la innovación (89% en 2017), pese a que los resultados caen de forma significativa entre los colectivos más vulnerables en función del género, edad o nivel de estudios

 

Tres de cada cuatro españoles tienen una visión positiva de la innovación, pero su confianza es inestable y en solo dos años acumula una caída de dieciséis puntos porcentuales (89% en 2017, 80% en 2018, 73% en 2019). El dato pertenece a la Encuesta de percepción social de la innovación en España, realizada por Cotec en colaboración con Sigma Dos a partir de 2.404 entrevistas telefónicas. Los resultados de la tercera edición del estudio demoscópico fueron presentados hoy en Cotec.

La pérdida de confianza en la innovación es más acusada entre los sectores de población tradicionalmente más vulnerables. Destaca la caída entre los ciudadanos que solo tienen estudios de Primaria (únicamente el 50% mantiene una consideración positiva de la innovación, acumulando un retroceso de 32 puntos porcentuales en dos años) y Secundaria (65%, -22); los menores de 29 años (70%, -23) y los mayores de 65 (64%, -21); así como las mujeres (68%, -21).

“Nos preocupa mucho que la confianza en la innovación decrezca sobre todo entre los colectivos de ciudadanos más desfavorecidos, porque la innovación es también una herramienta para reducir las brechas sociales. Una sociedad desigual no es una sociedad próspera”, afirma el director general de Cotec, Jorge Barrero.

 

PREOCUPACIÓN POR LA TECNOLOGÍA

Al tiempo que la confianza en la innovación cae, la idea de que la tecnología aumenta la desigualdad social se consolida, alcanzando en 2019 al 55% de los encuestados. Los que más temen a la brecha tecnológica son de nuevo los sectores de población más vulnerables: ciudadanos en paro o con trabajos poco cualificados, con escasos estudios y bajos ingresos, habitantes de municipios pequeños, etc.

Barrero recuerda que “el objetivo de la encuesta es recoger percepciones y no comprobar si estas son erróneas o bien se fundamentan en fenómenos reales”, para lo cual Cotec dispone de otros proyectos. La Fundación dedicó en 2019 la tercera convocatoria de su Programa de Innovación Abierta (PIA), lanzada antes de conocer los resultados de la encuesta, a explorar los vínculos entre innovación y desigualdad. El PIA de Cotec seleccionó 14 proyectos, en representación de distintas perspectivas, para establecer alianzas y desplegar a partir de 2020 un ambicioso programa de investigación.

La directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, destacó en su intervención las principales novedades de la encuesta en esta tercera edición, como el desglose de resultados en función del tamaño de población de residencia de los encuestados, lo que ampliará el conocimiento demoscópico de la España rural o España vacía.

 

Puede acceder al informe completo, aquí.

 


Sigma Dos, Premio Control en la categoría a mejor instituto en Investigación de Mercados

Sigma Dos, la empresa española decana en estudios de mercado y demoscopia, ha sido premiada este jueves en la categoría de mejor instituto de Investigación de Mercados por los premios Control de Publicidad. Estos galardones son pioneros en el reconocimiento de la excelencia en el trabajo de publicidad y marketing. Se entregan anualmente a las empresas, trabajos y profesionales más destacados del año.

En la edición de 2019, el jurado y los lectores de la revista de Control de la Publicidad han elegido a Kantar, Sigma Dos e Ipsos respectivamente como primer, segundo y tercer instituto de investigación de mercados del año. El premio ha sido recogido por el CEO de la compañía, Luis Hernández, y por la directora general, Rosa Díaz, quienes en sus palabras de agradecimiento han destacado el “esfuerzo de la demoscopia española por innovar y abrirse camino en un entorno global cada día más competitivo”.

 

Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, y Luis Hernández, CEO de la compañía, reciben el premio

 

Dedicada desde hace más de treinta años la investigación social,  Sigma Dos trabaja para las principales instituciones y empresas españolas. Y es media-partner habitual de diversos medios de comunicación escritos y audiovisuales. El pasado mes de octubre se cumplieron 30 años de la primera portada del diario El Mundo, que inició su trayectoria periodística con una encuesta de Sigma Dos sobre las elecciones generales.

A nivel internacional, Sigma Dos Forma parte de la red Gallup International y ESOMAR. Además, está integrada en la asociación profesional INSIGHTS + ANALYTICS ESPAÑA y trabaja en diversos países de Europa y América Latina.

Creada en 1982, Sigma Dos pertenece al grupo multimedia Eurostar Mediagroup, lo que le permite aplicar la innovación a la investigación social (en la tecnología y la metodología cuantitativa y la cualitativa). En los últimos años, ha añadido a su portfolio nuevos productos tecnológicos e innovadores como la escucha social y el design thinking. Actualmente desarrolla un panel de encuestas por Internet en tiempo real, así como la herramienta Trust Survey, en colaboración con la Universidad de Salamanca: una plataforma de Inteligencia Artificial y Big Data que verificará las respuestas de las encuestas online.


La velocidad de la luz y el “apagón demoscópico”

De todos los datos que nos aportan las encuestas, hay uno que está pasando desapercibido a pesar de que describe al segmento electoral que más crece: los “votantes dudosos”. Es decir, aquellos que manifiestan su intención de votar a un partido, pero preguntados si ese voto puede cambiar a última hora responden que sí. No conviene confundir a los dudosos con los indecisos, que son aquellos que responden que aún no han tomado la decisión. Los dudosos sí, pero no es una decisión cerrada. Es provisional. 

En estas elecciones, los “dudosos” han subido al 35% del total de los que manifiestan su voto. En las elecciones de abril eran solo el 20%. El carácter “dudoso” del voto varía por partidos: los votantes más dispuestos a migrar son mayoría en Ciudadanos (51%). Pero este fenómeno afecta también a Unidas Podemos (31%), al PSOE (28%), y, en menor medida, al PP (21%) y a Vox (19%). 

 

La provisionalidad de las decisiones de voto tiene causas coyunturales y propias. En España, en solo cuatro años hemos afrontado siete citas con las urnas, cuatro de las cuales corresponden a elecciones generales. Esta “fatiga electoral” se traduce no tanto en una bajada de la participación (que, según las estimaciones de Sigma Dos, se situaría en torno al 72%), como en el menor apego a unos partidos a los que responsabilizan -de forma desigual y cambiante, es cierto- de los diferentes bloqueos. Pero no podemos obviar las causas estructurales y globales que subyacen a este fenómeno, que no es exclusivo de la sociedad española. En la sociedad líquida la identidad ya se construye no sobre lo duradero, sino sobre la capacidad abierta y flexible de selección permanente que nos ofrecen las redes: todo es más efímero y provisional. También en la política, donde las estructuras tradicionales compiten con nuevas plataformas, liderazgos y movimientos sociales que surgen, cumplen una función determinada y se desvanecen o se reciclan. 

¿Es lógico que, en unos tiempos menos estables y marcados por el cambio constante, durante la última semana, justamente la más decisiva para fijar las tendencias definitivas, se produzca un "apagón demoscópico"? ¿Tiene sentido que 40 millones de personas voten "a ciegas", sin conocer un elemento tan relevante para decidir su papeleta como la correlación de fuerzas existente en cada momento? En Estados Unidos, Alemania, Países Bajos o Reino Unido no existe ningún tipo de restricción legal para la publicación de encuestas. En Francia y Portugal a solo se prohíbe publicarlas el día antes. De nuestro entorno, solo Italia nos supera, con la prohibición de publicación de encuestas durante las dos semanas previas. Tendremos que adaptar las técnicas demoscópicas a esta sociedad que acelera sus procesos. Pero sería muy oportuno abrir el debate sobre el derecho a la información demoscópica en un contexto en el que, como señaló Paul Virilio, “la velocidad de la luz no transforma meramente el mundo. Se convierte en el mundo.” 

Gerardo Iracheta (presidente de Sigma Dos). 


La encuesta post-debate: De la dialéctica a la estadística

Desde luego, ganar un debate no implica ganar unas elecciones. Pero lejos queda el tiempo en el que la sociología electoral acostumbraba a decirnos que la capacidad de los debates para mover el voto era limitada. Ganar, perder o empatar un debate puede tener consecuencias en un contexto en el que un 35% de los votantes que han expresado su intención de votar por alguna de las opciones se plantea la posibilidad de cambiar su papeleta de aquí al domingo. A estos votantes “dudosos” hay que sumar a los puramente “indecisos”, es decir, aquellos que afirman no tener aún ninguna preferencia, y que suman el 30% de todo el corpus electoral.

La cita de esta noche no era tanto entre los propios candidatos como entre estos y esos varios cientos de miles de personas que, a seis días de las elecciones, no lo ven claro y que, desde el punto de vista estadístico, pueden alterar la situación. Y a tenor por los resultados de la encuesta post-debate de Sigma Dos para Antena 3, quien mejor han conectado con esos segmentos del electorado ha sido Pablo Iglesias, ganador para el 29,5% de quienes siguieron el debate. El candidato del PP, Pablo Casado, habría vencido para el 21,5% de los espectadores; Pedro Sánchez, para el 20%; Santiago Abascal para el 18,2% y Albert Rivera para el 10,8%. Se evidencia que en el bloque de la izquierda gustó más Iglesias, mientras que en el de la derecha la división es más patente, con un Rivera que se descuelga.

Insistimos en que quien gana un debate no tiene por qué ganar las elecciones. Pero resulta oportuno no pasar por alto que el debate se ha convertido en un momento tan crítico como paradójico, pues este hito de máxima tensión electoral se ubica en ese tiempo de sombra donde ya no se pueden publicar estimaciones de voto. Por eso, la encuesta post-debate nos permite pasar de la dialéctica a la estadística, arrojar luz sobre uno de los acontecimientos más decisivos de la campaña e ilustrar, con números, el inevitable “debate del debate” que comienza justo cuando se apagan los focos.

¿Por qué los debates pueden mover votos? Junto a la mencionada falta de estabilidad en el voto, con la consecuente incertidumbre sobre resultado final, la importancia renovada de este formato tiene que ver también con la irreversible personalización de la política. Los partidos son hoy, más que nunca, sus líderes. En la era de las redes sociales, de la aparente cercanía entre representantes y representados, la historia reciente de los cinco partidos en liza es inseparable de la trayectoria de cada uno de sus candidatos. Y esas cinco narrativas personales –cinco hombres-, construidas por separado, por fin convergen en un formato en el que, más que un contraste de siglas, programas e ideologías, lo que se ve al desnudo son las virtudes y los defectos de cada contendiente. Los diversos rasgos humanos que encarnan sus distintos proyectos políticos. Ahí radica la capacidad insuperable del medio televisivo para conectar a los candidatos con sus espectadores, a quienes otorga los dos elementos de verificación más letales que conoce la comunicación política: el directo y el primer plano. Una prueba de fuego, a la altura de la madurez democrática de nuestro país, a la que se han sometido los cinco representantes políticos llamados a dirimir el futuro de nuestro país, y que en Sigma Dos no hemos querido dejar de estudiar. 

Antonio Asencio, director de comunicación y estrategia de Sigma Dos, reflexiona sobre las conclusiones de la encuesta post-debate de la noche del lunes, en el diario El Mundo.


10N: EL ÚLTIMO SPRINT ELECTORAL DE 2019

Esta campaña electoral es atípica por los plazos –tras la reforma, en el año 2016, de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que reduce los plazos de la campaña si esta se produce por una repetición electoral- y también por las formas pues, si calculamos bien, España está en campaña desde marzo de 2019, en la antesala de las elecciones anticipadas que se celebraron el 28 de abril y que, al final, no se materializaron en una composición nueva de gobierno.

La agenda política está indefectiblemente marcada por la sentencia que condena a los líderes independentistas catalanes y las revueltas que esto ha provocado en las calles de Cataluña, sumado a un hecho histórico como es la exhumación del dictador Francisco Franco y la posterior inhumación en el cementerio de Mingorrubio (44 años después de su fallecimiento). Dos hitos que han alterado los discursos de los líderes políticos y relegado el que se presuponía tema estrella: la economía y la más que apuntada recesión económica en 2020.

Tal y como refleja la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo, publicada ayer, los bloques parten de un empate técnico que, muy probablemente, no esperaban en el Palacio de La Moncloa cuando todo indicaba que España iba hacia una repetición electoral, pues en ese momento gozaban de una amplia ventaja respecto al segundo, el Partido Popular, que se ha ido reduciendo con el paso de los días.

La abstención, que se prevé más elevada que en el mes de abril, afectará previsiblemente al bloque progresista, que esta vez parece menos capaz de movilizar a los ciudadanos como sí lo fue hace unos meses. La primera muestra ya la tenemos: las solicitudes para votar por correo han caído alrededor de un 30%, con lo que ello conlleva. No obstante, no podemos obviar el importantísimo dato que arroja el estudio de Sigma Dos, en el que un 35% de los ciudadanos que irán a votar aseguran su voto aún puede cambiar (votantes “dudosos”), algo que puede hacer desaparecer el empate técnico para beneficiar a uno de los dos bloques. Extremo este que solo se daría si ese voto indeciso se concentrase de forma masiva en un solo partido, algo que, a priori, no parece factible.

Si atendemos al discurso de cada partido en los últimos días, observamos que hay dos temas estrella: Cataluña y la desaceleración económica. Todos los partidos recurren a dichos factores para intentar mostrarse mejor que su rival, aunque los hechos acontecidos en Cataluña parecen tener un claro beneficiado, VOX, que justo durante la semana de la sentencia, con los altercados en las calles de Barcelona, pasó de mantenerse a duras penas en los mismos niveles que en abril a duplicar el número de escaños que se prevé que obtengan. Esto puede achacarse a la estrategia de firmeza y contundencia que han seguido para con la crisis en Cataluña, algo que ha tenido especial buena acogida en el sur de la península y en la capital.

Ciudadanos, incapaz de poner freno a su probable descalabro, centran el mensaje en la necesidad de atajar la crisis catalana con más contundencia, pero no solo eso, sino que también han centrado sus esfuerzos en la España vaciada donde, en las pasadas elecciones, obtuvieron el último diputado y ahora están muy cerca de perderlo. El Partido Popular ha visto moderada su expectativa respecto a los primeros sondeos tras la convocatoria electoral, algo que hay que achacar al efecto tapón que hace VOX con las perspectivas de crecimiento ya reseñadas. En el caso de estos dos partidos, el saldo de trasvase es neto, pues los votantes que se van a uno son sustituidos por los que entran desde el otro. Los populares se empeñan en hacer llegar a los ciudadanos un mensaje que, de calar, sería perverso para los intereses de PSOE y VOX, sus mayores competidores, nos referimos a la “pinza PSOE-VOX” de la que tanto se habla en Génova pero que, a tenor de las encuestas, parece no surtir el efecto esperado.

El bloque progresista obtendría unos resultados muy parecidos a los de abril, pues el PSOE se mantiene en la misma horquilla, sin conseguir rentabilizar la exhumación de Franco o su estrategia de moderación en Cataluña, por lo que ahora, en la recta final de la campaña, intentan avivar el miedo a VOX y hablar de que solo ellos pueden hacer frente a la actual situación económica y al desbloqueo institucional, de ahí su lema “Ahora Sí”, aunque la demoscopia nos dice que la mayor parte de los españoles culpan a Sánchez y al PSOE de vuelta a las urnas.

Distinta es la situación de UNIDAS PODEMOS, que ha sido capaz de mejorar las primeras previsiones y parece haber tocado fondo. Su discurso se centra en el riesgo inminente, según su líder, de una gran coalición (gobierno PSOE + PP) tras el 10-N. De igual modo, aprovechan la situación económica para proponer una reforma fiscal que, en sus propias palabras, “atacaría a los de arriba”, buscando así el voto obrero.

Las esperanzas de Más País se vieron truncadas cuando saltó el conflicto catalán y ocupó toda la agenda política. Ahí fueron incapaces de hacerse un hueco para llegar a los españoles, toda vez que su discurso se centraba únicamente en el desbloqueo, llamando a hacer política útil y mostrándose como los únicos que no pondrían impedimento alguno a la conformación de un gobierno progresista. No obstante, Más País perdió la que hubiese sido su gran baza, mostrarse como un partido verde al estilo de otras formaciones europeas y recoger todo ese caudal de voto que ahora mismo no encuentra acomodo entre los partidos que se presentan. Su mayor reto será llegar al 5% de los votos para conseguir grupo parlamentario propio.

En definitiva, el partido está abierto. Todo dependerá de la
campaña que, esta vez sí, se antoja decisiva y podrá cambiar las cosas o, por
el contrario, debido al hastío ciudadano, dejar todo igual, en tablas, abocando
a una situación similar a la vivida en abril. El debate a cinco celebrado este
lunes puede ser decisivo.

España se enfrenta a una repetición electoral que puede no resolver la situación de ingobernabilidad actual, pero que sí situará a los partidos frente al espejo y les obligará a tener más predisposición al pacto que en abril. España no puede permitirse más meses en stand by porque las amenazas que se ciernen sobre nuestro país y sobre la vida de los españoles, no van a dar tregua.

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


Retrato del voluntariado en España

El voluntariado en España está desarrollando un notable crecimiento exponencial en múltiples esperas de la vida social, impregnando a todas las capas de la sociedad, y siendo percibido como una clara necesidad no sólo por las propias acciones implementadas, sino también por la imagen social de quienes lo desarrollan: los/as voluntarios/as.

Un más que interesante monográfico relativo a las tendencias y experiencias innovadoras del voluntariado en nuestro país, documentado con cifras y datos de éste fenómeno creciente, realizado por Fundación Telefónica con la colaboración de Sigma Dos en la realización y analítica de encuestas a la sociedad española y a entes de voluntariado (entidades de voluntariado y consultoras, redes y federaciones de voluntariado)”

 


EL PAPEL DE LAS CIUDADES EN EL ENTORNO GLOBAL ACTUAL: Reflexiones sobre urbanismo y democracia

La globalización, y la distribución y organización territorial de la población en dicho contexto, suponen una clara necesidad de reformulación y replanteamiento de las diferentes estructuras y perspectivas a la hora de afrontar cuestiones tales como el papel que tienen los principales polos de atracción y concentración de población (grandes urbes, megalópolis o conurbaciones de grandes ciudades), las implicaciones con los “Estados-Nación” (divergencias, sinergias, límites y potencialidades), así como la planificación sobre el territorio en los desarrollos urbanísticos y la provisión de servicios a la ciudadanía.

Así,
de una manera iniciática, se puede apuntar que en el transcurso (con mayor
incidencia) de los dos últimos siglos, se ha producido una tendencia de
concentración de las poblaciones (bien por causas económicas, de disposición de
servicios, de cambio de paradigma cultural, etc.) en determinadas áreas
territoriales dando pie a grandes urbes y áreas de influencia que, en dicho
contexto, comienzan a adquirir entidad propia como agentes necesarios y
relevantes en los contextos de globalización y en el “cibermundo” cada
vez más presente en nuestras sociedades.

Por tanto, y tal y como se planteará más adelante con mayor profundidad, nos encontramos en un escenario dinámico en el cuál estos grandes polos de atracción poblacional (denominados ciudades, pero en su expresión más compleja no sólo a nivel urbanístico/territorial sino también por la potencialidad y asunción de funciones dentro de un mundo globalizado) “compiten” en algunas funcionalidades contra los Estados tradicionales, siendo su mayor característica diferencial la flexibilidad en los procesos y las capacidades de negociación “menos encorsetadas” por los bagajes institucionales y las competencias más tradicionales de dichos “Estados-Nación” u organizaciones aglutinadoras de Estados (llámese Unión Europea, EEUU, OTAN, Organización de Estados Americanos, etc.).

Partiendo
de estas premisas contextuales podemos encontrarnos con algunas dudas notables:
¿Cuál será el papel a futuro de las grandes ciudades? ¿Qué se está haciendo a
día de hoy que las difiere y posiciona en algunos aspectos a un nivel superior
a los propios Estados? E incluso, ¿Es viable el sistema actual de Estados en
una sociedad globalizada donde por contra resurgen cada vez más los movimientos
de corte nacionalista/identitario? ¿O en dicho contexto globalizado serán las
ciudades las que ejerzan y asuman gran parte de las funciones de los Estados en
las relaciones con otras sociedades, territorios y/o culturas? ¿Hasta qué punto
somos conscientes del papel de las ciudades en el contexto de sociedades
globalizadas?
¿Cuáles son los límites y potencialidades de las grandes
urbes frente a los Estados en el desarrollo de competencias? ¿Hasta qué punto
las megalópolis presentan una mayor resiliencia que los Estados frente a
las potenciales amenazas de la globalización? Cuestiones de elevada reflexión a
las que se intentará dar respuesta como base para futuros debates.

Tal y como se apunta dentro de la dicotomía entre Estado y Ciudad en contextos dinámicos, las tendencias (económicas, sociales, culturales, etc.) de las últimas décadas están afectando a las competencias y funciones que pueden implementar, estableciéndose continuos reposicionamientos y ciertos desajustes que aún no se han clarificado en su totalidad. Es decir, en estos momentos de cambio y cierta incertidumbre, surgen dudas sobre el papel democrático y político de los Estados y de las grandes ciudades.

Pero, ¿cuál es el papel de estas megalópolis en el entorno global actual? Para poder dar respuesta a esta cuestión hay que tener en cuenta que nos encontramos en una situación donde los procesos de globalización se enfrentan al resurgir de los movimientos nacionalistas que conllevan, entre otros, dos grandes cuestiones a resolver o afrontar: la pérdida de peso y valor de los Estados en dichos contextos al “no servir al mismo nivel las tradicionales formas y protocolos de actuación”, y por otro lado la bien sabida (pero de efectos negativos en la mayoría de los casos) generación de identidades en contraposición, la generación de bloques de “los míos contra los tuyos”, de la búsqueda de cohesiones sociales en base no ya tanto a aspectos que nos unen sino a cuestiones que nos diferencian “del otro, del contrario, del opuesto”. En este contexto de post crisis económica y social mundial, cobran especial relevancia las palabras de Daniel Innerarity sobre el resurgir de “movimientos divergentes”:

 “Quien hable hoy de límites, responsabilidad,
intereses compartidos tiene todas las de perder frente a quien, por ejemplo,
establezca unas demarcaciones rotundas entre nosotros y ellos, o una
contraposición nada sofisticada entre las élites y el pueblo, de manera que la
responsabilidad y la inocencia se localicen de un modo tranquilizador. Entre
las cosas que hacen más soportable la incertidumbre, nada mejor que la
designación de un culpable, que nos exonere de la difícil tarea de construir
una responsabilidad colectiva”.

Por
tanto, para poder afrontar estas problemáticas y retos presentes y futuros,
para poder superar los límites de las sociedades modernas, resulta vital (o al
menos surge como una solución de elevado potencial) implementar nuevas
estrategias para las ciudades en las cuáles su papel de vinculación y búsqueda
de consensos entre diferentes se posicione en la esfera internacional a modo de
“embajadores de urbes”, como referentes de la ciudadanía. Esto posibilitará una
mayor implicación en los escenarios internacionales, y por ende dinamizará y
facilitará los cambios que se puedan requerir en las relaciones entre
sociedades dentro del citado contexto global.

Ahora
bien, estas grandes urbes presentan un papel cada vez más relevante y de mayor
significancia en el intercambio de buenas prácticas de manera bilateral, y a la
par ejercen cierta presión política de manera coordinada hacia sus homólogos
nacionales y en las negociaciones de acuerdos supranacionales a través de redes
de ciudades.
Es decir, las megalópolis están tendiendo a
complementar o incluso superar las competencias y acciones de los Estados, ya
sea por su propia capacidad a nivel individual o por la conformación de
“alianzas diplomáticas” entre urbes para la consecución de relaciones
internacionales ajenas a la diplomacia ortodoxa entre países.

De igual modo, los Estados-Nación se encuentran cada vez más ante escenarios en los que por unas u otras causas (por la hiper-conectividad, el cibermundo, los movimientos nacionalistas, los problemas de diplomacia entre Estados, las divergencias históricas alejadas de la realidad ciudadana, etc.) su papel a nivel internacional está en duda. Y es en este punto en el cual se vislumbra un nuevo posicionamiento (o un desarrollo de esas tendencias que comienzan a visualizarse) de las ciudades como entes con capacidad de negociación y búsqueda de acuerdos entre grandes concentradoras de población, como sujetos activos en los procesos democráticos y diplomáticos, con la búsqueda de sinergias a nivel mundial pero partiendo desde las perspectivas locales donde cohabitan y son seña de identidad las divergencias de perfiles sociales y las búsquedas de consensos y acuerdos entre diferentes para la consecución de objetivos comunes y ese a veces manido “bien común social”.

En
cambio, las grandes urbes cada vez tienen una mayor presencia
internacional y generan estrategias que difieren de las encorsetadas,
tradicionales y poco flexibles estrategias diplomáticas entre Estados-Nación.
Así, las megalópolis están desarrollando planes de acción internacional
participando en estructuras y redes multilaterales, creando delegaciones en
otros lugares del planeta enfocadas a la defensa y promoción de sus intereses. Estas
estrategias se basan en acuerdos bilaterales o multilaterales (como los
acuerdos entre ciudades europeas respecto a los procesos de gentrificación o
las plataformas de intercambio como EUROCITIES, ICLEI, etc.),
memorandos de entendimiento y acciones temporales y coordinadas entre ciudades
a nivel supra-estatal, o incluso redes filantrópicas temáticas y generalistas (100
Resilient Cities, C40
, etc.) que tiene por objeto prioritario el
incrementar la resiliencia, los intercambios y la inversión en red.

Si
bien, los impactos e implicaciones en el presente y futuro dentro del marco de
la sociología urbana y la globalización, pasan por entender la lógica de “la
urbanización exponencial”, “las Smart cities” y “las ciudades estado”
:

La urbanización exponencial, entendida como el incremento constante en la concentración poblacional en determinadas áreas territoriales con capacidad o con atractivo para la concentración, requieren diseños y estrategias no sólo en la propia planificación territorial y de los espacios (ordenación del territorio y de los servicios y usos públicos y privados), sino también en la búsqueda de nuevas fórmulas de gestión y de gobierno, tanto para la perspectiva local (de la propia urbe) como en sus relaciones con el exterior (en contextos geopolíticos globales y sus relaciones con otros polos de atracción o urbes).

Tal y como apunta Anatxu Zabalbeascoa en el artículo “La urbanización del mundo es imparable, ¿están las ciudades preparadas?”, nos encontramos en una tendencia concentradora de población que implica nuevos retos pero a la vez apunta a unas potencialidades que deben de tenerse en cuenta sin lugar a dudas: “En 1900 solo un 13% de la población mundial vivía en ellas; para 2050 los urbanitas serán el 66% del planeta, según la London School of Economics (LSE). Y las indias son, precisamente, las grandes aglomeraciones por desarrollar: el 80% de las infraestructuras que necesitará entonces ese país están por hacer”.

En
esencia, cada vez nos concentramos más en pequeñas áreas territoriales con un incremento
constante de la población que allí se concentra (ciudades que tienden al
concepto de megalópolis con el consiguiente abandono del entorno rural y
las implicaciones que ello conlleva). Todo ello además supone un reto notable:
no sólo hay que construir edificios y equipamientos (que también), sino diseñar
y planificar las ciudades, el territorio, especialmente los espacios públicos y
sus usos. Arquitectos, urbanitas, antropólogos, sociólogos, etc., tienen un
largo camino por delante en la organización territorial de los espacios y el
diseño en función de las necesidades presentes y futuras de los diferentes
grupos sociales que son atraídos por dichas urbes.

Un ejemplo muy clarificador de lo anterior es el siguiente gráfico de lo que acontece en la escena internacional (y rescatado del artículo anteriormente citado de Anatxu Zabalbeascoa).

Así,
dentro de esta urbanización exponencial nos encontramos con los grandes retos a
considerar para las sociedades y sus gestores dentro de la globalización: Los Espacios Públicos, entendidos como
las necesidades de planificación y estrategia anteriormente presentados; la Financiación y la Propiedad, dentro
del aspecto económico de la cuestión donde deberán de tenerse en cuenta y
primar por un lado las escasas opciones de acción sobre la propiedad privada
(más allá de normas urbanísticas y aspectos culturales que si existen y son
condicionantes) y por el otro la financiación tanto pública como privada de los
planteamientos urbanísticos y de relación interna y externa con la sociedad
local y otras sociedades; el Transporte
y la Salud Pública
, en el sentido de las interconexiones tanto dentro de
dichas grandes ciudades como con el exterior, así como las cuestiones relativas
a la garantía de la Salud Pública tanto para los sujetos en particular con la
atención sanitaria y criterios de bienestar y no patología como con la de
carácter público que implica una visión más global y aspectos más relacionados
con la prevención y no tanto con un carácter asistencial (donde se enmarcan,
por ejemplo y entre otros, las políticas públicas de salud encaminadas a
prevenir comportamientos no saludables, mejora de la longevidad, sostenibilidad
de los estados de bienestar, etc.); y la
sostenibilidad
, entendida en todos sus ámbitos y basada en la garantía de
un desarrollo que posibilite no sólo un dinamismo económico sino también la
ausencia de riesgo para las futuras generaciones y una implicación en la
garantía del bienestar de las poblaciones actuales. Y queda patente, además,
que todo ello requiere la planificación que antes se mencionaba como elemento
que sirva de barrera, freno o reductor de las desigualdades sociales que cada
vez se ven incrementadas en mayor medida y que hitos como la crisis global de
2008 ha incrementado sustancialmente.

Otro
de los aspectos clave para entender los retos del presente y del futuro de las
ciudades son las denominadas Smart Cities. Según el
artículo “¿Qué es una smart city? Top 5 ciudades inteligentes”      , éstas pueden definirse como “el resultado de la necesidad cada vez más
imperiosa de orientar nuestra vida hacia la sostenibilidad. Así, estas ciudades
se sirven de infraestructuras, innovación y tecnología para disminuir el
consumo energético y reducir las emisiones de CO2.”.

En
esencia, hablamos del papel que ya tienen y que sobre todo tendrán las nuevas
tecnologías, el desarrollo de técnicas de gestión informatizada y el uso del big data en la gestión y planificación
de los servicios públicos, las necesidades de la población, la resolución de
incidencias dentro del marco de las ciudades que puedan surgir ante situaciones
puntuales (eventos masivos, catástrofes, etc.). Si bien, cabe señalar que aun
cuando a día de hoy hay buenas experiencias positivas que se están
desarrollando en éste ámbito, las dudas que éstas generan, la necesidad de
desarrollos cuasi ad-hoc para cada ciudad, el requerimiento de perfiles
técnicos capaces no sólo de diseñar las tecnologías sino también de
interpretarlas y convertirlas en operativas para las sociedades, etc.; son
elementos que apuntan a un proceso que a medio o largo plazo tendrá resultados
más claros pero que en el corto genera y suscita múltiples dudas (también incluso
en las relaciones con los ámbitos de la democracia y las libertades
individuales y colectivas).

El
último de los elementos clave es el papel cada vez mayor de las ciudades como
“cuasi Estados” o Ciudades Estado en las relaciones con
otras áreas geográficas o poblacionales que difieren de sus límites en mayor o
menor medida. Según el artículo “¿Hacia un mundo de ciudades-Estado?” destaca la
afirmación de Wellington E. Webb
(cuando era alcalde de Denver en el año 2000 y presidía la Confederación de
alcaldes de Estados Unidos):Si el siglo XIX fue el siglo de los imperios
y el XX el de los Estados-nación, el siglo XXI será el de las ciudades”.

Si
bien, la historia y los últimos acontecimientos políticos apuntan a que, aun
cuando por ejemplo en España la población se concentra en un 80% en ámbitos
urbanos, la población dispersa, la población rural, también tiene capacidad de
influencia hasta cierto punto en determinadas situaciones. Es decir, se produce
una cuestión llamativa y es que se observan, por así decirlo, dos tendencias
contrapuestas que, en función del hecho, del momento o la situación toman mayor
valor una u otra aunque con mayor preferencia por la “urbana”:

  • La
    población urbana genera grandes concentraciones, y esas ciudades con cada vez
    mayor presencia y entidad, se convierten al nivel nacional e internacional como
    “micro-estados” o “ciudad-estado” con capacidades y actuaciones que en todo
    caso superan sus límites territoriales tal y como se apuntaba anteriormente.
  • Por
    el contrario, la población rural o no urbana, a pesar de seguir una tendencia
    reduccionista en volumen comparado, mantienen en según qué escenarios una
    capacidad mayor que las urbes para ejercer sus acciones, siendo en todo caso, y
    valga el símil, como la parte más garantista de esa conceptualización más
    tradicional de los Estados frente a la nueva de “ciudades-Estado”.

Así, esta cuestión que ya se apuntaba en la Grecia clásica y que parecía obviada o abandonada como idea de especial relevancia, en estos contextos globalizados y con la tendencia de concentración poblacional, toma mayor valor. Y en el caso español, no debe de olvidarse a la hora de valorar y afrontar estos retos de futuro, el cómo se organiza y estructura la jerarquía de nuestras administraciones. Es decir, no se debería de pasar del “Estado” a la “Ciudad-Estado” obviando que nuestra administración presenta niveles intermedios como son los gobiernos autonómicos o regionales (ya sea a nivel de CCAA o de diputaciones provinciales), las mancomunidades de servicios, las comarcas, y finalmente el ámbito municipal (entre las cuales se encuentran las grandes urbes “Ciudad-Estado” pero que no son las únicas dado que existen ciudades de diferente entidad, magnitud y capacidad).

En esencia, ¿hasta qué punto estas transformaciones lograrán la capilaridad territorial o se reflejarán únicamente en determinados polos poblacionales muy concretos? ¿Dónde quedarán marcados los límites de dichas megalópolis? ¿Serán desde el prisma geográfico/territorial, de sus influencias directas a nivel socioeconómico, o se considerarán otros factores diferentes? Lo que sí parece claro actualmente es que vivimos en un mundo globalizado y tecnologizado (cibermundo, con nuevas estrategias y retos a futuro); que los procesos de concentración poblacional en grandes metrópolis (a nivel nacional e internacional) generan ventajas pero también amenazas (incremento de la desigualdad, individualismo, etc.); que estos procesos implican además necesidades de generación de estrategias de planificación de ciudad (más allá del mero diseño de espacios, equipamientos y usos) incorporando aspectos de negociación e interrelación entre sujetos que cohabitan en el espacio; y que las relaciones entre Estados-Nación se encuentran en “crisis reputacional” por sus limitaciones ante la posibilidad de afrontar los retos de la globalización y cibermundo mientras que las Ciudades-Estado o Megalópolis presentan un notable potencial tanto en las propias relaciones como en el desarrollo de mejoras en el plano democrático (frente a las amenazas de los nacionalismos y proteccionismo).

El futuro más inmediato pasará, en el mejor de los casos, por un proceso de reflexión de las megalópolis (como abanderadas del cambio) sobre las formas de representación formal en el nuevo contexto global, y de mayor presencia internacional como agentes implicados en la elaboración de estrategias y planes de acción con perspectiva macro/internacional. Además, se debería ahondar en la búsqueda de financiación tanto pública como privada para afrontar los diferentes retos, racionalizar su presencia en redes optimizando las ya existentes a través de la búsqueda de acuerdos de colaboración, revisión de los marcos jurídicos de actuación y limitación actual de las ciudades. Y en última instancia, pero no por ello de menor valor, reformar las estrategias diplomáticas para dar cabida al cada vez mayor papel de las ciudades en la esfera internacional.

BIBLIOGRAFÍA

Referencias
de internet:

  • URBANIZACIÓN
    EXPONENCIAL
    *La urbanización del mundo es imparable, ¿están las ciudades preparadas?

https://elpais.com/elpais/2019/05/06/eps/1557155545_143363.html

*El desarrollo urbano no planificado aumentará la desigualdad e impactará el clima, advierte ONU Hábitat
https://news.un.org/es/story/2016/05/1357291

*¿Qué son las Smart cities o ciudades inteligentes y cómo funcionan?
http://www.panelesach.com/blog/smart-cities-o-ciudades-inteligentes-que-son/

*El regreso de la ciudad-Estado | Internacional | EL PAÍS
https://elpais.com/internacional/2017/05/29/actualidad/1496070711_230637.html

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


10N: Un camino por recorrer

Los dados vuelven a estar sobre el tablero, lanzados, esta vez, por los propios partidos políticos.

En los últimos cuatro años hemos sido convocados siete veces a las urnas (nacionales: 2015, 2016, 2019 (2); autonómicas y municipales: 2015, 2019; europeas: 2019) para expresar nuestras preferencias políticas, algo que, según las encuestas, está generando una sensación de fatiga electoral en el ciudadano (como viene indicando en reiteradas ocasiones el CIS, los políticos se han convertido en el segundo problema que más preocupa a los españoles, algo que no sucedía desde 1985).

Tras una participación más alta de lo habitual – que, como ya sabemos por experiencia, suele beneficiar al PSOE- en los comicios celebrados el 28 de abril, 37.000.608 millones de españoles estamos convocados a las urnas el 10 de noviembre para decidir, entre otras cosas, si el multipartidismo resiste o se vuelve al bipartidismo imperfecto que durante años marcó la política española.  

¿Cómo llegamos a las elecciones del 10N?

A grandes rasgos y teniendo en cuenta
a los partidos nacionales con opciones de obtener importante representación
parlamentaria, nos encontramos con seis formaciones que van a disputarse hasta
el último voto. Son las siguientes:

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que viene de ganar con amplio margen las elecciones celebradas en abril y ostenta el poder ejecutivo, con todo lo que eso, para bien y para mal, conlleva. Un partido recompuesto bajo el liderazgo de Pedro Sánchez tras los complicados hechos de 2016 con uno de los Comités Federales más tensos de los últimos tiempos. Como era de esperar, las listas electorales con las que concurrirán a los próximos comicios son, con algunas excepciones de renuncias o incompatibilidad de sus miembros, prácticamente las mismas que en abril. Algo que parece lógico tras el buen resultado electoral y para evitar tensiones internas innecesarias en estos momentos. La sentencia del Tribunal Supremo que condena a los principales líderes del llamado procés en Cataluña, ha llevado al PSOE, en el gobierno en funciones, a mostrarse respetuoso con la sentencia y prometer que no habrá indulto sino cumplimiento íntegro de las penas.
  • Partido Popular (PP), tras cosechar en abril los peores resultados de su historia con Ciudadanos al alza y con la irrupción de VOX, dos puntos de fuga evidentes para los populares, han dedicado estos meses a recomponerse del golpe, moderar su discurso y hacer cambios en el organigrama de Génova, especialmente entre los pesos pesados del partido. A tenor de la encuesta que realizó SIGMADOS para El Mundo a principios de octubre, el PP está despegándose de su suelo, y pasarían del 16,7% al 21,2%, un aumento de 32 escaños en la Cámara Baja. Hasta la mitad de los votos que se fueron a Ciudadanos en abril ahora volverían al Partido Popular. En cuanto a las listas, Pablo Casado sí ha modificado buena parte de las mismas y dado entrada a dirigentes relevantes de la época de Rajoy, como a Ana Pastor, ex ministra y ex Presidenta del Congreso, que irá de número dos por Madrid, desplazando a Adolfo Suárez Illana, el retorno de Isabel García Tejerina a las listas por Madrid -en las pasadas fue cabeza de lista por Valladolid-, o el cambio del cabeza de lista por Huelva, pues Juan José Cortés, uno de los fichajes más mediáticos y criticados por sus propias filas, ya no irá como n.º1 al Congreso, sino que su nuevo destino será el Senado. Viendo estas circunstancias, se desprenden dos lecturas de tales modificaciones: a.- El Partido Popular es el partido que más cambios ha acometido de abril a noviembre; b.- Casado ha decidido poner distancia de los “fichajes estrella” y recuperar a históricos del aznarismo y, sobre todo, del marianismo. El Presidente del partido, Pablo Casado, se ha manifestado a favor de reformar al Código Penal para que se recoja el delito de rebelión sin violencia y el de referéndum ilegal. Para su partido, lo que sucedió en Cataluña fue un “golpe” y no sedición.
  • Ciudadanos (Cs), en abril consiguieron quedarse a 9 escaños del Partido Popular -fijado por los líderes naranjas como principal competidor dentro del centro derecha- y, por lo tanto, pudieron seguir soñando con el sorpasso. Según las encuestas, en noviembre ya no estarán en circunstancias de disputar el liderazgo del centro derecha al Partido Popular y bajarán de forma notable. Tengamos en cuenta que, por debajo del 8-9% la pérdida de diputados, por los restos en las provincias donde se disputen, puede ser especialmente sangrante para el partido de Rivera. Y es que –siempre según las encuestas- parece que muchos de sus votantes se muestran críticos con la posición inflexible del no a Sánchez. Por su parte, el 73% de los votantes del partido naranja apuesta por apoyar a Pedro Sánchez para ser presidente si vuelve a ganar las elecciones (Sigma Dos). En principio, el giro anunciado por Rivera hace algunos días, cuando levantaba el veto a Sánchez, no está taponando la vía de escape por la que se iba el votante más socialdemócrata al PSOE. En cuanto a sus listas electorales, a tenor de los resultados cosechados en abril, es previsible que no haya grandes modificaciones. En relación con la sentencia al procés, Rivera ha puesto énfasis en la necesidad de garantizar el cumplimiento íntegro de las penas y, una vez más, ha apelado a la unidad de los constitucionalistas para dar respuesta a la situación en Cataluña.
  • Unidas Podemos (UP), sufrió un duro varapalo en abril, bajando de los 71 escaños a los 42 (-29), pero aun así pudo erigirse como una fuerza importante al ser un actor fundamental para la conformación de un gobierno de progresistas, algo que no sucedió. La repetición electoral junto a la irrupción de Íñigo Errejón con Más País, probablemente sirvan para que el partido morado baje aún más, algo que ya pronostican las encuestas, que le dan en torno a 32 diputados, 10 menos que en los anteriores comicios, continuando la tendencia bajista. Sus listas no han variado en gran medida, salvo por los que han decidido bajarse del barco morado y subirse al de Errejón. Pablo Iglesias se ha mostrado partidario de estudiar la posibilidad de indultar a los condenados, para ello se ha servido de otros ejemplos históricos que, a su juicio, cometieron delitos más graves y fueron indultados.
  • Vox, el partido de la nueva derecha se presentó en 2016 a las elecciones generales, pero no consiguió representación parlamentaria al obtener tan solo el 0,2% de sufragios. Sin embargo, en abril subió hasta el 10,3% y consiguió 24 escaños, que será, con leves variaciones al alza, algo similar a lo que conseguirá en noviembre. El partido de Abascal casi no ha modificado sus listas, el caso más sonado es la renuncia de la exdiputada balear Malena Contesí, que anunció su baja por medio de una carta muy crítica con la formación. El partido de Santiago Abascal, que está personado en el caso como acusación popular, ya ha anunciado que “interpondrán todos los recursos procedentes contra la sentencia”. Que este tema entre de lleno en la precampaña electoral beneficia más a Vox que a otros partidos.
  • Más País: Íñigo Errejón dio el salto, que muchos pedían, a la política nacional, por lo que entra directamente a ser competidor de su exlíder, Pablo Iglesias, y su ex partido, Podemos. No olvidemos que el madrileño fue cofundador de Podemos junto a otros profesores universitarios. Más País se nutrirá, como ya se esperaba, de votos que se vayan de Unidas Podemos y de abstencionistas, pero la encuesta de SIGMA DOS también nos dice que, en la misma medida, habrá fugas de voto del PSOE a Más País, por lo que podríamos estar ante un actor político que aglutine a una izquierda más moderada que Podemos, pero más a la izquierda que el PSOE y que, a su vez, tenga el atractivo de activar al votante abstencionistas. Clave para este proyecto político será la capacidad que ha demostrado de tejer alianzas con otros, como puede ser el caso de Compromís en Valencia, Equo a nivel nacional, Chunta aragonesista en Zaragoza o el fichaje de la también exdirigente de Podemos, Carolina Bescansa, como cabeza de lista por A Coruña; lo que está por ver es si la arriesgada apuesta de concurrir en Barcelona y enfrentarse a los de Ada Colau, no divide en exceso el voto de izquierdas y termina beneficiando a la derecha. Desde el partido, tras conocer la sentencia, han asegurado que “se rompen los puentes”, por lo que su líder ha llamado a “reconstruirlos”.

En los discursos, siempre España

En la lucha por ganar lo que ha venido a llamarse “el relato”, el contexto manda, con la sentencia del 1-0 al fondo, y la palabra estrella está siendo España: el PSOE ya incluyó la palabra España en su slogan de 2014 (“Merecemos una España mejor”) y ahora repite con “Ahora, España”. Por su parte, el partido de Errejón apela al más genérico “Más País”, sin mencionar la palabra España, que podría crearle problemas con sus alianzas con partidos nacionalistas y regionales (Compromís, la Chunta, etc). En principio, lo que dice la teoría política y electoral es que entrar en el “marco” narrativo del adversario (en este caso, la palabra España o las apelaciones al país han sido el ámbito conceptual del centro derecha), acarrea más riesgos que oportunidades. Si cuando la campaña electoral gira en torno a factores sociales es la izquierda la que sale favorecida, cuando ésta gira en torno a sentimiento e identidad nacional, lo normal es que se imponga el relato de la derecha. Por eso no está claro que la arriesgada apuesta del bloque de centro izquierdas -a excepción de Podemos-, no vaya a tener un efecto contraproducente en su intento de desangrar especialmente a Ciudadanos.

No se esperan grandes cambios en las líneas discursivas para esta campaña, pero sí más moderación que en la anterior. Si en abril los partidos atacaban sin piedad a los proyectos y líderes contrarios, esta vez saben que el contexto social no es favorable a esa confrontación. Son numerosos los estudios que señalan que los partidos políticos y sus clases dirigentes se autoposicionan en posturas más radicales que los propios votantes, alejando al votante moderado para ganarse al radical, algo que nunca dio tantos votos como para ser rentable.

El PSOE querrá redimir la culpa que le achacan los españoles por la repetición electoral, apelarán a su Historia como partido de gobierno y, aprovechando los Consejos de Ministros de los viernes, colarán algunas de sus antiguas promesas con la esperanza de subir lo suficiente como para no tener que depender de partidos nacionalistas (la exhumación de Franco será una de ellas). El Partido Popular moderará su discurso y pedirá “volver a casa” a los votantes que se fueron a Ciudadanos y que hoy se sienten decepcionados con los naranjas (33,8%), sumando a esto el discurso de la defensa de la unidad de España, basándose en la aplicación del Artículo 155 de la Constitución española por parte de Mariano Rajoy. Ciudadanos, como ya se ha mencionado, nadará en aguas revueltas, pues sus votantes se fugan por izquierda y derecha, por lo que tendrán que promocionarse como partido que no va a bloquear un hipotético gobierno, sea del signo que sea. Unidas Podemos entablará la lucha por “el relato” para culpar a Sánchez de la repetición electoral, aunque su mayor amenaza será la fuerza con la que irrumpa Íñigo Errejón, diana de críticas de todos los dirigentes morados. Vox no tendrá que modificar su discurso, seguirá apelando a la defensa de España frente a enemigos internos y externos y, a este factor, le sumará que solo ellos son algo diferente al PSOE, porque nunca pactarían con ellos ni permitirían por acción u omisión que llegasen a La Moncloa. Más País, con la fortaleza mediática de su líder y la mochila vacía de culpa por la repetición electoral, podrá presentarse como el partido de izquierdas que no va a bloquear un pacto progresista sino que, al revés, lo posibilitará. Al mismo tiempo, influenciado por su socio Equo, promoverá un proyecto de país verde, respetuoso con el medio ambiente y concienciado con el cambio climático, ocupando así un espacio que en este momento está vacío.

Otra de las cuestiones importantes que podremos ver en las próximas semanas será “la batalla del relato por la cuestión económica”. Y es así que, ante las previsiones de desaceleración económica y la percepción de que ésta condicionará la campaña (el 54,2% así lo confirma según la encuesta de Sigma Dos para El Mundo, 70,3% en el caso de quienes tienen entre 18 y 29 años), cobrará especial relevancia quién logre capitalizarlo, batalla que muy posiblemente se desarrolle principalmente entre el PSOE y PP por ese bagaje en la gestión de legislaturas pasadas.

Sea como fuere, vamos a presenciar otra campaña, la séptima en cuatro años, en la que los políticos hablarán más de ellos que de la ciudadanía, más de política que de políticas públicas, más de España como nación que de los españoles como sociedad. Cuando los ciudadanos vuelvan a tirar los dados el 10N, a los partidos les tocará mover ficha. ¿Lo podrán hacer esta vez?

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


Empatar a penaltis es posible. Por Miguel de la Fuente

  • Miguel de la Fuente, director de Investigación de Sigma Dos, analiza los resultados del estudio realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo

¿Cómo pueden evolucionar las tendencias de aquí al próximo 10 de noviembre, en la cuarta cita con las urnas en menos de cuatro años? Lo anómalo de la situación se expresa gráficamente en un dato: un tercio de los ciudadanos que dice saber a quién va a votar afirma que aún puede cambiar su voto de aquí a su cita con las urnas. Una alta volatilidad que invita a la prudencia y a introducir más elementos de análisis para comprender las tendencias.

De entrada, el empate en votos puede desequilibrarse de dos maneras. A favor del centroderecha, si el PSOE envía más votos a la abstención de los que Errejón puede absorber. A favor del centroizquierda, si un porcentaje suficiente de ex votantes de Ciudadanos decide optar por el PSOE o el propio Errejón, en lugar de por el PP, cambiando así de bloque ideológico. Las dos opciones están abiertas.

En el bloque del centroizquierda la amenaza es la desmovilización. Históricamente, a mayor participación, mejores resultados del centroizquierda -2004, 2008, 2015 y 2019-. Inversamente, un aumento de la abstención ha implicado la consiguiente victoria del centroderecha -2000, 2011 y 2016-. La realidad de ese peligro abstencionista tiene un dato: el 15% de quienes votaron al PSOE en abril se declara arrepentido.

La posible buena noticia para este bloque es la irrupción de Errejón con Más País. Aunque es pronto para prefigurar cuál será su comportamiento electoral, no es descartable que este partido absorba parte de ese voto arrepentido del PSOE, evitando que se quede en casa. Tal vez esa posibilidad explica que aún con una bajada de la participación de unos 3 o 4 puntos calculada para esta encuesta, el bloque de centroizquierda experimente, en conjunto, un ligero repunte.

En el bloque de centroderecha se está produciendo un claro reajuste hacia el PP, con un damnificado principal, Ciudadanos. Con una fidelidad de sus votantes a la baja, encontramos otro dato preocupante para los naranjas. El 30% de quienes optaron por la formación de Albert Rivera en abril se arrepiente de aquella decisión.

Son votantes que tienen tres opciones inmediatas: el PP, la abstención y, en menor medida pero con gran capacidad para desequilibrar la situación -especialmente, en Cataluña, donde se juegan muchos escaños-, el PSOE. Por su parte, Vox se mantiene con unas expectativas similares a las de las últimas elecciones, sustentadas en una férrea fidelidad de aquellos votantes a prueba -al menos, de momento- de repetición electoral.

Otra clave para intentar comprender cuáles serán las tendencias es ver qué ha pasado en otros sistemas parlamentarios que experimentaron repeticiones electorales en poco tiempo. Hay casos para todos los gustos. En nuestro país, la repetición electoral favoreció claramente al PP, que en junio de 2016 mejoró notablemente sus resultados de diciembre de 2015.

En este año, Israel ha vivido dos procesos electorales que han derivado en un retroceso del Likud y un ascenso del progresista A&B, que deja un escenario de gobernabilidad muy complicado. En Bulgaria, la victoria insuficiente de los socialdemócratas en mayo de 2013 se transformó en una victoria de una coalición de centroderecha en octubre de 2014. Grecia ha vivido varias repeticiones electorales. En la última, Syriza ganó en enero de 2015, aunque con minoría, resultado que se repitió en septiembre del mismo año. Idéntico proceso vivió su país vecino, Croacia, con un partido independiente en 2015 y 2016.

Ante ejemplos así, cabe concluir que las expectativas creadas pueden dar lugar a victorias amargas o derrotas dulces. E incluso, por utilizar un símil futbolístico, que en el partido de ida, tras la prórroga, la eliminatoria no terminase decidiéndose ni por penaltis.


El PSOE se estanca, mientras que el PP sube y Ciudadanos se desploma

Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE sólo sumaría 4 escaños más que los obtenidos en las pasadas elecciones del 28A, mientras que el PP subiría significativamente, con un aumento de 32 escaños en el Congreso de los Diputados. Son los resultados que arroja la encuesta realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo, que revela el estancamiento del PSOE de Pedro Sánchez, que lograría el 28.9% de los votos y 127 escaños, mientras que Pablo Casado y el PP suben, y alcanzarían el 21.2% de los apoyos y 98 escaños

Mientras las dos principales fuerzas políticas resisten tras las consecuencias de la fallida formación de gobierno, Ciudadanos, que mostró un importante apoyo tras las anteriores elecciones, ahora sufre un notable descenso de casi seis puntos. En las elección de noviembre la formación liderada por Albert Rivera conseguiría el 10.1% de los votos y 24 diputados en la cámara baja. Y a menos de un punto de distancia se encontraría Vox, que sólo perdería dos de sus 24 escaños y obtendría el 9.2% de los apoyos

Unidas Podemos también se vería afectada y perdería 10 escaños respecto al 28-A, una cita en la que ya mostró un importante descenso de apoyo de su electorado. Por su parte, la irrupción de Más País en el panorama político, según muestra el estudio, fragmentará el apoyo de las formaciones de izquierda: la encuesta le otorga una intención de voto del 4.6% y 10 escaños

Por tanto, y con estos resultados, ningunas de las formaciones alcanzaría la mayoría necesaria para la formación de Gobierno en solitario. Y, en un escenario de alianzas, el bloque de izquierda alcanzaría los 169 escaños, mientras que el bloque de centroderecha estaría  más alejado de la mayoría necesaria con 144 diputados

Y, en esta dinámica de pactos y alianzas, los resultados del sondeo muestran un castigo de los votantes para aquellas fuerzas políticas a las que atribuyen el bloqueo a la formación de Gobierno. El 47,4% de los encuestados señala a la formación de Pedro Sánchez como culpable, mientras que el 27.6% cree que la culpa es de Unidas Podemos. 

Unas consecuencias que también se ven reflejadas en la cómo los ciudadanos valoran a los líderes de las principales formaciones, que no aprueban el examen. Íñigo Errejón es quien consigue la mejor puntuación: un 3.96. En el segundo lugar se encuentra Pedro Sánchez con un 3.79 y, muy de cerca, le sigue Pablo Casado con un 3.61. Por detrás encontramos a Albert Rivera (3.38), Pablo Iglesias (3.31) y Santiago Abascal (2.85). 

Fuente: El Mundo


Sigma Dos, en la primera posición de encuestadoras permanentes

Tras los resultados del 28A, el medio especializado electomanía.es ha acreditado a Sigma Dos en la primera posición del ránking de encuestadora “permanentes”, es decir, de aquellas empresas demoscópicas que han concurrido a todas las citas desde las elecciones de diciembre de 2015.

La lista clasificatoria se obtiene a través de un estudio sistemático de las desviaciones de las distintas encuestadoras respecto al resultado final de las elecciones. Entre las consideradas demoscópicas “permanentes”, el medio destaca la solidez de todas ellas y afirma que todas tienen un balance “más que aceptable” en el pronóstico de resultados de las últimas elecciones generales.


¿Cómo ha sido el trasvase de votos en las elecciones del 28-A?

José Miguel de Elías, director de Investigación y Análisis de Sigma Dos, ha elaborado un estudio poselectoral para el diario El Mundo en el que se analizan las diferentes variaciones del electorado desde los anteriores comicios de 2016 a los celebrados este domingo.

El PSOE de Pedro Sánchez consiguió el 28-A dos millones de votos más que los logrados en 2016 y, según el análisis elaborado por nuestro experto, la movilización hacia los socialistas se produjo principalmente en los votantes de Podemos y en aquellos que optaron por la abstención hace tres años. Esta tendencia, unida a la fragmentación del electorado de centro derecha ha concluido con los resultados del fin del escrutinio. Y es que la mayor movilización de votos se ha producido dentro del bloque de centro derecha, una corriente que en los últimos años se mantenía unida en un mismo partido y que con el surgimiento de nuevas formaciones se ha fragmentado en gran medida.

Los resultados obtenidos por el Partido Popular han estado marcados por dos grandes fugas de votos, hacia Ciudadanos y Vox. El PP de Pablo Casado ha perdido más de 3.470.000 votos y, como reflejan los resultados del estudio,  1.36 millones de los votantes que eligieron a Mariano Rajoy en 2016, ahora han optado por apoyar la formación de Albert Rivera, mientras que 1.56 millones de electores se han decantado por la de Santiago Abascal. Sin embargo, el PP no sólo ha perdido votantes dentro del bloque de centro-derecha, sino que también los hay que se han movilizado hacia la izquierda e, incluso, la abstención: 348.000 votantes se han inclinado por el PSOE y 441.000 han preferido no acudir a las urnas.

Un notable cambio entre los votantes de los populares que contrasta con la fidelidad que ha mantenido el PSOE: la formación de Pedro Sánchez ha mantenido 4.2 millones de votos (78.3% de su

electorado). En cuanto a trasvase de apoyos, los socialistas ahora han recibido principalmente 1.1 millones de votos  quienes en 2016 apoyaron a Podemos y 1 millón de la abstención.

Los resultados confirman la dinámica pronosticada en los sondeos

 

 


Termómetro digital #28A

En Sigma Dos analizamos diariamente la actualidad política y la campaña electoral en redes sociales de los principales candidatos para las próximas elecciones generales del 28 de abril. ¿Cómo aumentan en número de seguidores? ¿Cuáles son sus publicaciones más destacadas? ¿Quién consigue más interacciones de los usuarios? Las respuestas, en la siguiente infografía.

 

 

 


Los bloques de izquierda y derecha, prácticamente empatados y lejos de la mayoría absoluta

A sólo una semana para las próximas elecciones generales del 28-A, los dos principales bloques políticos del país estaría prácticamente empatados y lejos de la mayoría absoluta.

Según el macrosondeo realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo, en la recta final de la cita en las urnas, el PSOE ganaría los próximos comicios con el 30.3% de los votos y una horquilla de entre 122-133 escaños, lejos de la mayoría absoluta. Respecto a los resultados obtenidos en junio de 2016, los socialistas anotarían siete puntos y entre 25-59 escaños más. Con estas cifras, los pactos serían necesarios y el aumento del partido de Pedro Sánchez no sería suficiente para que el bloque de centro izquierda formara gobierno: la suma de PSOE y Podemos sumaría un máximo de 174 diputados. La misma cifra lograría el eje formado por PP, Ciudadanos y Vox.

 

El PP que pasaría de 137 diputados que obtuvo en 2016 a conseguir ahora el 20.1% de los sufragios y entre 74-86 escaños en el Congreso. Ciudadanos se posicionaría como la tercera fuerza política del país con el 15% de los apoyos y una representación de 48-56 diputados, frente a los 32 que logró en los comicios de 2016. Con estos resultados, la formación naranja no sólo sería clave en una hipotética alianza con los populares, sino que también con los socialistas. Albert Rivera y Pedro Sánchez alcanzarían 170 escaños en la  peor previsión, y 189 en la mejor. Si atendemos a la media, sería una confluencia de 178 representantes, por encima de la mayoría absoluta necesaria para gobernar.

En esta previsión de resultados, la irrupción de Vox se haría efectiva y podrían obtener entre el 10.2% de los votos y entre 20-32 diputados. Por su parte, Unidas Podemos perdería más de la mitad de sus escaños, pasando de los 71 que obtuvo en 2016 a obtener ahora el 13.2% de los apoyos y una representación de entre 30-41.

 

Posibilidades de pactos

Así, con estos resultados y en este escenario de incertidumbre, los días que restan de campaña y las alianzas serán fundamentales.

 

Fuente: El Mundo. Puede leer la información completa en los siguientes enlaces:

Nota 1

Nota 2

Nota 3

Nota 4

Nota 5

 


Las amistades peligrosas y el tenis, por Gerardo Iracheta

  • Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos, explica que en esta campaña tendrá más opciones quien sepa crear el efecto que rompa la inercia. Se trata de hablar, más que de política, de políticas, dirigidas a los individuos concretos

Una de las novedades de esta campaña electoral es que, dado el contexto de fragmentación, con cinco partidos con opciones de superar el 10% de los votos, según las encuestas de Sigma Dos, el debate se ha trasladado de quién va a ganar a quién va a gobernar... Y con quién. Partido Popular, Ciudadanos y Vox han convertido al unísono las amistades peligrosas de Pedro Sánchez con Podemos y los independentistas en el eje de su campaña. El relato de Cataluña, con el resultado de los comicios andaluces como precedente, parecía una carta ganadora también para España. Pero, al unirse en este relato, crearon un efecto paradójico, pues describieron una nueva alianza entre los tres partidos que, a su vez, y sobre todo a raíz de la inclusión de Vox, se ha convertido en el eje de la campaña de la izquierda.

El dilema de las amistades peligrosas del presidente Sánchez versus las amistades peligrosas del líder de los popularesPablo Casado, ha dado lugar a una campaña que recuerda a un partido de tenis en tierra batida, con interminables pases de fondo: la bola que va de un lado a otro de la red es la propia política, ante la indiferencia progresiva de los espectadores. La metapolítica es algo inédito en España que recuerda a ficciones televisivas tan conocidas como Borgen o House of cards. La televisión recibe bien -¿o contribuye a crear?- esta narrativa autorreferente: la política convertida en un fin en sí misma.

La teoría dice que en una campaña empatada por bloques, en la que se habla más de la política (politics) que de las políticas que afectan a los ciudadanos (policies), la ventaja la tiene quien está en el Ejecutivo. Viene al caso recordar lo que le dijo Giulio Andreotti a Alfonso Guerra: "Es verdad que el Gobierno desgasta al que lo ejerce, pero mucho más desgasta la oposición". Esta campaña no se está jugando en la red, sino en el fondo de la pista, un lugar cómodo para el Gobierno. En ese cruce interminable de bolas, éste, con el match ball del BOE y toda su estructura de poder, puede ir marcando algunos tantos inesperados y llegar con ventaja al break point si finalmente este se produce en una campaña igualada que puede decidirse en los últimos minutos de juego.

Frente a lo que puedan prometer el resto de los candidatos, el programa del PSOE -se esté o no de acuerdo con él- parte con el valor añadido de ser algo más que una promesa: cada viernes, el Consejo de Ministros convierte alguno de sus puntos en realidad... Se puede criticar, pero el Ejecutivo recordará que no puede abdicar de su responsabilidad, aunque sea en periodo electoral. En un momento líquido como éste, definido por su carácter cuasi virtual y evanescente como tanto nos hemos esforzado en recordar, el ejercicio real, fáctico del poder, tiene el gancho de lo sólido, de la política tangible.

Por otra parte, criticando sus viernes sociales -más allá de la obligada declaración de oficio, del canutazo-, quien lo haga corre el riesgo de poner excesivamente el foco en ellos. Criticar demasiado una medida social puede implicar un desgaste innecesario detrás de una bola que lleva un plus de fuerza y entra por el ángulo del Telediario hacia todo el fin de semana. En el tenis también cuenta el cálculo de energías disponibles. El oxígeno que pierdes se lo das al rival.

¿Puede romperse el empate táctico de este comienzo de campaña en el cual el PSOE ha sabido instalarse en una zona de confort institucional y subir, como vemos en las encuestas, aupado por ex votantes de Podemos y, en cierta medida, provenientes de la abstención? Cuando el peloteo táctico es rocoso, subir a la red comporta muchos riesgos. A principios de los años 80, Iván Lendl, el mítico tenista checo, logró romper la hegemonía de McEnroe y Jimmy Connors con perseverancia, reduciendo errores y perfeccionando una técnica que le permitía, desde el mismo fondo de la pista, devolver la bola con un efecto cambiado que rompía el juego del adversario. El tenis no volvió a ser lo mismo: bien lo asimiló Rafa Nadal años después, casi imbatible en el género. Dentro de la aparente monotonía, del dominio absoluto de la táctica, ganaba quien introducía en sus golpes un efecto diferente que abría ángulos nuevos, hacía más grande la pista, menos duro el suelo, más pequeño al rival que debía responderla.

En esta campaña de fondo de pista tendrá más opciones quien sepa crear el efecto que quiebre el ritmo y rompa la inercia. No se trata de no hablar de política: es imposible, porque la política es el marco general en el que decidimos el voto, la esfera en la que, en tanto que miembros de una comunidad inevitablemente política, reflexionamos sobre el rumbo de esta. Por eso, la política habla al votante ideal (o idealizado, según se mire), comprometido con un sistema de valores definido y claramente identificable, y por tanto apela a su responsabilidad colectiva. En cambio, las políticas hablan a los individuos concretos, preocupados por su bolsillo, su empleo, la seguridad de sus barrios o el futuro de sus pensiones (temas que, según los estudios de Sigma Dos, preocupan directamente al votante). Tan inexistente es el votante ciento por ciento ideológico como el votante completamente pragmático. En diferentes grados, somos una mezcla de ambos. Se trata, por tanto, de conectar la política con las políticas que afectan a la dimensión individual.

Ése es el efecto que, al menos hasta el momento, está faltando: el que vincula al votante (homo politicus) con el ciudadano concreto (homo economicus), el que sabe hablar al convencido y convencer al dudoso, el que construye un proyecto político desde una posición ideológica irrenunciable para conquistar al que no la tiene. Ese aparente enigma de la demoscopia que son los votantes indecisos, cuya decisión final aún no conocemos porque no la han tomado, conforma aproximadamente el 25% del electorado. Un segmento social que, como en Match point de Woody Allen, hará que la bola caiga de uno y otro lado de la cinta. El efecto ganador lo imprimirá quien sepa leer el momento político de este último tramo y acertar en su interpelación a esos votantes. El candidato que, desde la política, sepa o bien detectar o bien generar la demanda de políticas que terminarán de seducir a quienes todavía miran el partido sin tener un favorito.

Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos.

Tribuna publicada en el diario El Mundo