La causa –y la solución- del bloqueo no son las políticas; es la política

Las urnas se han vuelto a abrir. Los ciudadanos se han pronunciado, alumbrando un resultado que, por el incremento de la complejidad del escenario que nos deja, pareciese un resarcimiento con unos líderes a quienes responsabilizan de la repetición electoral. Si la fragmentación tras el 28A hacía muy complicado el acuerdo, el camino para la gobernabilidad tras las elecciones de este domingo parece incluso más tortuoso. Lo será previsiblemente para unos responsables políticos inmersos –al menos hasta la fecha- en una cultura más propensa al bloqueo y al veto que a la negociación y al pacto. Hará falta aprender a situar, por encima de los intereses, el interés general, la gobernabilidad y la estabilidad.

La bajada de la participación resulta insuficiente para explicar el resultado electoral. La abstención subió casi un 6% respecto al mes de abril, lo que ha impedido alcanzar al 70% del censo de votantes, pero imputar las subidas y bajadas de partidos y, sobre todo, entre bloques, a este hecho, es estadísticamente incorrecto. El Partido Socialista ganó las elecciones, pero se dejó por el camino tres escaños bajando hasta los 120, mientras que el Partido Popular, que sufrió en abril el mayor descalabro de su historia, pudo resarcirse en cierto modo, ya que consiguió 22 escaños más, situándose en los 89. La sorpresa vino de la mano de VOX, que siguiendo la tendencia detectada por Sigma Dos en sus últimos trackings demoscópicos, consiguió duplicar sus resultados, obteniendo 28 actas más, lo que supone 52 diputados y ser tercera fuerza política del país, dando el sorpasso a Ciudadanos y Unidas Podemos en toda España, y al PP en feudos significativos como Murcia. El líder de la formación morada no evitó empeorar sus resultados, pero sí resistió en un contexto muy hostil. Estas elecciones han servido para conocer el suelo de votantes dispuestos a escoger la papeleta de Unidas Podemos en casi cualquier escenario, obteniendo 7 escaños menos que la vez anterior (35 en total). El descalabro sin paliativos de una noche electoral que supo agridulce a todos menos a Vox llegó de la mano de Ciudadanos. El que fuese tercer partido nacional y llave de gobierno, se dejó por el camino 47 escaños, quedándose tan solo con 10 (partido que según los sondeos de Sigma Dos presentaba la mayor volatilidad del voto, menor fidelización y mayor arrepentimiento del votante respecto al 28 de abril). Esto ha provocado que su líder, Albert Rivera, haya presentado su dimisión como, hasta la fecha, único líder que ha conocido la formación naranja y renuncie a su acta de diputado, abandonando la vida política. Por su parte, como también detectaron las encuestas de Sigma Dos, Más País no ha sido capaz de lograr grupo parlamentario propio y se han tenido que conformar con 3 escaños, lejos de las previsiones que en un primer momento tuvieron en el partido de Íñigo Errejón.

Gráfico con los resultados electorales, 10 noviembre 2019. Fuente: El Mundo

Las causas y los efectos de estos resultados electorales han de analizarse con el detenimiento necesario, pero en un primer análisis ya se puede detectar que Vox consiguió en campaña ganar la batalla del relato, convirtiéndose en el elemento central de las elecciones y obligando a todas a adaptar sus mensajes y sus estrategias. Los partidos del bloque conservador se vieron empujados a abandonar el centro derecha para poder competir con Vox, mientras que, en el bloque progresista, el PSOE centró ideológicamente su discurso a fin de no perder votos por la cuestión territorial, trasvase que finalmente no logró frenar. Unidas Podemos y Más País decidieron no adherirse a esa estrategia, pero eso tampoco fue suficiente a la hora de cosechar mejores resultados. Lo ocurrido con Ciudadanos, no por esperado sorprende menos. El partido que tuvo en su mano conformar gobierno con Pedro Sánchez, ha experimentado un profundo cambió en la percepción de los españoles desde que emergió en el Congreso de los Diputados en 2015. Un partido que, en el imaginario ciudadano, pasó de ser el adalid de la regeneración democrática, el apoyo a las clases medias o a los autónomos, etc., a percibirse como un actor con gran responsabilidad en la crispación relativa a la crisis en Cataluña y sin capacidad de pivotar y funcionar de bisagra para facilitar la gobernabilidad de España sin el concurso de las fuerzas nacionalistas. Con el paso del tiempo terminó desdibujándose y alejándose del centro pragmático desde el que nacieron. Su “no es no” a Sánchez terminó por dilapidar en tan solo seis meses el importantísimo apoyo que recibió en abril.

Tras las elecciones, llega el tiempo de los políticos y de la política. Ahora es cuando tendrán que sentarse y negociar para conformar gobierno. Tan solo Pedro Sánchez tiene opciones para intentar formar alguna mayoría parlamentaria, para lo cual tendría que decidir si prefiere pactar a su izquierda o a su derecha. El bloque de izquierdas, que no llegaría a la mayoría absoluta necesaria en primera vuelta ni a la simple requerida en segunda, necesitaría también los votos a favor o abstenciones de partidos nacionalistas y regionalistas, ecuación de la cual se podría prescindir de ERC si Ciudadanos entrase en la jugada. Una opción que ya se bautizó por sus adversarios como “pacto Frankenstein” tras la moción de censura que sacó del poder a Mariano Rajoy y aupó a Pedro Sánchez. La otra alternativa, descartada por activa y pasiva en campaña electoral por ambos líderes, sería conformar una gran coalición, en la que PSOE y PP conformasen un gobierno bicolor al estilo alemán, algo que, de suceder, tendría el respaldo de 208 diputados de los 350 que conforman la Cámara Baja. Se descarta la opción de lo que han venido en llamar abstención patriótica del PP, toda vez que no serviría de nada puesto que seguiría habiendo más noes que síes, a menos que se sumasen otras formaciones.

En cualquier caso, parece difícil que los españoles, que ya perciben la política como el segundo mayor problema nacional, tengan tanta paciencia en esta ocasión. Lo que reclaman es la conformación de un gobierno estable que permita acometer las reformas e implantar las políticas públicas necesarias para el país. Teniendo en cuenta que los Presupuestos Generales del Estado, prorrogados por el propio gobierno de Sánchez, fueron los que el último ejecutivo de Mariano Rajoy elaboró para el año 2018, tal vez se vea con mayor claridad la parálisis a la que está sometida el país. Este es el momento, que mucho vienen reclamando, para ser más pragmáticos que ideológicos, para que la política sea una solución, y no obstáculo, para las políticas. Es el momento de hacer política de Estado, de mirar a los españoles como ciudadanos en toda su dimensión y no exclusivamente como votantes, de velar más por su bienestar que codiciar su voto.  

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


La velocidad de la luz y el “apagón demoscópico”

De todos los datos que nos aportan las encuestas, hay uno que está pasando desapercibido a pesar de que describe al segmento electoral que más crece: los “votantes dudosos”. Es decir, aquellos que manifiestan su intención de votar a un partido, pero preguntados si ese voto puede cambiar a última hora responden que sí. No conviene confundir a los dudosos con los indecisos, que son aquellos que responden que aún no han tomado la decisión. Los dudosos sí, pero no es una decisión cerrada. Es provisional. 

En estas elecciones, los “dudosos” han subido al 35% del total de los que manifiestan su voto. En las elecciones de abril eran solo el 20%. El carácter “dudoso” del voto varía por partidos: los votantes más dispuestos a migrar son mayoría en Ciudadanos (51%). Pero este fenómeno afecta también a Unidas Podemos (31%), al PSOE (28%), y, en menor medida, al PP (21%) y a Vox (19%). 

 

La provisionalidad de las decisiones de voto tiene causas coyunturales y propias. En España, en solo cuatro años hemos afrontado siete citas con las urnas, cuatro de las cuales corresponden a elecciones generales. Esta “fatiga electoral” se traduce no tanto en una bajada de la participación (que, según las estimaciones de Sigma Dos, se situaría en torno al 72%), como en el menor apego a unos partidos a los que responsabilizan -de forma desigual y cambiante, es cierto- de los diferentes bloqueos. Pero no podemos obviar las causas estructurales y globales que subyacen a este fenómeno, que no es exclusivo de la sociedad española. En la sociedad líquida la identidad ya se construye no sobre lo duradero, sino sobre la capacidad abierta y flexible de selección permanente que nos ofrecen las redes: todo es más efímero y provisional. También en la política, donde las estructuras tradicionales compiten con nuevas plataformas, liderazgos y movimientos sociales que surgen, cumplen una función determinada y se desvanecen o se reciclan. 

¿Es lógico que, en unos tiempos menos estables y marcados por el cambio constante, durante la última semana, justamente la más decisiva para fijar las tendencias definitivas, se produzca un «apagón demoscópico»? ¿Tiene sentido que 40 millones de personas voten «a ciegas», sin conocer un elemento tan relevante para decidir su papeleta como la correlación de fuerzas existente en cada momento? En Estados Unidos, Alemania, Países Bajos o Reino Unido no existe ningún tipo de restricción legal para la publicación de encuestas. En Francia y Portugal a solo se prohíbe publicarlas el día antes. De nuestro entorno, solo Italia nos supera, con la prohibición de publicación de encuestas durante las dos semanas previas. Tendremos que adaptar las técnicas demoscópicas a esta sociedad que acelera sus procesos. Pero sería muy oportuno abrir el debate sobre el derecho a la información demoscópica en un contexto en el que, como señaló Paul Virilio, “la velocidad de la luz no transforma meramente el mundo. Se convierte en el mundo.” 

Gerardo Iracheta (presidente de Sigma Dos). 


La encuesta post-debate: De la dialéctica a la estadística

Desde luego, ganar un debate no implica ganar unas elecciones. Pero lejos queda el tiempo en el que la sociología electoral acostumbraba a decirnos que la capacidad de los debates para mover el voto era limitada. Ganar, perder o empatar un debate puede tener consecuencias en un contexto en el que un 35% de los votantes que han expresado su intención de votar por alguna de las opciones se plantea la posibilidad de cambiar su papeleta de aquí al domingo. A estos votantes “dudosos” hay que sumar a los puramente “indecisos”, es decir, aquellos que afirman no tener aún ninguna preferencia, y que suman el 30% de todo el corpus electoral.

La cita de esta noche no era tanto entre los propios candidatos como entre estos y esos varios cientos de miles de personas que, a seis días de las elecciones, no lo ven claro y que, desde el punto de vista estadístico, pueden alterar la situación. Y a tenor por los resultados de la encuesta post-debate de Sigma Dos para Antena 3, quien mejor han conectado con esos segmentos del electorado ha sido Pablo Iglesias, ganador para el 29,5% de quienes siguieron el debate. El candidato del PP, Pablo Casado, habría vencido para el 21,5% de los espectadores; Pedro Sánchez, para el 20%; Santiago Abascal para el 18,2% y Albert Rivera para el 10,8%. Se evidencia que en el bloque de la izquierda gustó más Iglesias, mientras que en el de la derecha la división es más patente, con un Rivera que se descuelga.

Insistimos en que quien gana un debate no tiene por qué ganar las elecciones. Pero resulta oportuno no pasar por alto que el debate se ha convertido en un momento tan crítico como paradójico, pues este hito de máxima tensión electoral se ubica en ese tiempo de sombra donde ya no se pueden publicar estimaciones de voto. Por eso, la encuesta post-debate nos permite pasar de la dialéctica a la estadística, arrojar luz sobre uno de los acontecimientos más decisivos de la campaña e ilustrar, con números, el inevitable “debate del debate” que comienza justo cuando se apagan los focos.

¿Por qué los debates pueden mover votos? Junto a la mencionada falta de estabilidad en el voto, con la consecuente incertidumbre sobre resultado final, la importancia renovada de este formato tiene que ver también con la irreversible personalización de la política. Los partidos son hoy, más que nunca, sus líderes. En la era de las redes sociales, de la aparente cercanía entre representantes y representados, la historia reciente de los cinco partidos en liza es inseparable de la trayectoria de cada uno de sus candidatos. Y esas cinco narrativas personales –cinco hombres-, construidas por separado, por fin convergen en un formato en el que, más que un contraste de siglas, programas e ideologías, lo que se ve al desnudo son las virtudes y los defectos de cada contendiente. Los diversos rasgos humanos que encarnan sus distintos proyectos políticos. Ahí radica la capacidad insuperable del medio televisivo para conectar a los candidatos con sus espectadores, a quienes otorga los dos elementos de verificación más letales que conoce la comunicación política: el directo y el primer plano. Una prueba de fuego, a la altura de la madurez democrática de nuestro país, a la que se han sometido los cinco representantes políticos llamados a dirimir el futuro de nuestro país, y que en Sigma Dos no hemos querido dejar de estudiar. 

Antonio Asencio, director de comunicación y estrategia de Sigma Dos, reflexiona sobre las conclusiones de la encuesta post-debate de la noche del lunes, en el diario El Mundo.


10N: EL ÚLTIMO SPRINT ELECTORAL DE 2019

Esta campaña electoral es atípica por los plazos –tras la reforma, en el año 2016, de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que reduce los plazos de la campaña si esta se produce por una repetición electoral- y también por las formas pues, si calculamos bien, España está en campaña desde marzo de 2019, en la antesala de las elecciones anticipadas que se celebraron el 28 de abril y que, al final, no se materializaron en una composición nueva de gobierno.

La agenda política está indefectiblemente marcada por la sentencia que condena a los líderes independentistas catalanes y las revueltas que esto ha provocado en las calles de Cataluña, sumado a un hecho histórico como es la exhumación del dictador Francisco Franco y la posterior inhumación en el cementerio de Mingorrubio (44 años después de su fallecimiento). Dos hitos que han alterado los discursos de los líderes políticos y relegado el que se presuponía tema estrella: la economía y la más que apuntada recesión económica en 2020.

Tal y como refleja la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo, publicada ayer, los bloques parten de un empate técnico que, muy probablemente, no esperaban en el Palacio de La Moncloa cuando todo indicaba que España iba hacia una repetición electoral, pues en ese momento gozaban de una amplia ventaja respecto al segundo, el Partido Popular, que se ha ido reduciendo con el paso de los días.

La abstención, que se prevé más elevada que en el mes de abril, afectará previsiblemente al bloque progresista, que esta vez parece menos capaz de movilizar a los ciudadanos como sí lo fue hace unos meses. La primera muestra ya la tenemos: las solicitudes para votar por correo han caído alrededor de un 30%, con lo que ello conlleva. No obstante, no podemos obviar el importantísimo dato que arroja el estudio de Sigma Dos, en el que un 35% de los ciudadanos que irán a votar aseguran su voto aún puede cambiar (votantes “dudosos”), algo que puede hacer desaparecer el empate técnico para beneficiar a uno de los dos bloques. Extremo este que solo se daría si ese voto indeciso se concentrase de forma masiva en un solo partido, algo que, a priori, no parece factible.

Si atendemos al discurso de cada partido en los últimos días, observamos que hay dos temas estrella: Cataluña y la desaceleración económica. Todos los partidos recurren a dichos factores para intentar mostrarse mejor que su rival, aunque los hechos acontecidos en Cataluña parecen tener un claro beneficiado, VOX, que justo durante la semana de la sentencia, con los altercados en las calles de Barcelona, pasó de mantenerse a duras penas en los mismos niveles que en abril a duplicar el número de escaños que se prevé que obtengan. Esto puede achacarse a la estrategia de firmeza y contundencia que han seguido para con la crisis en Cataluña, algo que ha tenido especial buena acogida en el sur de la península y en la capital.

Ciudadanos, incapaz de poner freno a su probable descalabro, centran el mensaje en la necesidad de atajar la crisis catalana con más contundencia, pero no solo eso, sino que también han centrado sus esfuerzos en la España vaciada donde, en las pasadas elecciones, obtuvieron el último diputado y ahora están muy cerca de perderlo. El Partido Popular ha visto moderada su expectativa respecto a los primeros sondeos tras la convocatoria electoral, algo que hay que achacar al efecto tapón que hace VOX con las perspectivas de crecimiento ya reseñadas. En el caso de estos dos partidos, el saldo de trasvase es neto, pues los votantes que se van a uno son sustituidos por los que entran desde el otro. Los populares se empeñan en hacer llegar a los ciudadanos un mensaje que, de calar, sería perverso para los intereses de PSOE y VOX, sus mayores competidores, nos referimos a la “pinza PSOE-VOX” de la que tanto se habla en Génova pero que, a tenor de las encuestas, parece no surtir el efecto esperado.

El bloque progresista obtendría unos resultados muy parecidos a los de abril, pues el PSOE se mantiene en la misma horquilla, sin conseguir rentabilizar la exhumación de Franco o su estrategia de moderación en Cataluña, por lo que ahora, en la recta final de la campaña, intentan avivar el miedo a VOX y hablar de que solo ellos pueden hacer frente a la actual situación económica y al desbloqueo institucional, de ahí su lema “Ahora Sí”, aunque la demoscopia nos dice que la mayor parte de los españoles culpan a Sánchez y al PSOE de vuelta a las urnas.

Distinta es la situación de UNIDAS PODEMOS, que ha sido capaz de mejorar las primeras previsiones y parece haber tocado fondo. Su discurso se centra en el riesgo inminente, según su líder, de una gran coalición (gobierno PSOE + PP) tras el 10-N. De igual modo, aprovechan la situación económica para proponer una reforma fiscal que, en sus propias palabras, “atacaría a los de arriba”, buscando así el voto obrero.

Las esperanzas de Más País se vieron truncadas cuando saltó el conflicto catalán y ocupó toda la agenda política. Ahí fueron incapaces de hacerse un hueco para llegar a los españoles, toda vez que su discurso se centraba únicamente en el desbloqueo, llamando a hacer política útil y mostrándose como los únicos que no pondrían impedimento alguno a la conformación de un gobierno progresista. No obstante, Más País perdió la que hubiese sido su gran baza, mostrarse como un partido verde al estilo de otras formaciones europeas y recoger todo ese caudal de voto que ahora mismo no encuentra acomodo entre los partidos que se presentan. Su mayor reto será llegar al 5% de los votos para conseguir grupo parlamentario propio.

En definitiva, el partido está abierto. Todo dependerá de la campaña que, esta vez sí, se antoja decisiva y podrá cambiar las cosas o, por el contrario, debido al hastío ciudadano, dejar todo igual, en tablas, abocando a una situación similar a la vivida en abril. El debate a cinco celebrado este lunes puede ser decisivo.

España se enfrenta a una repetición electoral que puede no resolver la situación de ingobernabilidad actual, pero que sí situará a los partidos frente al espejo y les obligará a tener más predisposición al pacto que en abril. España no puede permitirse más meses en stand by porque las amenazas que se ciernen sobre nuestro país y sobre la vida de los españoles, no van a dar tregua.

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


Retrato del voluntariado en España

El voluntariado en España está desarrollando un notable crecimiento exponencial en múltiples esperas de la vida social, impregnando a todas las capas de la sociedad, y siendo percibido como una clara necesidad no sólo por las propias acciones implementadas, sino también por la imagen social de quienes lo desarrollan: los/as voluntarios/as.

Un más que interesante monográfico relativo a las tendencias y experiencias innovadoras del voluntariado en nuestro país, documentado con cifras y datos de éste fenómeno creciente, realizado por Fundación Telefónica con la colaboración de Sigma Dos en la realización y analítica de encuestas a la sociedad española y a entes de voluntariado (entidades de voluntariado y consultoras, redes y federaciones de voluntariado)”


El conocimiento del mapa de la ciudad y la experiencia del conductor, aspectos mejor valorados del sector del taxi

  • La Federación Profesional del Taxi de Madrid ha presentado el «Estudio de percepción de imagen y marca del Taxi de Madrid», que ha contado con la participación de Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, y Julio Sanz, presidente de la FPTM

El conocimiento del mapa de la ciudad, con una puntuación media de 7,5 y la experiencia del conductor, con un 7,4; son los aspectos mejor valorados del sector del taxi por los ciudadanos de la capital, según un estudio realizado por Sigma Dos para Federación Profesional del Taxi de Madrid, que ha analizado la situación del sector en Madrid.

Esta es una de las principales conclusiones extraídas del informe, que ha sido presentado este miércoles en una rueda de prensa en la que han participado el presidente de la FPTM, Julio Sanz, y la directora de Sigma Dos, Rosa Díaz.

Sanz ha incidido durante el encuentro en que “con la presentación del estudio no se deja excluido el trabajo y la labor que realizamos desde la Federación. Tenemos la obligación de seguir trabajando y luchando tanto en los juzgados y en los tribunales como en todos los sitios para que podamos conseguir la regulación para el sector de las VTC”.

Respecto al conocimiento de las demandas del sector en las últimas movilizaciones, el 39,4 % considera que es el gobierno estatal el encargado de regular la normativa de transporte, seguido de la Comunidad de Madrid (27,6%) y el Ayuntamiento de la capital en tercer lugar (16,8%).

Sobre esta cuestión, Sanz ha puntualizado que “tan solo un 1% de encuestados no quiere que se regule el sector”, por lo que, a su criterio, “con esta baja puntuación se expone que los usuarios valoran la regulación porque es síntoma de seguridad y protección”.

Además, el 68% conoce las demandas de los taxistas y, en concreto, un 40% de los encuestados apoya la reclamación del 1/30, una de las principales proclamas del sector y cuyo objetivo es que se respete la ratio legal de una VTC por cada 30 taxis.

Por otro lado, en relación al precio, más de la mitad de los encuestados (54%) consideran que el precio que pagan por el servicio del taxi es justo, frente al 39% que consideran que es elevado. Asimismo, cabe señalar que, a pesar del amplio conocimiento de que el precio del taxi está regulado (79%), un 41% desconoce que el precio del VTC puede modificarse en caso de alta demanda.

ANÁLISIS CUALITATIVO

El informe, que también se ha combinado con un estudio cualitativo, muestra que la ciudadanía en general y los usuarios en particular tienen una vinculación muy emocional con el sector. “El taxi forma parte de su vida cotidiana y siendo receptivos e intentando entender algunas cuestiones reclaman una serie de mejoras”, ha manifestado la directora de Sigma Dos.

A su vez, Díaz ha señalado que “el taxi es percibido como una prolongación de los servicios públicos. La vinculación del taxi con nuestras vidas sí que se va percibiendo a lo largo del estudio, tanto en las encuestas telefónicas como en los focus group”. Para finalizar, Díaz Fernández ha reiterado que las conclusiones de la investigación “servirán para adoptar decisiones y procesos de mejora en un corto-medio plazo”.


Empatar a penaltis es posible. Por Miguel de la Fuente

  • Miguel de la Fuente, director de Investigación de Sigma Dos, analiza los resultados del estudio realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo

¿Cómo pueden evolucionar las tendencias de aquí al próximo 10 de noviembre, en la cuarta cita con las urnas en menos de cuatro años? Lo anómalo de la situación se expresa gráficamente en un dato: un tercio de los ciudadanos que dice saber a quién va a votar afirma que aún puede cambiar su voto de aquí a su cita con las urnas. Una alta volatilidad que invita a la prudencia y a introducir más elementos de análisis para comprender las tendencias.

De entrada, el empate en votos puede desequilibrarse de dos maneras. A favor del centroderecha, si el PSOE envía más votos a la abstención de los que Errejón puede absorber. A favor del centroizquierda, si un porcentaje suficiente de ex votantes de Ciudadanos decide optar por el PSOE o el propio Errejón, en lugar de por el PP, cambiando así de bloque ideológico. Las dos opciones están abiertas.

En el bloque del centroizquierda la amenaza es la desmovilización. Históricamente, a mayor participación, mejores resultados del centroizquierda -2004, 2008, 2015 y 2019-. Inversamente, un aumento de la abstención ha implicado la consiguiente victoria del centroderecha -2000, 2011 y 2016-. La realidad de ese peligro abstencionista tiene un dato: el 15% de quienes votaron al PSOE en abril se declara arrepentido.

La posible buena noticia para este bloque es la irrupción de Errejón con Más País. Aunque es pronto para prefigurar cuál será su comportamiento electoral, no es descartable que este partido absorba parte de ese voto arrepentido del PSOE, evitando que se quede en casa. Tal vez esa posibilidad explica que aún con una bajada de la participación de unos 3 o 4 puntos calculada para esta encuesta, el bloque de centroizquierda experimente, en conjunto, un ligero repunte.

En el bloque de centroderecha se está produciendo un claro reajuste hacia el PP, con un damnificado principal, Ciudadanos. Con una fidelidad de sus votantes a la baja, encontramos otro dato preocupante para los naranjas. El 30% de quienes optaron por la formación de Albert Rivera en abril se arrepiente de aquella decisión.

Son votantes que tienen tres opciones inmediatas: el PP, la abstención y, en menor medida pero con gran capacidad para desequilibrar la situación -especialmente, en Cataluña, donde se juegan muchos escaños-, el PSOE. Por su parte, Vox se mantiene con unas expectativas similares a las de las últimas elecciones, sustentadas en una férrea fidelidad de aquellos votantes a prueba -al menos, de momento- de repetición electoral.

Otra clave para intentar comprender cuáles serán las tendencias es ver qué ha pasado en otros sistemas parlamentarios que experimentaron repeticiones electorales en poco tiempo. Hay casos para todos los gustos. En nuestro país, la repetición electoral favoreció claramente al PP, que en junio de 2016 mejoró notablemente sus resultados de diciembre de 2015.

En este año, Israel ha vivido dos procesos electorales que han derivado en un retroceso del Likud y un ascenso del progresista A&B, que deja un escenario de gobernabilidad muy complicado. En Bulgaria, la victoria insuficiente de los socialdemócratas en mayo de 2013 se transformó en una victoria de una coalición de centroderecha en octubre de 2014. Grecia ha vivido varias repeticiones electorales. En la última, Syriza ganó en enero de 2015, aunque con minoría, resultado que se repitió en septiembre del mismo año. Idéntico proceso vivió su país vecino, Croacia, con un partido independiente en 2015 y 2016.

Ante ejemplos así, cabe concluir que las expectativas creadas pueden dar lugar a victorias amargas o derrotas dulces. E incluso, por utilizar un símil futbolístico, que en el partido de ida, tras la prórroga, la eliminatoria no terminase decidiéndose ni por penaltis.


El PSOE se estanca, mientras que el PP sube y Ciudadanos se desploma

Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE sólo sumaría 4 escaños más que los obtenidos en las pasadas elecciones del 28A, mientras que el PP subiría significativamente, con un aumento de 32 escaños en el Congreso de los Diputados. Son los resultados que arroja la encuesta realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo, que revela el estancamiento del PSOE de Pedro Sánchez, que lograría el 28.9% de los votos y 127 escaños, mientras que Pablo Casado y el PP suben, y alcanzarían el 21.2% de los apoyos y 98 escaños

Mientras las dos principales fuerzas políticas resisten tras las consecuencias de la fallida formación de gobierno, Ciudadanos, que mostró un importante apoyo tras las anteriores elecciones, ahora sufre un notable descenso de casi seis puntos. En las elección de noviembre la formación liderada por Albert Rivera conseguiría el 10.1% de los votos y 24 diputados en la cámara baja. Y a menos de un punto de distancia se encontraría Vox, que sólo perdería dos de sus 24 escaños y obtendría el 9.2% de los apoyos

Unidas Podemos también se vería afectada y perdería 10 escaños respecto al 28-A, una cita en la que ya mostró un importante descenso de apoyo de su electorado. Por su parte, la irrupción de Más País en el panorama político, según muestra el estudio, fragmentará el apoyo de las formaciones de izquierda: la encuesta le otorga una intención de voto del 4.6% y 10 escaños

Por tanto, y con estos resultados, ningunas de las formaciones alcanzaría la mayoría necesaria para la formación de Gobierno en solitario. Y, en un escenario de alianzas, el bloque de izquierda alcanzaría los 169 escaños, mientras que el bloque de centroderecha estaría  más alejado de la mayoría necesaria con 144 diputados

Y, en esta dinámica de pactos y alianzas, los resultados del sondeo muestran un castigo de los votantes para aquellas fuerzas políticas a las que atribuyen el bloqueo a la formación de Gobierno. El 47,4% de los encuestados señala a la formación de Pedro Sánchez como culpable, mientras que el 27.6% cree que la culpa es de Unidas Podemos. 

Unas consecuencias que también se ven reflejadas en la cómo los ciudadanos valoran a los líderes de las principales formaciones, que no aprueban el examen. Íñigo Errejón es quien consigue la mejor puntuación: un 3.96. En el segundo lugar se encuentra Pedro Sánchez con un 3.79 y, muy de cerca, le sigue Pablo Casado con un 3.61. Por detrás encontramos a Albert Rivera (3.38), Pablo Iglesias (3.31) y Santiago Abascal (2.85). 

Fuente: El Mundo


Sigma Dos participa, una vez más, en el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva

Este viernes se ha presentado la Encuesta Nacional sobre Salud Sexual y Anticoncepción entre los Jóvenes Españoles, un trabajo realizado por Sigma Dos para la Fundación Española de Contracepción (FEC) de la Sociedad Española de Contracepción (SEC). 

Según los resultados de este novedoso estudio, siete de cada diez jóvenes españoles no ha recibido la suficiente formación sobre sexualidad. Los jóvenes consultados estiman que la formación/información en sexualidad es es puntual, escasa, no longitudinal y que no se actualiza cuando realmente se precisa. Por ello, y según reflejan los datos de la encuesta, Internet (47,8%) y los amigos/as (45,5%) constituyen las fuentes a través de las cuales los jóvenes consideran que han recibido la información más adecuada sobre sexualidad, por delante de los profesores/as (28%), la madre (23,1%) o el padre (12,4%).

En general, la edad media de inicio en las relaciones sexuales es de 16,7 años, y el 73,4% de los jóvenes afirma haber mantenido relaciones sexuales coitales. La edad de la pareja con la que mantuvieran su primera relación sexual completa se sitúa un año y medio por encima de la suya. Sin embargo, solo el 30 % de las chicas realizan una valoración positiva de esa pérdida de la virginidad, mientras que el porcentaje sube hasta el 55,1% de los hombres. 


Tanto ellas como ellos priorizan la anticoncepción a la protección contra las ETS, bajo el discurso interiorizado de que “estas cosas les pasan a los demás, a mí no”. Utilizan el preservativo y si tienen pareja la píldora, y los demás métodos apenas los conocen: el 52% utiliza el el preservativo, en el segundo lugar se sitúa el uso de la píldora (22,8%), y en tercer lugar el coitus interruptus (4,2%).

Los resultados del estudio fueron presentados en el aula Gregorio Marañón, del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, por el Presidente de la FEC, el Dr. José Ramón Serrano, y la Presidenta de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), la Dra. Paloma Lobo Abascal. Una vez más, Sigma Dos ha formado parte del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva, una iniciativa impulsada por la SEC y la FEC para conocer los hábitos anticonceptivos actuales de la población española.


Los españoles dedicamos casi 5.000 horas de nuestra vida a buscar cosas perdidas en casa

  • IKEA ha presentado el estudio “Orden y tiempo”, realizado por Sigma Dos, que pretende hacer una radiografía del comportamiento de los españoles con respecto al orden en casa y el tiempo que invertimos en la búsqueda de objetos en el hogar

IKEA ha puesto números y datos, a través de Sigma Dos, a una realidad que pocas veces nos cuestionamos y que sin embargo nos afecta mucho en nuestro día a día: ¿somos los españoles ordenados?, ¿qué variables influyen?, ¿perdemos siempre lo mismo?, ¿qué implica emocionalmente perder cosas? Y, en definitiva, ¿cuánto tiempo de nuestra vida destinamos a buscar cosas que perdemos? Así, según se desprende del estudio, los españoles dedicamos casi 5.000 horas de nuestra vida (4.683, en concreto) a buscar cosas perdidas en casa. Este dato se calcula teniendo en cuenta la frecuencia con la que perdemos objetos, el tiempo que dedicamos a encontrarlos y tomando como referencia la esperanza de vida en España de 82 años.

El estudio desvela que casi la mitad de los españoles solemos perder objetos en nuestra casa al menos una vez a la semana y un 30% reconoce que tres o más veces a la semana. Casi el 60% declara dedicar hasta 10 minutos en encontrar lo que ha perdido y un 20% hasta 20 minutos. En España de media dedicamos 65,9 minutos cada semana, 2,38 días al año y 6,5 meses en nuestra vida en encontrar objetos en nuestro hogar.  Por género, las mujeres dedican más tiempo a buscar cosas que no encuentran (7,2 meses) que los hombres (5,8 meses).

En palabras de Ana García, responsable de estudios de IKEA en España, “el objetivo de este estudio es poner «luz y taquígrafos» a lo que supone la falta de orden en nuestros hogares. Nos pasamos de media seis meses y medio de nuestra vida buscando cosas en nuestros hogares, un valiosísimo tiempo que bien podríamos dedicar a otras actividades. Sabemos que por ejemplo invertimos 46.000 horas de nuestra vida a actividades de ocio, sería estupendo poder añadir a este tiempo las 5.000 que utilizamos en buscar objetos en casa..

Ana García, responsable de estudios de IKEA en España, Laura Durán, directora de Marketing de IKEA en España, y Eduardo Sánchez de Cabezón, matemático de la Universidad de La Rioja

¿Qué perdemos y cómo nos afecta?

Pero los españoles no solo perdemos tiempo en buscar objetos, además esto supone un coste emocional: 1 de cada 2 españoles reconoce sentir estrés o ansiedad cuando pierden algo o les cuesta encontrarlo.

Según se desprende del estudio, los objetos que más perdemos los españoles son los bolígrafos (los pierde el 86,8%), las gafas (el 86,1%) y el móvil o las llaves (el 82,6%). Cuando nos centramos en la ropa, lo que más perdemos son las “camisetas o sudaderas” (53%) y los “calcetines o la ropa interior” (47%). 

“Las llaves y el móvil son los objetos que más estrés nos producen cuando los perdemos porque son objetos clave en nuestra vida diaria. Además, cuando perdemos cosas, se resiente la convivencia: la mitad de los encuestados reconoce haber discutido con un familiar por la pérdida de un objeto” explica Ana.

Radiografía del español ordenado

En general los españoles nos autocalificamos como ordenados (77,7%) mientras que solo un 22,4 % dice ser poco o nada ordenado.

En lo que respecta a la percepción que tienen del orden de su casa, los españoles se dan un notable alto, ya consideran que su casa está ordenada en un 3,71 dentro de una escala de 1 a 5 donde 5 es una casa perfectamente ordenada.

Los que tienen una mayor percepción de orden en su hogar son los mayores de 65 años, los que viven en hogares de más de 120 m2 y los que no tienen hijos. Estos perfiles son los que también declaran dedicar menos tiempo a buscar cosas en su hogar.

Por el contrario, los que se consideran menos ordenados son los menores de 55 años, los que viven en casas de menos de 90m2 y los que tienen hijos menores de 6 años. Igualmente, estos perfiles son los que declaran dedicar más tiempo a buscar objetos en su casa.

¿Qué barreras encontramos para tener la casa ordenada?

Aunque el 85,7 % está de acuerdo con que tener la casa ordenada les hace estar más a gusto, hay varias barreras que lo impiden. La falta de tiempo por motivos laborales es la principal barrera para ordenar para el 36,3% de los españoles, seguido de “porque prefiere dedicar el tiempo a otra cosa” (24,6%) y por tener demasiadas cosas para el espacio con el que cuentan (22%).

Actitudes frente al orden

El estudio también analiza algunas actitudes que revelan cómo nos relacionamos con el orden. Casi un 40% de los encuestados reconoce no hacerse la cama antes de salir de casa por las mañanas, y en el caso de los menores de 34 años este comportamiento asciende a un 54%.

En la misma línea un 33% de los españoles declara que suele acumular durante días en el perchero o en algún otro sitio ropa que va utilizando y que no recoge, cifra que asciende a un el 50% en los menores de 34 años.

Por otra parte, casi un 40% de los españoles reconoce que puede estar tranquilamente sentado en el sofá de casa si ve cosas tiradas alrededor.

Además, a los españoles nos cuesta deshacernos de cosas: un 87% guarda cosas que ya no utilizan porque tienen un valor sentimental, un 84% guarda cosas que ya no utiliza por si algún día las necesita y casi un 60% reconoce que le cuesta tirar cosas porque no sabe cómo deshacerse de ellas.

Ana García, responsable de estudios de IKEA en España, y Laura Durán, directora de Marketing de IKEA en España

¿Quién se encarga del orden en los hogares españoles?

En el 31% de los hogares la tarea del orden se reparte entre dos personas por igual, y en un 37% hay un encargado principal del orden y otro “que colabora ocasionalmente”. En este último caso son las mujeres las que en casi un 30% declaran ser las “encargadas principales”.

Con respecto a la planificación del orden, un 33% declara no tener un plan para ordenar y hacerlo cuando tienen tiempo y ganas, un 31% dedican todos los días de la semana un rato a mantener todo ordenado y un 25% declaran reservar tiempo durante el fin de semana a hacer esta tarea.


Los españoles dan un amplio aprobado a los Reyes, según el estudio de Sigma Dos para la revista ¡HOLA!

Los españoles dan un amplio aprobado a los Reyes, valorando como muy bueno el papel institucional de doña Letizia. Es la principal conclusión del estudio de Sigma Dos en colaboración con la revista ¡HOLA!, en el que se han valorado aspectos como la formación de la reina Letizia, su estilo, su popularidad y también el papel institucional que lleva a cabo. Además, se ha analizado la figura del rey Felipe y de sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, que han aprobado con nota el «examen».

El rey Don Felipe es quien mejor nota ha obtenido, un 6.91, seguido de cerca por la menor de sus hijas, Sofía, con un 6.10. La Princesa de Asturias ha obtenido un 6.08, mientras que doña Letizia también supera el aprobado con un 5,70. Hay que destacar el dato de que cerca de un 80% de los españoles valoran de manera muy positiva el papel institucional que lleva a cabo la reina Letizia en los eventos y actos públicos a los que acude. Así, los españoles tienen una percepción positiva de la Reina, que ha conseguido el aprobado en los ocho aspectos planteados en este estudio.

El estudio se ha basado en 2.000 entrevistas compuestas por 20 preguntas cerradas, formuladas entre el 22 y el 25 de julio. 


...Y al fondo, las urnas. Por Antonio Asencio

  • Antonio Asencio, director de Comunicación y Estrategia de Sigma Dos, analiza los resultados del estudio realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo

Si hoy se celebrasen elecciones generales, el bloque de centroizquierda afianzaría de manera clara su ventaja. La fuerte subida del PSOE, explicada en términos demoscópicos por la rocosa fidelidad de sus antiguos votantes y porque lograría pescar algunos votos nuevos en los caladeros de Unidas Podemos y de la abstención, permitiría a la suma del PSOE y Unidas Podemos llegar a la mayoría absoluta sin necesidad de recurrir al apoyo de los partidos nacionalistas.

De producirse, sería la primera vez que ambas formaciones de la izquierda superan los 176 escaños necesarios para gobernar con mayoría parlamentaria, lo que abriría un escenario muy probable, aunque insólito hasta la fecha en nuestra historia política, de Gobierno de coalición; un escenario novedoso, por tanto, que obligaría casi con toda seguridad a modificar las posiciones y los discursos de los partidos. Recordemos que uno de los argumentos que se han esgrimido contra esta fórmula de gobierno ha sido que la suma de ambas formaciones queda lejos de la mayoría absoluta que permite la estabilidad.

Por su parte, el bloque de centroderecha se dejaría 18 escaños, lastrado por la bajada de cuatro puntos de Cs y de otros dos puntos de Vox, que no lograrían compensar la mejora del PP, aupado al 19%. Aunque se produce una reorganización del voto, tendente a concentrarse en el partido de Pablo Casado desde Cs y Vox, el balance final es negativo para estos tres partidos, ya que una parte de los votantes de Rivera en las últimas elecciones estarían decantándose por la abstención e incluso, aunque en menor medida, por el PSOE. Habrá que estar atentos a la posibilidad de que PP y Cs concurran juntos bajo la marca España Suma, una opción bien vista por ambos electorados.

En coherencia con estas tendencias electorales, los españoles señalan mayoritariamente que un acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos es preferible a una repetición electoral. Esta preferencia mayoritaria se da de manera equilibrada en todos los grupos de edad y tanto en hombres (55,6%) como en mujeres (54,3%). Por votantes, sólo los del PP, Cs y Vox prefieren un adelanto electoral a un acuerdo entre los dos partidos de izquierdas, que es abrumadoramente la opción favorita, sin embargo, del electorado del PSOE y del de Unidas Podemos.

Así las cosas, conviene subrayar un matiz importante: la estimación de voto reflejada en esta encuesta de Sigma Dos (o en cualquier otra que se publique antes del 23 de septiembre) es indicativa de la temperatura electoral del actual momento, no de unas elecciones que aún no están convocadas. Un fracaso en dichas negociaciones tendrá, previsiblemente, un impacto en la opinión pública que se trasladará a la estimación de voto.

De producirse este escenario, deberemos leer detenidamente la distribución de responsabilidades que los ciudadanos realicen entre los distintos partidos. La encuesta adelanta que el PSOE, de la misma manera que es el partido que cuenta con más simpatías, sería señalado -al menos hasta el momento- como el más responsable de una hipotética repetición electoral. Así lo creen más del 40% de los españoles. Para cambiar o afianzar esa percepción se libra en estas semanas lo que conocemos como la batalla del relato.

Artículo publicado en El Mundo


El PSOE y Podemos sumarían mayoría si se celebrasen nuevas elecciones

Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE y Podemos sumarían la mayoría necesaria para la formación de Gobierno: el PSOE de Pedro Sánchez lograría el 33.1% de los votos y 145 escaños, 22 representantes más que en los pasados comicios del 28A, mientras que el partido liderado por Pablo Iglesias alcanzaría el 14.2% de los votos y 40 diputados, que se traduce en una reducción de 2 representantes en el Congreso de los Diputados. 

Son los resultados de la encuesta realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo, que también muestra el desgaste del bloque de centro derecha: el PP obtendría el apoyo del 19% del electorado y 78 escaños, un aumento de 12 representantes con respecto a los obtenidos en las últimas elecciones. Sin embargo, Ciudadanos obtendría el 11 % de los votos y 34 escaños, 23 representantes menos que el 28A, y Vox el 8.3% de los apoyos y 17 escaños, 7 menos que en los anteriores comicios. La suma de las tres formaciones de centro derecha quedaría, así, lejos de la mayoría absoluta. 

La mayoría de españoles no quiere una repetición electoral

España se encuentra en un momento de incertidumbre política, ante la disyuntiva de si comenzará un nuevo ciclo político y se formará Gobierno o si se celebrarán otras elecciones el próximo 10 de noviembre. Un escenario político que el 93% de los de los españoles califican negativamente, entre regular, malo o muy malo. Además, y en relación con esta visión negativa, el 54.9% de los ciudadanos preferiría que PSOE y Unidas Podemos llegaran a un acuerdo

La encuesta muestra que sólo el 36.9% de los encuestados optaría por la celebración de unas nuevas elecciones. Entre aquellos que se inclinan por un pacto PSOE – Unidas Podemos, son mayoría los votantes de estos partidos (71.7% del PSOE y 95% de UP)  e incluso los electores del PP (23%) y Ciudadanos (30%) abogan por la formación de un gobierno entre las dos formaciones de izquierda. 

Sin embargo, son ya cuatro meses los que el país lleva con un gobierno en funciones. Según las conclusiones del trabajo, el 42.4% de los ciudadanos cree que el PSOE es el responsable de la formación de Ejecutivo, y el 60.7% opina que Pedro Sánchez no se está esforzando lo suficiente para llegar a un acuerdo con Pablo Iglesias. 

Fuente: El Mundo. Puede leer la información completa en los siguientes enlaces:

http://bit.ly/2lpk5nZ 

http://bit.ly/2ltl9qV


Vetos frente a votos, por Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos

Para entender la dificultad que se vive en España y otros países con las negociaciones para formar Gobierno, tal vez sea útil recordar lo que ocurrió en nuestra vecina Italia tras las elecciones de 2013. El PDI, partido análogo en Italia al PSOE, tuvo entonces la opción de gobernar, pero necesitaba el apoyo de otras formaciones y miró a lo que creía que era su izquierda: el Movimiento 5 Estrellas (M5S), un partido nuevo que había irrumpido en la escena italiana con un mensaje de enmienda a la totalidad del sistema. Por petición de este último, y con el argumento de garantizar la «transparencia», las negociaciones habrían de ser retransmitidas en abierto vía streaming. Bersani, el candidato socialdemócrata, aceptó. A un lado de la mesa, se sentaron el candidato Bersani y su segundo, Enrico Letta;al otro, los dos portavoces de M5S. La negociación pública (y con público), con una solemne puesta en escena propia de una película de Sorrentino, se desarrolló ante la atenta mirada de millones de italianos, atraídos por lo inédito del proceso.

El encuentro duró apenas media hora y se redujo a un intercambio sordo de argumentos: los representantes del PDI apelaban a la «estabilidad» que necesitaba Italia; los del M5S, a la necesidad de regenerar la política italiana. Dos meses después de aquel frustrado encuentro retransmitido, y tras la dimisión de Bersani, Letta llegaría a primer ministro gracias a un giro espectacular en las negociaciones que culminó en un pacto de Gobierno del PDI con las formaciones de Silvio Berlusconi y Mario Monti (se podría interpretar que la estrategia del M5S era escenificar aquella ruptura para empujar al PDI a cometer una traición a su electorado al apoyarse en los partidos del centro derecha).

Sin embargo, la negociación estaba frustrada antes de comenzar. No había intersección posible. El sentido de aquel espectáculo no era la consecución de un acuerdo, sino el espectáculo en sí mismo. Y además de constatar el enésimo bloqueo político del país transalpino, inauguró de facto una nueva fase en la política mundial: la política-reality. Una fase en la cual, en aras de la transparencia, la política adquiría una nueva cualidad: la del espectáculo total, en presente continuo, y más allá de los escenarios previstos institucionalmente.

Contra la política sostenida por las instituciones, que secuestrarían «la voluntad del pueblo» y la reducirían a la gestión administrativa de un poder preexistente, la política de la transparencia total, la política-reality se ofrece desnuda a las cámaras y las redes sociales, sin límite espacio-temporal. El valor añadido del concepto reality es la pulverización de las fronteras entre los espacios dramáticos: el político en acción es un político en representación. Su casa -a veces incluso el domicilio personal- es la casa de todos los espectadores. Frente al miedo al «pacto secreto», al «arreglo en los despachos», o «entre bambalinas», se impone la reclamación de transparencia permanente, de poner paredes de cristal que nos permitan tener el control (o nos hagan creer que podemos tenerlo), de auscultar hasta la saciedad el presente y el pasado de cada político. No nos contentamos con comer; frente a la sombra de la adulteración, queremos ver cómo se cocina cada plato, qué ingredientes y en qué proporción se utilizan.

Después del Movimiento 5 Estrellas, el mundo ha vivido un auge de la política-reality. Políticos cocidos en el horno de estos programas televisivos, que dominan el nuevo lenguaje de la gestualidad radical y el nuevo tiempo sincopado de la política en directo, cosechan éxitos electorales en todas partes del mundo. El problema es qué hacer después con ese éxito, una vez han logrado sus objetivos electorales.

 

¿Es una distopía orwelliana? Más bien su reverso. No es el poder -invisible y ubicuo, como el panóptico en el que se inspiraba 1984- el que mira y escruta cada uno de nuestros actos. Ahora somos nosotros, votantes reconvertidos en espectadores, a quienes se nos ofrece, para consumo instantáneo, cada acción de la política, cada palabra, cada gesto. Rodeada de cámaras y micrófonos durante 24 horas y 365 días al año, constantemente vigilada, en permanente sospecha de escándalo, la política se presenta como espectáculo sin obra y sin guión, como acción separada de sus efectos. Sus acontecimientos aparecen vacíos de contenido: pura forma. Habríamos pasado del fin justifica los medios, con el que Maquiavelo definió la racionalidad dominante en la política moderna, al medio justifica el fin de la política posmoderna, tamizada por su valor emocional. La política ya no sería un instrumento de transformación de una realidad cada vez más compleja e indescifrable: sería su propia y vacua finalidad.

En un contexto así, el resultado natural no es el acuerdo, vivido como una claudicación dramática. El resultado es la vetocracia, como ya señalara Francis Fukuyama para describir la crisis política en EEUU. Se instala una paradoja: cuanto más se alarga la negociación, más coste se asume, más nos alejamos del pacto y más nos acercamos al veto. El escenario abrasa. No se mira qué se pacta, sino quiénes pactan. No importa el contenido, sino el continente. La foto, por encima de los acuerdos de gobierno que han de medirse públicamente en términos, de aparente escándalo o claudicación, de ganadores y perdedores.

La negociación política (es decir, la política), para ser real, exige un espacio de discreción. Ante la mirada del gran hermano de la política, primarán la defensa de su personaje -su integridad intachable, la férrea coherencia con sus principios- a la calidad de la obra, a su resultado final. Se trata, por tanto, de una falsa transparencia, de una realidad fake, valga la contradicción. Porque no es la realidad lo que se nos muestra, sino su simulacro.

¿Y qué opinan los ciudadanos? En la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO veíamos cómo más del 60% de los españoles se inclinaban por que los partidos fuesen capaces de superar los vetos e intentasen dar estabilidad al país. Más allá de su voto particular a un partido, subyace una reflexión general: dialogar para intentar acordar (sea cual sea el resultado) es un supuesto de viabilidad de la democracia representativa. Es importante el matiz: no es que no se entienda que no logren acuerdos. Lo que no se entiende es que esos acuerdos no se intenten, o que se negocie con una finalidad diferente. La democracia, al cabo, impone un procedimiento, nunca un resultado. El análisis de las opiniones nos ofrece una radiografía al margen de las percepciones dominantes. La sociedad española, al menos por ahora, no participa de esta vetocracia ni del dramatismo de la política-reality. El dilema entre votos y vetos se ha extendido sin un sustrato real. Bajo las arenas movedizas de la política-reality, sigue habiendo adoquines.

 

Artículo publicado en El Mundo


El bipartidismo avanza en detrimento de Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox

El bipartidismo se recupera en detrimento de Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox. Es la principal conclusión del trabajo realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo

Según reflejan los resultados del estudio, en un escenario de reiteración de elecciones el PSOE conseguiría el 32.6% de los votos, lo que se traduce en un aumento de 3.9 puntos en intención de votos respecto al 28.7% conseguido en las pasada elecciones generales de abril. Por su parte, el PP también subiría, hasta alcanzar un 19.4% de los apoyos, 2.7 puntos más desde abril. 

La situación cambia, sin embargo, para el resto de formaciones, Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox. Así, el partido liderado por Albert Rivera caería casi 3 puntos, pasando del 15.9% al 13.1%, un movimiento que posicionaría a la formación naranja como cuarta fuerza política, mientras que la tercera posición pasaría a ocuparla Unidas Podemos, que pierde 1.1 puntos y se queda con el 13.2% de los votos. Vox también desciende y se deja 2,3 puntos, pasando del 10,3% al 8% de los votos.

 

Con estos datos, en un escenario de reiteración de elecciones el bloque de izquierda mejoraría sus expectativas hasta el 45.8%, 2.8 puntos más que en abril, y el bloque de centroderecha caería 2.4 puntos, del 42.9% al 40.5%

El 49.7% de los encuestados considera que volver a las urnas no favorecería a Podemos, mientras que el 36.7% cree que sería beneficioso para los socialistas. El 46% de los encuestados considera que a C’s le perjudicaría la celebración de nuevos comicios, un porcentaje idéntico al de Vox (45,9%) y mayor que el del PP (35,3%). 

De los resultados también surge que la mayoría de los españoles optan por la estabilidad. El 49.1% de los encuestados consideran que Pedro Sánchez formará un gobierno estable, mientras que el 41.3% cree que se celebrarán de nuevas elecciones

En cuanto a la formación de gobierno, el 69.9% de los votantes de Ciudadanos el 28A cree que el partido debería abstenerse o votar a favor de la investidura de Pedro Sánchez, frente al 30.1% de del electorado popular que se inclina por abstenerse y facilitar un gobierno del PSOE y un 53.7% que apuesta por votar en contra. Por su parte, el 24.4% de los que votaron al PSOE considera que estaría “mal” o “muy mal” que su partido se mantuviese en Moncloa si esto implica una mayor influencia de ERC y Bildu. 

El estudio también ha analizado la gestión del rey Felipe VI en sus primeros cinco años de reinado. La labor del monarca es considerada de forma positiva por el 62.8% de los ciudadanos, mientras que el 20.8% expresa su mala opinión y el 11.2% se afirma de forma neutral. 

Fuente: El Mundo. Puede leer la información completa en los siguientes enlaces:

Nota 1

Nota 2

Nota 3 

Nota 4


Sigma Dos presenta el II Observatorio de la Vivienda en España

¿Cuál es la previsión de futuro de  los jóvenes en España en cuanto a vivienda? Bajo esta pregunta se ha presentado el II Observatorio de la Vivienda en España, un estudio que ha analizado la situación actual a la que se enfrentan los jóvenes en su acceso a la vivienda. 

Ricardo Sousa, CEO de Century 21 España y Portugal,  ha explicado que gracias al trabajo realizado por Sigma Dos en colaboración con Century 21 sabemos que la visión de hogar de los jóvenes continúa siendo “muy tradicional”, y que la mayoría querrían continuar viviendo en su ciudad. No obstante, el contexto actual les obliga en  muchos casos a vivir de alquiler. Y es que, como el propio Sousa ha apuntado, para conocer las tendencias de acceso a la vivienda de los jóvenes se ha tenido en cuenta un espectro hasta los 34 años, debido al retraso de la emancipación, fenómeno social característico de España.

Amador Ayora, director de El Economista, Ricardo Sousa, CEO de Century 21 España y Portuga, Helena Beunza, secretaria general de Vivienda del Ministerio de Fomento, Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, y Pablo Caño, CEO de El Economista

Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, ha presentado las principales conclusiones del trabajo, que ha permitido obtener una radiografía exhaustiva de lo que piensan los jóvenes sobre la vivienda. Según expuso Díaz, el 80% de los jóvenes no vive donde le gustaría, pero valora de forma notable su situación actual. Si nos fijamos en los que ya no viven con sus padres, el 56,4% de los jóvenes vive emancipado. Sin embargo, «Vivir fuera del hogar familiar no significa que se pueda ser económicamente independiente. Tener ingresos no garantiza la independencia y ser económicamente independiente no siempre lleva a la emancipación», puntualizó.  

Los resultados apuntan a que no hay una alta frustración en cuanto a la vivienda: el grado de satisfacción de los jóvenes con su vivienda es muy alto (con una nota por encima de 7). Sin embargo, 8 de cada 10 jóvenes no viven donde querrían por falta de recursos. En cuanto a la pregunta sobre dónde querrían vivir los jóvenes, el estudio de Sigma Dos revela que la mitad querría vivir en pareja en una casa en propiedad, mientras que un 15% manifiesta que en una casa en propiedad, solo.

Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, presenta los resultados del estudio

Para el 72% de los encuestados, la casa deseada en el momento de su emancipación es una vivienda en propiedad, mientras que el 35% de los jóvenes hasta 24 años prefieren alquilar y el 65,8% opta por vivir en su ciudad. Sin embargo, la máxima aspiración para el futuro del total de los jóvenes tanto emancipados es vivir en un chalet independiente. 

En el acto de presentación también participaron Helena Beunza, secretaria general de Vivienda del Ministerio de Fomento, Pablo Caño, CEO de El Economista, y Amador Ayora, director de El Economista. 


ANÁLISIS SOBRE EL CICLO ELECTORAL 2019

Acabamos de terminar un ciclo electoral, novedoso en nuestro país, en el que se han sucedido elecciones generales, autonómicas y municipales y europeas. Los resultados han arrojado algunos grandes indicadores de las tendencias políticas que van a marcar la nueva legislatura a nivel nacional y que presentan dinámicas diferenciadas en los distintos niveles políticos.

En esta nota examinaremos los principales resultados en los diferentes niveles prestando atención también a los retos que, a la luz de los resultados, se plantean para la gobernabilidad.

Sin embargo, hay una serie de pautas generales que se han reflejado en las diferentes convocatorias electorales y que señalamos a continuación:

  • El PSOE se convierte en la fuerza más votada y surge de las elecciones con una posición reforzada.
    • Alejado de su rival directo por el espacio ideológico de la izquierda, Unidas Podemos, el PSOE consolida su posición como referente hegemónico de la izquierda y el centro izquierda.
    • A una distancia considerable del segundo partido más votado, el PSOE se convierte en el partido más votado en las elecciones generales, en las elecciones europeas, ha ganado en 10 de las 12 Comunidades Autónomas en las que se celebraban elecciones y se ha convertido en el partido más votado en 24 provincias frente a las 17 del PP.
    • A nivel europeo, el PSOE se convierte en el contingente más importante del grupo S&D del Parlamento Europeo y en el cuarto grupo nacional más numeroso de la cámara.
  • El PP pierde una parte importante de su poder territorial pero aleja el fantasma del sorpasso y se consolida como la alternativa de oposición al PSOE.
    • Para el PP, en estas elecciones no se medía tan solo sus posibilidades de formar gobiernos sino, especialmente, su propio futuro político. Un sorpasso de C’s podía hacer que el PP dejase de ser percibido como la alternativa al PSOE. El espectro del sorpasso se ha evitado, el PP ha superado a C’s en todas las convocatorias electorales y consolida su posición como referente del centro derecha y líder de la oposición. La dinámica parlamentaria reforzará aún más ese papel del PP como alternativa a un más que posible Gobierno de Sánchez.
    • En clave interna, si bien se mantienen diferencias entre la dirección nacional y algunos líderes territoriales, el resultado de las elecciones autonómicas y municipales, junto a las europeas, han supuesto un balón de oxígeno para Pablo Casado y su entorno más inmediato que fueron cuestionados tras elecciones generales.
    • Por otra parte, algo que no se está comentando en medios pero que reviste una importancia especial es que en esta nueva situación el PP ocupa una posición estratégica muy favorable no solo como principal partido de la oposición sino como el eje a través del que pasa cualquier alternativa al Gobierno de Sánchez toda vez que es el único capaz de sumar a Vox y a C’s. NO hay alternativa que no pase por el PP.

  • Ciudadanos sigue su ascenso pero no logra el sorpasso ni logra poder territorial.
    • Los resultados de C’s son agridulces. Por una parte, sigue ganando apoyos en todos los niveles y se convierte en una fuerza decisiva a varias Comunidades Autónomas y ayuntamientos.
    • Sin embargo, no ha alcanzado sus dos principales objetivos estratégicos: superar al PP como fuerza principal del centro derecha y consolidarse como una fuerza con poder territorial de Gobierno.
      • La no existencia del Sorpasso aboca a C’s a una decisión relevante sobre su futuro: pactar con el PP como práctica general puede llevarles a una situación de irrelevancia pero pactar puntualmente con el PSOE puede frustrar a unas bases que muy mayoritariamente proceden del PP.

  • Podemos sale de este ciclo electoral muy debilitado como partido y con un liderazgo cuestionado. En apenas cuatro años ha perdido casi todo el poder territorial que logró acumular y su posición, en el bloque de la izquierda, le aproxima al ámbito que históricamente ocupó IU.
    • Esos resultados han abierto una disputa interna sobre el liderazgo que está por resolverse y que, en buena medida, dependerá de la capacidad de Pablo Iglesias para conseguir la entrada en el Gobierno.

  • Vox surge como una fuerza nueva y potente.  Potente en primer lugar por el porcentaje de votos alcanzado: es cierto que ha sido inferior a las expectativas generadas pero es un porcentaje superior incluso al que logró Podemos en su surgimiento y que fue recibido e interpretado como una verdadera revolución electoral.
    • En todo caso, la fortaleza de Vox no depende solo ni especialmente del porcentaje de votos obtenidos sino de su situación estratégica como partido imprescindible en numerosas CCAA y municipios para configurar un bloque de centro derecha.

Un segundo elemento al que hay que prestar atención en el panorama postelectoral es a las políticas de pactos que se realicen porque de ellos dependerá en buena medida la legislatura. En este sentido hay que referirse a las políticas de pactos generales a los campos de batalla aun abiertos a nivel autonómico.

  • El PSOE, como fuerza más votada, buscará formar un gobierno en solitario con la incorporación de independientes. El objetivo es ir a una legislatura de geometría variable que le permita pactar hacia ambos flancos en diferentes iniciativas. Los argumentos de los que dispone en esa dirección son:
    • La voluntad claramente expresada por los ciudadanos de que haya un Gobierno del PSOE.
    • La debilidad de Podemos, algo que facilita la negociación en términos de fuerza.
    • El argumento de mayor peso es, no obstante, el hecho de que la suma de PSOE y UP no basta para formar Gobierno y alguno de los otros socios necesarios (CC) exigen que Podemos no esté en el Gobierno para darle su apoyo.

  • El PP se configura, tal y como se ha señalado, como la alternativa al PSOE no solo en calidad de principal partido de la oposición sino, especialmente, por ser el único partido capaz de pactar con C’s y al mismo tiempo, con Vox. Esa posición estratégica supone una fortaleza del PP que se hará notar en toda la legislatura.

  • C’s.  Tras las elecciones, se han manifestado en C’s algunas tensiones en lo que respecta a la política de pactos. La dirección nacional se pronuncia claramente por el PP como socio preferente pero en lagunas CCAA (especialmente Castilla y León) y ayuntamientos (Barcelona, con el verso suelo de Valls) se están produciendo diferencias respecto a esa posición general.
    • También puede sufrir tensiones en el nivel europeo y en su relación con el grupo liberal (ALDE) debido a una eventual participación en acuerdos en los que se encuentre Vox.

  • Del mismo modo que C’s, Vox se enfrenta a la situación de definir su propio futuro. Limitarse a seguir y apoyar al PP y C’s allí donde sea necesario puede cuestionar su relevancia pero no hacerlo y permitir gobiernos de izquierdas frustraría a muchos de sus votantes.

  • En el caso de Podemos, tras la posibilidad del apoyo a la investidura de Sánchez late la propia supervivencia del liderazgo de Iglesias o del control de su sucesión al frente del partido.
    • A la vista de los resultados obtenido en las diferentes elecciones, han empezado a surgir voces pidiendo la convocatoria de una asamblea y la asunción de responsabilidades, llegando a hablarse de Podemos como un proyecto fracasado. En ese contexto, el único argumento del que dispone Iglesias es diferir cualquier decisión debido a las negociaciones para formar Gobierno y fiarlo todo a su entrada en un eventual Gobierno de Sánchez.

De los pactos que se alcancen, tanto a nivel general como territorial, dependerá el mapa político que definirá los próximos cuatro años. En este momento, los principales escenarios de disputa son los siguientes:

Madrid: C’s tiene la llave real de la formación de Gobierno. Puede optar, como algunos líderes han señalado, por un gobierno de centro derecha junto al PP tanto en la comunidad como en el ayuntamiento. El gran obstáculo es la exigencia de Vox de participar directamente en las negociaciones e incluso en los gobiernos.

Castilla y León: esta comunidad presenta sus peculiaridades ya que la formación de Gobierno depende de C’s pero precisamente el dirigente de C’s en esta comunidad, Francisco Igea, alcanzó su posición enfrentándose a la dirección nacional por un resultado en primarias que calificó de pucherazo y que le enfrentó a Rivera. Asimismo,  Igea señaló inmediatamente tras las elecciones que la etapa de gobierno del PP había acabado. Es, probablemente, la CCAA que presenta más incertidumbre, aunque Igea y Mañueco ha mantenido reuniones y llegado a principios de acuerdo programáticos que podrían allanar el pacto.

Aragón: en este caso es el PAR el que decidirá si Lambán sigue al frente del Gobierno autonómico. Aún no están cerradas las negociaciones pero el PAR ha descartado como impensable cualquier acuerdo que incluya a Vox.

Alcaldía de Barcelona: la actual alcaldesa en funciones, Colau, se ha visto en la tesitura de elegir si optaba por un acuerdo con las fuerzas independentistas que entregaría al alcaldía a ERC (Maragall) o bien optar a la reelección al frente del consistorio, para lo cual necesitaría los votos  del PSC y el apoyo de Valls. En principio, tras su anuncio de presentar su candidatura, esta parece la opción más probable.

Finalmente hay dos notas que recalcar sobre el escenario europeo y que se suman a lo ya apuntado más arriba.

  • Si bien los grupos euroescépticos han logrado en el Parlamento Europeo una alta representación, no han cumplido las expectativas generadas. Sin embargo han sido la fuerza mayoritaria en países como Francia, Reino Unido e Italia. Por otra parte, la revelación de estas elecciones europeas han sido los partidos verdes y los liberales que, en algunos países (Alemania en el caso de los verdes y Reino Unido en el caso de los liberales) se han beneficiado de la reacción ante el ascenso del euroescepticismo y, paralelamente, de la pérdida de peso de los dos grandes grupos tradicionales (Partido Popular Europeo y Socialistas y Demócratas) que, pese a todo, siguen siendo los grupos mayoritarios en la cámara.

  • La consumación del Brexit supondrá una modificación de fuerzas en el Parlamento Europeo con la salida del nutrido grupo de diputados euroescépticos británicos. Para España, la salida de los diputados británicos supondrá la suma de cinco nuevos escaños en el Parlamento Europeo.

Miguel Ángel Simón, experto colaborador de Sigma Dos y profesor de ciencia política de la Universidad Complutense de Madrid.


Elecciones europeas: los ciudadanos europeos se identifican con la Unión, pero quieren que los políticos resuelvan el Brexit

Aunque unidos en su apego a la Unión Europea, los votantes europeos están divididos sobre lo que esperan que sea la UE. Y mientras que los votantes del Reino Unido siguen estando profundamente divididos en cuanto al Brexit, la mayoría de los que viven en el continente temen un «efecto dominó»: si el Reino Unido se va, otros países lo harán, una percepción en la que sí coinciden con los británicos. Son algunos de los resultados de la encuesta europea realizada por Gallup International, de la que forma parte Sigma Dos para España, y que se ha realizado a nivel europeo a pocos días de la celebración de las elecciones.

La mayoría de los ciudadanos europeos (un 58%, y un 62% de los británicos) cree que el Brexit es peor para la UE que para el Reino Unido. Pero ni los europeos ni los británicos están completamente convencidos de que finalmente se producirá: el 39% de los votantes del continente cree que, en última instancia, el Reino Unido permanecerá en la Unión. Asimismo, el 27% de los británicos cree que los resultados de 2016 serán revocados, y un 29 % no está seguro sobre el resultado final. En Europa del Este prevalece una actitud similar: el 48% considera que el Reino Unido permanecerá en la Unión, mientras que solo el 37% cree que se irá. Parece, por tanto, que la incertidumbre seguirá dominando la política europea.

En cuanto al acuerdo, la mayoría de los ciudadanos de ambos lados del Canal de la Mancha quieren que la UE tenga más flexibilidad en las negociaciones del Brexit –lo cual sugiere que las discrepancias sobre el acuerdo se dan entre los políticos, no entre los ciudadanos.

La mayoría de los británicos votaron por el Brexit porque solo una minoría, un 42 %, se siente europea, y es aquí donde la encuesta de Gallup International revela la gran diferencia con los votantes del continente, donde el 71% se siente, en efecto, europeo (una disparidad explicada, en parte, por décadas de retórica anti-UE en la prensa británica). El factor identitario es la clave del problema.

En cuanto a los cambios que puedan darse tras las elecciones, a apenas diez días de que se celebren los votantes de todo el continente están profundamente divididos: uno de cada dos (49 %) espera un impacto positivo, mientras que el 41% considera que las elecciones no cambiarán en nada a la UE. Las expectativas positivas aumentan a seis de cada diez entre los que se identifican como ciudadanos de la UE, mientras que las expectativas negativas dominan en el 65 % de los que se sienten más alejados de la UE. La mayoría del bloque original de la UE (los Estados Miembro del oeste y norte de la UE) no esperan ningún cambio positivo tras las elecciones, mientras que una mayoría de votantes en los estados del sur y los nuevos Estados Miembro son más optimistas.

Por afiliación política, quienes se identifican con la izquierda están divididos (45% a 44%) en sus expectativas de cambio resultante de estas elecciones, mientras que una leve mayoría de los votantes identificados con el centro (50% a 40%) tienen expectativas positivas. Por su parte, una clara mayoría de los votantes de derecha (58% a 36%) espera un desarrollo positivo, una tendencia que refleja la creciente importancia de los partidos populistas en toda la UE.

 


Sigma Dos, en la primera posición de encuestadoras permanentes

Tras los resultados del 28A, el medio especializado electomanía.es ha acreditado a Sigma Dos en la primera posición del ránking de encuestadora “permanentes”, es decir, de aquellas empresas demoscópicas que han concurrido a todas las citas desde las elecciones de diciembre de 2015.

La lista clasificatoria se obtiene a través de un estudio sistemático de las desviaciones de las distintas encuestadoras respecto al resultado final de las elecciones. Entre las consideradas demoscópicas “permanentes”, el medio destaca la solidez de todas ellas y afirma que todas tienen un balance “más que aceptable” en el pronóstico de resultados de las últimas elecciones generales.


¿Cómo ha sido el trasvase de votos en las elecciones del 28-A?

José Miguel de Elías, director de Investigación y Análisis de Sigma Dos, ha elaborado un estudio poselectoral para el diario El Mundo en el que se analizan las diferentes variaciones del electorado desde los anteriores comicios de 2016 a los celebrados este domingo.

El PSOE de Pedro Sánchez consiguió el 28-A dos millones de votos más que los logrados en 2016 y, según el análisis elaborado por nuestro experto, la movilización hacia los socialistas se produjo principalmente en los votantes de Podemos y en aquellos que optaron por la abstención hace tres años. Esta tendencia, unida a la fragmentación del electorado de centro derecha ha concluido con los resultados del fin del escrutinio. Y es que la mayor movilización de votos se ha producido dentro del bloque de centro derecha, una corriente que en los últimos años se mantenía unida en un mismo partido y que con el surgimiento de nuevas formaciones se ha fragmentado en gran medida.

Los resultados obtenidos por el Partido Popular han estado marcados por dos grandes fugas de votos, hacia Ciudadanos y Vox. El PP de Pablo Casado ha perdido más de 3.470.000 votos y, como reflejan los resultados del estudio,  1.36 millones de los votantes que eligieron a Mariano Rajoy en 2016, ahora han optado por apoyar la formación de Albert Rivera, mientras que 1.56 millones de electores se han decantado por la de Santiago Abascal. Sin embargo, el PP no sólo ha perdido votantes dentro del bloque de centro-derecha, sino que también los hay que se han movilizado hacia la izquierda e, incluso, la abstención: 348.000 votantes se han inclinado por el PSOE y 441.000 han preferido no acudir a las urnas.

Un notable cambio entre los votantes de los populares que contrasta con la fidelidad que ha mantenido el PSOE: la formación de Pedro Sánchez ha mantenido 4.2 millones de votos (78.3% de su

electorado). En cuanto a trasvase de apoyos, los socialistas ahora han recibido principalmente 1.1 millones de votos  quienes en 2016 apoyaron a Podemos y 1 millón de la abstención.

Los resultados confirman la dinámica pronosticada en los sondeos