¿Cuáles podrían ser las consecuencias políticas de la crisis del COVID-19?

Según el barómetro de Sigma Dos para Antena 3 Noticias, el PP y el PSOE son los partidos que más votos ganarían si hoy se celebraran elecciones. El PSOE obtendría el 32,2 % de los votos, cuatro puntos más (+4,2) de lo que obtuvo en las elecciones de noviembre, mientras que el PP aumentaría hasta el 24,3 % (+3,6).

Sin embargo, Unidas Podemos, Vox y Ciudadanos descienden en intención de voto. La formación de Santiago Abascal caería hasta conseguir el 13,8 % de los apoyos (-1,3). Unidas Podemos también pierde, y se colocaría con el 1 1% de los votos (-1,8) y Ciudadanos sería la formación más afectada, con un descenso de 2,4 puntos y el 4.4 % de los sufragios. 

Gráfico: Antena 3 Noticias

De este modo, los resultados del estudio muestran que, además del impacto económico de la crisis del coronavirus en España, esta pandemia y las medidas adoptadas tendrían también unas consecuencias políticas.

Respecto a cómo ha gestionado el Gobierno la crisis del coronavirus, un 33,5 % cree que el Ejecutivo lo está haciendo bien, mientras que un 23,4 % cree que lo está haciendo mal, y un 22,3 % lo valora como "muy mal".

Valoración de líderes

En cuanto a la valoración de los líderes, todos suspenden. No obstante, el mejor valorado es Pedro Sánchez, que roza el aprobado con un 4,97, seguido de Pablo Casado, que obtiene un 4,78.

La tercera en el ránking es Inés Arrimadas, con un 4,27. Después va Pablo Iglesias, con un 3,64 y el último es Santiago Abascal, con un 3,13.

Gráfico: Antena 3 Noticias

Nota completa: Antena 3 Noticias


El 82% de los españoles piensa que se está cumpliendo con las indicaciones del confinamiento por el COVID-19

El 82.4% de los españoles considera que, en general, la población está cumpliendo con las medidas de confinamientos y las indicaciones recomendaciones del estado de alarma por coronavirus. Esta es una de las principales conclusiones del barómetro de Sigma Dos para Antena 3 Noticias

El estudio, realizado entre el 25 de marzo y el 1 de abril con 1.200 entrevistas telefónicas, muestra unanimidad entre la población: los españoles están de acuerdo en aceptar y cumplir el confinamiento y el distanciamiento social para luchar contra el coronavirus. Sin embargo, a la pregunta de si estamos respetando las restricciones, casi un 30% de los encuestados más jóvenes (entre 18 y 29 años) piensa que no las cumplimos, al contrario que la media de todos los grupos de edad.

Gráfico: Antena 3 Noticias
Gráfico: Antena 3 Noticias

En general, atendiendo a qué partido votan los encuestados, la percepción es unánime entre los votantes de las principales formaciones políticas de ámbito nacional. Todos, salvo quienes votan a VOX, superan la media de la población en general.

En cuanto a la ampliación de las medidas de confinamiento a las actividades no esenciales, la encuesta señala que casi nueve de cada diez españoles la apoyan. Un 38,9% la considera muy necesaria, y prácticamente la mitad de los encuestados la ve bastante necesaria. En este apartado, los menores de 30 años vuelven a ser los que se salen de la media. Son los más partidarios de esas medidas más drásticas, y un 93,9% las ven necesarias. Es un 15% más que los mayores de 65 años, los que más riesgo tienen de sufrir graves complicaciones por coronavirus.

En el espectro político, el sondeo refleja que los votantes de los dos partidos que forman la coalición de gobierno son quienes más respaldan la ampliación de restricciones, con más del 94%.

Gráfico: Antena 3 Noticias

ESPAÑA Y EL MUNDO POST COVID-19

En apena dos semanas estamos afrontando un cambio radical en nuestro modelo de sociedad que va a inducir importantes transformaciones en todos los ámbitos: político, cultural, económico, etc. Aunque la mayor parte de los esfuerzos sociales están en lo urgente (ordenar un confinamiento inédito y  salvar el sistema sanitario), no debemos perder de vista el análisis un poco más detenido y a medio plazo de lo que esta crisis puede suponer. Intentar imaginar el paisaje después de la batalla puede ayudarnos a adaptarnos a unas transformaciones que, con toda seguridad, van a impactar de manera directa en nuestra forma de vivir.

 

CONSECUENCIAS POLÍTICAS 

  • Biopoder, biopolítica, el auge de la “biopolítica”. Son conceptos que forjó el filósofo francés Michel Foucault en los años 70 para describir el despliegue y el desarrollo del poder como una tendencia al control de los cuerpos, a la disciplina de lo “biológico”. De esa “voluntad de poder” surgen ciencias como la demografía (el estudio de las poblaciones), la medicina, la estadística, el urbanismo, etc, impulsadas por el propio
  • El Covid19 ha puesto de manifiesto que, en la globalización, los países más efectivos a la hora de ejercer el biopoder son, precisamente, los más 1) autoritarios y 2) aquellos que, por cultura, tienen sociedades menos individualistas y más proclives a ceder esferas de privacidad a sus gobiernos, como las asiáticas. Ese éxito, al menos momentáneo o aparente, de las dictaduras o regímenes autoritarios para frenar el Covid19 mediante técnicas drásticas del control de sus poblaciones, puede suponer ciertamente un desafío político para los países democráticos. En el dilema entre efectividad (resultados) y legitimidad (procedimientos) se podría inclinar la balanza hacia la efectividad como nuevo valor social, incitándose a un modelo de sociedad más restrictiva, menos abierta y democrática.
  • Este biopoder es hoy biopoder El big data salva vidas a costa de nuestra privacidad. La soberanía hoy no está en las fronteras físicas, sino en tener datos de tu propia población. En este sentido, señala el filósofo surcoreano Byul Chun Han, que las experiencias de países como China o Corea del Sur es que el conocimiento generado por el poder para el biocontrol sería imposible en Europa, dadas nuestras restrictivas leyes de protección de datos. Mientras allí los gobiernos han desarrollado sofisticados sistemas de biopoder, como pantallas con reconocimiento facial por todo el territorio que permiten trazar los movimientos de sus ciudadanos, en Europa el confinamiento se hace por proedimientos totalmente físicos. El confinamiento digital e inteligente de Asia versus el confinamiento analógico y puramente físico de los europeos nos situará ante el conflicto de ceder soberanía individual al Estado para protegernos de nosotros mismos o proteger antes nuestro sistema de valores basados en el respeto a la esfera individual. Son dos visiones del mundo enfrentadas, con las vidas humanas de fondo.

  • Nueva relación poder - saber, entre la política y la ciencia: Frente a la creencia arquetípica de que el saber crea el poder, es el poder el que crea el saber en función de sus intereses coyunturales en cada momento (Foucault). Ningún saber es objetivo y autónomo ni surge por sí mismo. Son producidos mediante instituciones (Universidades, escuelas especializadas, laboratorios, institutos, centros de inteligencia, etc), que funcionan como tecnologías del El Covid19 va a impulsar por parte de los poderes globales (públicos y privados) ciertas formas de producción del saber y, en este sentido, cabe resaltar que las expresiones de la biopolítica (la estadística sanitaria, la medicina, la investigación científica) se van a convertir en elementos centrales de la estrategia de inteligencia y de seguridad de cada país, y de la business intelligence de grandes corporaciones. Se van a lanzar a competir o cooperar (según el modelo de relaciones resultante) a países entre sí, pero también, a países con y contra corporaciones privadas que, por su capacidad para crear saber estratégico (pensemos en los biodatos acumulados a través de las aplicaciones móviles, por ejemplo), van a estar en el punto de mira de todos. España tiene una oportunidad para, desde el poder político, impulsar la creación del saber estratégico integrando parte de su sistema financiero, de sus sistemas de investigación y de su capacidad tecnológica. Es previsible que otros países creen este tipo de sistemas verticales. De nuevo, la soberanía está en los datos. País soberano es el que posee big data sobre sí mismo (cosa diferente, como hemos visto en el punto anterior, es por qué medios y qué límites se alterna para conseguir dicha información).
  • Vuelta del estado - nación, debilidad de las estructuras Paradójicamente, esta crisis de la globalización puede suponer una vuelta al estado-nación no solo por el retorno de las fronteras físicas y administrativas sino, precisamente, como dispositivos de seguridad y biocontrol mediante la creación (o el impulso) de dichos sistemas verticales de producción de saber. Pero es que, además, esta crisis ha puesto de manifiesto los límites de las estructuras supraestatales como la Unión Europea a la hora de responder a desafíos en tiempo real como este: carecen de instrumentos de respuesta rápida y, acumulando una ingente concentración de poder real, carecen de auctoritas, de autoridad para liderar iniciativas. El divorcio entre poder y responsabilidad, entre poder y auctoritas, se va a resolver en favor de los segundos: es previsible que, por la fuerza de los acontecimientos, el poder real acumulado durante décadas por la UE en la fría distancia de Bruselas, se reubique de nuevo en los gobiernos nacionales, a fin de cuentas, los que rendirán responsabilidades ante sus ciudadanos. Queda por ver la función de estas estructuras supraestatales en la fase más diferida de reconstrucción económica. Pero la vuelta al estado-nación también reestructurará las relaciones políticas hacia  abajo:  pensemos  en los proyectos soberanistas en el interior de España, que chocarán -ya  está pasando- con este estado recentralizado a la fuerza.  Su lugar en la nueva política va a ser difícil, con una opinión pública que va a ser menos tolerante con expresiones de pongan en cuestión la unidad y la solidaridad social, a lo que hay que añadir que fuera de nuestro país perderán parte de la atención de la que venían disfrutando.
  • Posible vuelta a un nuevo contexto bipolar en el mundo: nueva Guerra Fría entre UU. y China. Primero, porque ambas potencias se disputan la génesis de esta pandemia, culpando a la otra de estar detrás. Trump está llamando al Covid19 “virus chino” mientras que China está respondiendo mediante acusaciones más o menos veladas a EE.UU. y su ejército de haber inoculado     y extendido el virus en China. Mientras EE.UU. está respondiendo con un cierre de fronteras (incluso a la UE), China está ejerciendo “diplomacia médica”, enviando médicos y material a los países más afectados (entre ellos, España) en una efectiva operación de reposicionamiento estratégico global. Es más que previsible que esta escalada de tensión vaya en aumento y redefiniendo el mundo en dos ámbitos de influencia claros.

CAMBIOS CULTURALES

La crisis del Covid19 no es la primera crisis propia de la globalización (en este siglo ya hemos tenido los ataques del 11S de 2001 y la crisis financiera de 2008), pero es la primera cuyos efectos llegarán a toda la población mundial y cambiarán, al menos en el corto plazo, nuestra forma de vida. Es de esperar que produzca una sensación generalizada de desconfianza en el progreso humano que, especialmente en el ámbito científico, nos protegía con una cierta creencia en la invulnerabilidad y la inmunidad social. Y ello, a pesar de que el Covid19 es un desafío científico que, muy probablemente, se resolverá en términos científicos en un tiempo récord. A pesar de ello, engendrará cambios culturales:

 

  • Surgirán interpretaciones “decadentistas”, es decir, aquellas que encontrarán un vínculo entre el hecho calamitoso y una supuesta decadencia moral, tal y como hizo el alemán Oswald Spengler en La decadencia de Occidente, publicado justo después de la Primera Guerra No faltarán alusiones teóricas e ideológicas al Covid19 como castigo merecido a nuestra forma de vida, a la globalización enloquecida, al capitalismo sin fronteras que mueve mercancías y personas sin límite hasta devorarse a sí mismo, al consumismo desatado. Según estas visiones, el Covid19 sería una infección de nuestra forma de vida. Desde la izquierda y desde la derecha, habrá llamadas al cierre social: menos consumo, menos libertad social, más control, menos individualismo, etc.
  • Militarización de nuestro imaginario El ejército, otra vez, volverá como metáfora de la organización social, al tiempo que adoptamos un marco mental de “guerra” como estado psicosocial de alerta, impulsados por la necesidad de “vuelta al orden”. Esta militarización de nuestro imaginario se dará en dos sentidos: en una mirada real y renovada a nuestros ejércitos (no es casual que el Gobierno de España incluya en sus comparecencias públicas uniformes militares) y en una posible vuelta al modelo militar de la sociedad y la economía, surgido de la Alemania de Otto von Bismark (1870). Este modelo era asumido como metáfora general para cualquier organización, dotaba a empresas, sindicatos, instituciones y gobiernos de un molde piramidal donde cada persona ocupaba un puesto con tareas definidas, una jerarquía clara (con la posibilidad de ascenso a medio y largo plazo) y la posibilidad de inclusión de cualquier ciudadano, al menos por la base de la pirámide. Este modelo de organización social estuvo vigente hasta los años 70, cuando se esfumó por el advenimiento de la sociedad postindustrial basada en nuevos modelos de organización flexible. Este modelo militar también funcionó como un sistema de identidad fuerte para millones de ciudadanos, de “hogar psicológico”. Está por ver que este modelo pueda volver plenamente, dadas las características del tipo de organización social actual, pero las llamadas a “militarizar” prácticamente todo, la metáfora de esta epidemia como una “guerra”, podrían indicar una necesidad de retorno a esa pirámide como refugio social, impulsada por la “necesidad de orden”.

  • Posible vuelta a un neo-humanismo, no contradictorio con la crítica decadentista al modelo de vida Se van a generar llamadas a un retorno al espíritu comunitario, a un nuevo modelo de relaciones sociales que, en palabras de George Soros, habían dejado de ser “relaciones” propiamente dichas para convertirse en “transacciones”. Este neo-humanismo de raíz kantiana y universalista chocará necesariamente con las tentaciones nacionalistas. Vamos a ver un recrudecimiento en la batalla cultural entre globalistas y nacionalistas. Ya ocurrió con la crisis de 2008, que engendró una ola fuerte de populismos en todo el mundo, y todo hace indicar que sucederá en esta.

 

CONSECUENCUAS ECONÓMICAS

  • Crisis y cuestionamiento del capitalismo financiero y bursátil… que resistió, aunque con profundos cambios, el embate de la crisis de 2008, y que ahora podría recibir una segunda y brutal sa La sobrerreacción de los mercados financieros al Covid19 sería, en este esquema, un síntoma de su propia debilidad, es deir, más que del miedo al virus, del miedo a sí mismo como tecnología totalmente inestable. Los bancos centrales, en este sentido, tomarán iniciativas contracíclicas para evitar que los mercados financieros agraven la crisis económica y, sobre todo, se contagien a la deuda pública, tal y como ocurrió entre 2008 y 2011. De  los gobiernos de las grandes potencias se esperan  grandes  “planes Marshall” para contrarrestar el apagón económico.
  • Replanteamiento del orden económico internacional: ¿Un nuevo Bretton Woods? Tras la II Guerra Mundial, este orden se diseñó según los parámetros de Bretton Woods (1944) de donde surgieron las normas de cambio monetario basadas en la equivalencia fija del dólar y la creación de instituciones como el FMI, el Banco Mundial, y posteriormente, la OMC. Fueron cambios instados por los Estados Unidos dado su papel preponderante en el momen Mientras las normas de cambio se disolvieron en 1971 como consecuencia del incumplimiento de los propios Estados Unidos para financiar la Guerra de Vietnam, el resto de instituciones han permanecido hasta la fecha. Con las elecciones norteamericanas a la vista, y la incertidumbre de cómo impactará el Covid19 en el resultado de las mismas por la posible erosión política y electoral de Donald Trump, no sería impensable un cambio en la política comercial norteamericana de guerra comercial con China y otras potencias, y el forzamiento de un nuevo pacto mundial económico donde los países asiáticos podrían ganar peso como grandes acreedores mundiales (exactamente lo que ocurrió en Bretton Woods con los Estados Unidos).

  • Reorganización de la producción del consumo: implantación de procesos de digitalización y más énfasis en la economía del conocimiento. Las industrias turísticas o presenciales se recuperarán cuando aparezca la vacuna, pero es probable que todas, también incluidas estas, tengan que adoptar rigurosos protocolos de inteligencia sanitaria para adaptarse a un nuevo contexto donde el miedo permanecerá un largo tiempo. El Big Data y la IA será una industria en auge no solo por su capacidad para realizarse en remoto, sino porque su desarrollo será impulsado por los gobiernos como elemento estratégico de biopoder.
  • Reindustrialización de Europa y España. El Covid19 ha puesto de manifiesto el riesgo económico de ubicar gran parte de la capacidad industrial fuera del país. España deberá, al menos hasta cierto punto, rindustrializarse y reubicar parte de su capacidad manufacturera en sus propias fronteras. Es posible hacerlo sin un coste exagerado aplicando procesos de innovación tecnológica, como las impresoras 3D, que están siendo útiles a la hora de la fabricación de respiradores para hospitales o mascarillas.

 

En definitiva, al menos durante unos años, todo parece indicar que la economía y el orden social podrían volver a modelos parecidos a los de los años 50 y 60, con fuertes paquetes de estímulo en el gasto público, industrias estratégicas financiadas desde el Estado, un cierto neocorporativismo y, tal vez, un replanteamiento de las normas internacionales de comercio.

 

 

 

 


España después del Covid19. Tribuna de Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos, en El Mundo

No es el primer virus global (todos, en cierta forma, lo han sido), pero sí el primer virus de la globalización. El primero retransmitido minuto a minuto, contagio a contagio. Un virus que empieza –supuestamente- en un mercado de Wuhan (China) y termina cerrando el mundo. Un virus así es la plasmación más evidente de la “teoría del caos” que enunciara proféticamente el matemático Eward Norton Lorenz en los años 60, y cuyo efecto más conocido es el “efecto mariposa” (una pequeña perturbación inicial, como el aleteo de una mariposa en el Amazonas, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a corto o medio plazo en el otro lado del mundo).

La mutación y la expansión de esta gripe ha alterado nuestros equilibrios, amenaza con poner a prueba los límites de nuestros sistemas sanitarios (la columna vertebral del Estado del Bienestar) y contagiar a toda la economía, sin que los gobiernos estén siendo capaces de parar los efectos, potencialmente devastadores. Este virus ha pillado a la globalización sin una gobernanza global efectiva, provocando un inédito cierre de fronteras y una respuesta dispar, desacompasada y asimétrica de consecuencias impredecibles. La política habrá de replantearse tras el Covid19 afrontando el dilema de hacerse definitivamente global o refugiarse en las fronteras impermeabilizadas de los antiguos estados-nacionales.  De fondo, la guerra comercial de EE.UU. con China, la batalla geopolítica por el precio del petróleo (ahí están Arabia Saudita y Rusia), el posicionamiento de la Unión Europea en el mundo (¿qué hacer con el espacio Schengen?)… El virus de la globalización afecta a todos los órganos de la misma, a todas sus funciones vitales. Y nos plantea un problema ético sobre el que tendremos que debatir públicamente cuando llegue el momento, el del complicado balance entre el derecho a la información y la transparencia, y la cuestionable conversión del Covid19 en un poderoso espectáculo para los medios, por su carga dramática (a veces trágica), por sus imágenes impactantes y cercanas a la ciencia ficción y las distopías creadas por el cine.

Para España supone un desafío de proporciones desconocidas por varios motivos. En primer lugar, porque tenemos la proporción de personas mayores, las más vulnerables al virus, más elevada de nuestra historia (en un proceso que no tiene fácil solución a corto plazo, pues nuestra tendencia demográfica es negativa); en segundo lugar, por nuestra elevada dependencia del turismo y del sector servicios, industrias en las que el virus va a tener un impacto preocupante y de difícil solución hasta la superación total de la epidemia; en tercer lugar, por la cultura “presencialista” propia de los mediterráneos, muy dados en el ocio y la vida personal a compartir intensamente el espacio público, y en el ámbito profesional, menos preparados para implementar medidas de teletrabajo y conciliación, más propias de economías intensivas en conocimiento y de formas de organización laboral más capaces de confiar en la responsabilidad individual de los trabajadores.

Pero el reto va más allá y debemos ser conscientes de él. Este virus va a poner a prueba nuestras democracias, nuestras sociedades, nuestra capacidad de convivencia, civismo y responsabilidad personal, nuestros modelos productivos, nuestras políticas de seguridad. Las medidas de urgencia, concretadas en España a través del “estado de alarma”, la regulación de la higiene y la limitación de las actividades sociales, van a suponer la vuelta de la bio-política (la política entendida como el control de nuestros cuerpos y la administración directa de lo biológico y lo somático); un control que, en sociedades abiertas y democráticas, será inviable sin la participación y el compromiso de los propios ciudadanos, a diferencia de los modelos autoritarios, donde se implementan sin dificultad por la fuerza. Habrá que estar alerta porque es muy posible que en el epicentro de nuestras batallas ideológicas emerja, por tanto, la tentación autoritaria, el atajo más directo para afrontar la disciplina social, como ha ocurrido en China.

La crisis, además, aplicará espontáneamente un darwinismo global del cual saldrán reforzados unos países y debilitados, otros. Económicamente, resistirán mejor aquellos que hayan avanzado más en la digitalización no solo de la información, sino de la prestación de servicios (pensemos en la sanidad española, muy valorada por los ciudadanos, pero con insuficiencias claras en la teleasistencia, como estamos viendo). Aguantarán mejor los sistemas productivos flexibles y con una producción distribuida en un sistema de redes nodales, en lugar de aquellos que concentran intensivamente la producción en pocos puntos muy localizados (pensemos en el buen ejemplo de Inditex, con una red de fábricas por todo el mundo, incluida España, que le hace más resistente al colapso). Se adaptarán más aquellos países que se hayan despojado de las ineficiencias propias de modelos analógicos y presenciales y desarrollado más sectores basados en el conocimiento, que es lo más resistente a los cambios en el mundo físico. Estarán más preparados aquellos países que, en sus sistemas de inteligencia y seguridad, hayan incluido el análisis minucioso de las amenazas globales, contemplando las epidemias en principio ajenas a nuestro entorno, estudiado los recursos propios y planteado respuestas basadas en el conocimiento científico multidisiciplinar.

España ha adoptado un lema colectivo para apuntalar el estado de ánimo en este periodo que afectará a nuestra autoestima social: Resistiremos. Pero además de resistir, una vez superado lo peor, España tendrá que replantearse como proyecto colectivo, preparándose para cambiar cuestiones que, en muchos casos, implicarán una transformación profunda de nuestra cultura, de nuestras costumbres y mentalidades, de nuestra identidad. Se trata de adaptarse o languidecer en un contexto mundial asimétrico y complejo. Es una oportunidad para España, sí, pero hay mucho por hacer, y poco tiempo para empezar.

 

Tribuna de Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos, en el diario El Mundo


Elecciones 5 abril: Feijoó ganaría las elecciones en Galicia y el PNV y PSE sumarían mayoría en el Parlamento Vasco

Feijoó ganaría las elecciones en Galicia con el 45.9% de los votos

Alberto Núñez Feijoó ganaría las elecciones autonómicas en Galicia con el 45.9% de los votos y entre 38 y 40 diputados. Unos resultados con los que el PP de Galicia obtendría la única mayoría absoluta del partido en una comunidad autónoma. No obstante, perdería en torno a un 2% de su porcentaje de voto y entre 1 - 3 diputados en el Parlamento Autonómico. Son resultados de la encuesta preelectoral realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo en base a 1.000 entrevistas telefónicas realizadas entre el 2 y el 5 de marzo, justo tras conocerse cuáles son los partidos que concurrirán a las elecciones y sus líderes.  

Con este escenario, el PP de Feijóo necesitaría mantener como mínimo 38 diputados (que representan la mayoría absoluta en el Parlamento gallego), ya que el sondeo muestra que el resto de fuerzas del espectro de la derecha no conseguirían el apoyo suficiente para lograr representación en el Parlamento: Vox alcanzaría el 1.8% de los votos mientras que Ciudadanos apenas lograría el 1.3%

El PSOE de Gonzalo Caballero sería el partido más votado en el bloque de la izquierda con el 24.1% de los apoyos y 19 - 21 diputados. Con estos resultados, el partido socialista se convertiría en la segunda fuerza con representación parlamentaria. Le seguiría BNG, que aumentaría su previsión de voto hasta el 17.5% y entre 12 - 13 diputados. Sin embargo,  En Marea, que en estos comicios se presenta bajo las siglas Galicia en Común Anova Mareas y con el apoyo de Podemos, EU, Anova, Marea Atlántica y Compostela Aberta, anota un importante descenso de más de 10 puntos con el el 6.9% de los apoyos y entre 3 - 5 diputados

El PNV y PSE sumarían mayoría con 46 diputados en el Parlamento Vasco

El PNV lograría el 43.5% de los votos y podría sumar hasta 35 parlamentarios el próximo 5 de abril, con un importante crecimiento de 7 representantes respecto a las elecciones celebradas en 2016. En otro punto se encontrarían Podemos y PP, que perderían un máximo de 5 y 4 representantes, respectivamente. 

Son resultados de  la encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo con un trabajo de campo realizado entre el 2 y el 5 de marzo. 

Por su parte, el PSE aumentaría su representación hasta hasta llegar a los 14 representantes y el 14.1% de los votos. Con estos resultados, PNV y PSE-EE lograrían una mayoría absoluta con hasta 46 parlamentarios en una Cámara de 75 representantes. 

 

 

Fuentes:

El Mundo (Elecciones en el País Vasco)

El Mundo (Elecciones en Galicia)


Uno de cada cuatro españoles ya cree que la UE desestabiliza el mundo

  • Los españoles, más polarizados respecto que el año anterior sobre el papel de la Unión Europea (UE) en el mundo: crecen los europeístas al 59% y también los críticos hasta el 25%.
  • Aquellos en situación de paro después de haber trabajado, los más negativos hacia la UE como potencia mundial. Los jóvenes, más críticos que los mayores.
  • Las políticas internacionales de Estados Unidos y Rusia son valoradas negativamente por un 81% y 74% de los españoles, respectivamente.

El papel que juega la Unión Europea (UE) en el mundo sigue teniendo buena prensa en España, pero la opinión pública está más polarizada que antes. El 59% de los españoles lo aprueba, un aumento notable de 9 puntos porcentuales en relación al año anterior; sin embargo, el 25% de los españoles -5 puntos más que el año pasado-, cree que las acciones de la UE desestabilizan la convivencia a escala global. Son datos recogidos en el estudio global de final de año (End of the Year) de Sigma Dos / Gallup International, en el que se estudia la valoración mundial de la acción internacional que juegan las cuatro potencias globales (UE, EE.UU., Rusia y China) a la hora de estabilizar o desestabilizar el mundo.

Por edad, quienes más apoyan las políticas de la UE son los españoles comprendidos entre 55 y 64 años (70,5%), mientras que los jóvenes de entre 18 y 24 años son los menos europeístas (55,4%). A mayor nivel de estudios, mayor es el apoyo: el 68,9% de los que han completado estudios de posgrado apoyan a la UE. También a mayores ingresos económicos, mejor valoración; por el contrario, los que se encuentran en paro, pero han trabajado antes, están entre los más críticos: el 28,9% opina que sus políticas desestabilizan el clima internacional. Por último, por creencia religiosa, el 30,7% de los ateos y agnósticos son críticos hacia las políticas internacionales de la UE, un porcentaje menor que el 20,4% de los que son católicos.

 

 

Estados Unidos y Rusia, los actores peor valorados por los españoles

Los españoles valoran muy negativamente las políticas estadounidenses en el mundo: el 81% desaprueba su política exterior, frente al 12% que la considera favorablemente. Es el quinto país que peor valora las acciones de los Estados Unidos, por detrás de países como Siria (89%) y Finlandia (86%), y por delante de Alemania (78%). La política internacional de Rusia sería la segunda peor valorada por los españoles (un 74% de desaprobación). España es el tercer país más crítico con el papel de Rusia en el mundo, solo por detrás de Finlandia (88%) y República de Corea (77%). Tras Estados Unidos y Rusia, el 62% de los españoles creen que la potencia asiática de China no contribuye a la estabilidad global (la encuesta se hizo con carácter previo a la expansión del coronavirus).

La Unión Europea, con cada vez más apoyo a nivel mundial

A nivel mundial, las políticas internacionales de la Unión Europea son aprobadas por el 50% de la población del planeta, 5 puntos porcentuales más que en la encuesta anterior. Por el contrario, un 28% de los ciudadanos del mundo opina que sus acciones provocan inestabilidad, aunque es un porcentaje 3 puntos menor en comparación a la pasada encuesta.

Los ciudadanos con una valoración más positiva del papel de la UE pertenecen a países de dentro de la UE: Rumanía (76%), Bulgaria (69%) y Alemania (68%). Los más críticos con la UE son los ciudadanos de Iraq (59% de desaprobación), seguidos de los de Bosnia Herzegovina y Siria (ambos al mismo nivel: 56%). En la UE, los menos favorables al papel que la UE juega en el mundo serían los italianos (40% de desaprobación) seguidos de los checos (33%).

Estados Unidos, Rusia y China, mejor vistos fuera de Europa Occidental

A nivel mundial, los países con una percepción más positiva de las políticas internacionales de Estados Unidos son Filipinas (80%), Nigeria (77%), Vietnam (74%) y Kosovo (70%). Dato a destacar es que el 46% de la propia población estadounidense suspendería a la política exterior de su propia Administración (solo un 34% las aprobaría). Mientras, los más favorables al papel de Rusia en el mundo son los ciudadanos de Kazajistán (79%), Serbia (73%), Vietnam (68%) y Siria (60%). El 55% de los rusos aprobaría las políticas de su Gobierno federal, mientras que el 21% opina que sus políticas internacionales están desestabilizando el orden mundial.

Los más críticos hacia China son los ciudadanos de la República de Corea (85%), Vietnam (78%), Finlandia (72%) y Japón (68%). Mientras, los más favorables son Nigeria, con un 76% de la población que valora positivamente sus políticas, Pakistán (75%), Serbia (68%) y Malasia (62%). El 55% de la población hongkonesa suspende las políticas de China, aunque un 34% se mantiene positivo.

 

 

La UE, en el meridiano de una nueva Guerra Fría comercial

Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, evalúa estos resultados como “relevantes en el contexto actual de inestabilidad internacional”, y considera que “la visión pesimista de los españoles sobre las políticas internacionales de las principales potencias es también coherente con la mentalidad predominantemente europeísta, muy en línea con los países de nuestro entorno como Francia y Alemania”. Señala un menor porcentaje de españoles que no se posicionan en valorar las diferentes potencias respecto al año anterior para concluir que “la política internacional es, para los españoles, un factor cada vez más importante. Existe una mayor conciencia de que lo que ocurre en el mundo nos afecta a todos”.

Por su parte, el presidente de GIA, Kancho Stoychev, concluye con los resultados que existe una “esperanza conjunta de una Unión Europea cada vez más activa” que se encuentra en una “encrucijada decisiva para ser una jugadora global independiente entre Estados Unidos, Rusia y una cada vez más creciente China”. Sin embargo, al mismo tiempo comenta que “se teme que este poder sea demasiado blando para nuestra dura realidad internacional”.

Metodología de la encuesta y tamaño de la muestra

Se han entrevistado a un total de 50.261 personas en 50 países, que representan aproximadamente a la mitad de la población. En cada país, como mínimo 1.000 hombres y mujeres fueron entrevistados durante los meses de noviembre y diciembre de 2019 a través de entrevistas cara a cara, por teléfono o de forma online. Margen de error para la encuesta: entre +3-5% con un nivel de confianza del 95%.


‘La igualdad no se vende, la igualdad se practica’, la campaña de Divina Pastora Seguros a partir de un estudio de Sigma Dos

  • La aseguradora encarga un estudio a Sigma Dos respecto a la percepción social sobre igualdad entre hombres y mujeres en diferentes ámbitos que afectan a la sociedad
  • Este estudio refleja el avance positivo en materia de igualdad, aunque todavía quedan aspectos por mejorar

Con motivo de la celebración el próximo 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer, Divina Pastora Seguros ha lanzado la campaña ‘La igualdad no se vende, la igualdad se practica’. Enmarcado en esta iniciativa, Sigma Dos ha elaborado un estudio en colaboración con la aseguradora respecto a la percepción social sobre igualdad entre hombres y mujeres.

Ante la pregunta de si se ha producido algún avance en esta materia en los últimos diez años, hasta un 51,8% de los encuestados señala que se han reducido las desigualdades entre hombres y mujeres. Sin embargo, el porcentaje de respuesta cambia en función del sexo. Cerca de un 62% de los hombres afirma que hay menos desigualdad, frente a un 42,3% de las mujeres.

La seguridad en la calle, sitios públicos y de ocio se revela como una de las principales preocupaciones en materia de igualdad, ya que el 77,8% de los encuestados sostiene que la situación es peor para las mujeres. Esta percepción es mayoritaria en todos los segmentos (tanto por edad de los encuestados como por sexo), lo que refleja la concienciación social que existe sobre este problema.

Sobre las oportunidades laborales, el 59,1% de los encuestados considera que las mujeres tienen más dificultades que los hombres para encontrar trabajo, frente a un 30,5% que opina que las oportunidades son iguales. Sin embargo, en cuanto al acceso a la educación, una amplia mayoría (75,3%) indica que las oportunidades son iguales para ambos.

Por su parte, la conciliación laboral también aparece como uno de los principales temas en los que se produce más desigualdad. Un 74,2% de los encuestados manifiesta que las mujeres dan prioridad a la maternidad sobre su desarrollo laboral y para un 73,7% la paternidad o maternidad afecta más a las mujeres que a los hombres. Sobre las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, el 51% de los participantes en el estudio cree que son mayores en el caso de las mujeres.

"Los hombres y las mujeres ven la situación de la igualdad de manera diferente: eso nos indica que las campañas de sensibilización deben ir orientadas fundamentalmente a los hombres de todas las edades. En cualquier caso, y aunque queda mucho por recorrer, la encuesta denota una mayor conciencia social sobre las brechas de género en todos sus aspectos. Ya no nos preocupamos solo de la división de tareas en el ámbito familiar: queremos igualdad de oportunidad en los trabajos", destaca Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos.

Campaña ‘La igualdad no se vende, la igualdad se practica’

El spot, que se puede ver en divinapastora.com, está protagonizado por las componentes del equipo de gimnasia artística femenina que consiguió plaza para Tokio 2020 en el Campeonato del Mundo de Sttutgart en 2019, así como por gimnastas junior de rítmica, el equipo senior de esta disciplina, la profesora de ballet Dagmara Brown y la fisioterapeuta María Llamazares. Con esta campaña, la aseguradora pone de manifiesto la necesidad de contribuir, entre todos, a mejorar la igualdad entre hombres y mujeres, pero especialmente a tratar de manera natural y ’por méritos’ las tareas de contratación en el ámbito laboral.

Divina Pastora Seguros es una mutualidad de previsión social que nació hace más de 60 años con el principal fin de proteger precisamente a las mujeres, aquellas empleadas del hogar que salían del pueblo e ’iban a servir’ a las casas de las familias pudientes. Una historia de empoderamiento de la mujer nada común en los años 50, dado que aquellas chicas se convertirían en mutualistas y en los propios artífices de hacer crecer la compañía, gracias a la comercialización de ese seguro que les protegía. Actualmente, el Grupo Divina Pastora cuenta con una plantilla en la que el 75% son mujeres y más de la mitad de los puestos directivos son desempeñados por personas del sexo femenino. Este hecho, poco frecuente en la alta dirección, y especialmente en el sector financiero, se produce gracias a una filosofía de empresa basada en unos criterios de selección marcados exclusivamente por la profesionalidad de los candidatos.

La campaña ‘La igualdad no se vende, la igualdad se practica’, se suma a las campañas de comunicación de concienciación social llevadas a cabo por la aseguradora hasta ahora, como las de ’El Efecto Pigmalión’, que ponía de manifiesto la importancia de la motivación en la educación de nuestros hijos, o la campaña de ’La Otra Economía’ que versaba sobre la economía del amor, como moneda de cambio para conseguir un mundo mejor, a través de fomentar las labores de voluntariado en la sociedad española.

Puedes consultar el estudio completo en www.divinapastora.com

 


El Papa Francisco y Angela Merkel repiten como líderes mundiales y europeos mejor valorados en España

España vuelve a aprobar masivamente al Papa Francisco y se sitúa como el décimo país donde el Pontífice recibe mejores valoraciones. De esta forma, el 71% de los españoles tiene una opinión favorable del Pontífice, una valoración prácticamente idéntica a la obtenida en la encuesta de 2018. Rumanía -país ortodoxo en su mayoría- es el país que mejor valora al Papa, con un 88% de opiniones favorables. De la misma manera, su aprobación alcanza también su máximo nivel en Filipinas, donde es aprobado por un 87% de la población, Líbano y Colombia (85%) e Italia (83%). Su figura solo es rechazada en 6 países -todos de religiones no cristianas, salvo Serbia-, con Siria a la cabeza, donde el Papa es valorado negativamente por el 64% de la población.

En España todas las franjas de edad (a partir de 18 años) y en ambos sexos, el Papa obtiene mayores valoraciones positivas que negativas. La valoración mejora a medida que aumenta la edad. Los españoles que mejor valoran al Pontífice son los mayores de 65 años, que llegan a emitir un 86,4% de valoraciones positivas. Por otro lado, el 32,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años tienen una opinión desfavorable hacia el Papa. Por situación de empleo, es peor valorado en el segmento de parados que buscan su primer empleo (33,3%) y los estudiantes (28,3%).

Angela Merkel, la líder europea mejor valorada en España

La canciller alemana, Angela Merkel, también repite como segunda líder mundial y primera europea mejor valorada por los españoles, con un 61% de aprobación. España es, además, uno de los pocos países europeos donde la canciller mejora ligeramente su imagen en relación a la encuesta del año anterior (un incremento de 3 puntos porcentuales).

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, se sitúa en tercer lugar entre las preferencias de los españoles, con un nada despreciable 48% de opiniones positivas. Es uno de los líderes que experimenta una mejoría más notable en relación a la encuesta de 2018, cuando la aprobación en España era del 38%, es decir, diez puntos menos que en la actualidad. Se da la paradoja de que Macron es mejor valorado en España que en Francia, donde recibe la opinión favorable de tan solo el 32% de aprobación frente a un 60% de desaprobación.

En el lado opuesto de las preferencias de los españoles se encuentran, como peor valorado, el presidente norteamericano, Donald Trump, con un 9% de opiniones favorables y un 85% de desfavorables; son los estudiantes de cualquier edad los que opinan menos desfavorablemente del líder norteamericano, aunque su aprobado: el 13%. Seguido en cuanto a rechazo por parte de los españoles, se encuentra el presidente ruso, Vladimir Putin, con 13% de opiniones positivas frente a 73% negativas, y el primer ministro británico, Boris Johnson, que solo cosecha un 12% de valoraciones positivas frente a un 59% de negativas.

 

España, en la media del mundo

La opinión pública española no difiere mucho de la del resto de países donde se ha realizado el estudio. El Papa repite como líder global mejor valorado en todo el mundo, con un total de 53% de opiniones positivas, seguido de Angela Merkel, con un 46% de aprobación, y con Emmanuel Macron en tercer lugar, con un 40% de percepción favorable.

A la cola de las preferencias globales se sitúan Trump (58% de opiniones negativas) y Putin (48% de desaprobación), seguidos del presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ambos con un 41% de opiniones desfavorables.

En relación al líder norteamericano, a pesar del suspenso general, su valoración es mayoritariamente positiva en países como Nigeria y Vietnam (72% de aprobación), Albania (70%) y Filipinas (58%).

El mundo no cree que Trump gane las elecciones de 2020

En conjunto, la mayoría de la población mundial no cree que Donald Trump, que aspira a un segundo mandato, sea reelegido en noviembre de este año (46%). Sin embargo, esta creencia varía mucho entre países. España es de los países donde más se cree que el presidente de EE.UU. y candidato republicano, no será reelegido: un 53% de los españoles, frente al 32% que sí espera su reelección.

En los países de nuestro entorno, la opinión es similar. Así, en Francia un 39% cree que Trump no repetirá, frente a un 23% que sí lo cree. Los alemanes que creen que Trump perderá los comicios ascienden al 56%, frente a un 24% que espera que gane. En Italia, los que piensan que no ganará las elecciones también son mayoría: un 52% por un 21% que considera que el candidato republicano logrará su reelección. Sin embargo, en países de otras regiones del mundo, como Vietnam (Asia) o Nigeria (África), la mayoría de la población cree que Trump ganará los comicios.

Ausencia de liderazgos emergentes

Según la directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, la encuesta realizada en colaboración con Gallup International, demuestra que en el mundo “faltan liderazgos políticos emergentes”. “Vemos cómo, año tras año, los líderes mejor y peor valorados repiten, con ligeras variaciones”, afirma Díaz, quien resalta que la opinión pública mundial varía “no tanto de país a país, como de región a región del mundo, como se observa en el caso de los países de nuestro entorno europeo, que tienden a opinar dentro de parámetros similares”. El caso del Papa Francisco, señala la directora general de Sigma Dos, es una “excepción por su transversalidad”, es decir, que “goza de buena valoración como figura pública mundial, al margen de la creencia que se profese”.


La ideología del pesimismo. Tribuna de Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos, en El Mundo

Según la estadística, el mundo nunca fue mejor. Tampoco, con matices, Europa y España. Cualquier parámetro que se observe en términos comparativos ha experimentado una evolución positiva en las últimas décadas. Es así en aspectos básicos, como la desnutrición, la mortandad infantil, el promedio de guerras, la esperanza de vida o el número de homicidios por habitante, que han mejorado drásticamente casi sin interrupción. Desde el año 2000, en África la mortalidad se reducido a la mitad. La pobreza extrema ha descendido un 75% en 30 años. Ahí es nada. Pero también mejoran los indicadores más sofisticados y propios de una sociedad exigente: solo en España quemamos 100 veces menos carbón ahora que en 1981. En cuanto a los derechos de las mujeres, estas son el 24% de los parlamentarios en el mundo, comparado con el 13% de 1990.

Ninguna de estas conquistas nos asegura un mundo perfecto, exento de problemas (el cambio climático es uno de ellos). Pero solo un militante acérrimo en el escepticismo radical podría cuestionar una realidad que el psicólogo y científico Steven Pinker describe con un acopio monumental –y lo más importante, irrefutable- de datos y gráficos (‘En defensa de la Ilustración’), toda una radiografía de una evolución que solo debería permitir el optimismo.

Sin embargo, una variable escapa a esta realidad: nuestra percepción de la misma. Según la encuesta de Final de Año de la red Gallup International/Sigma Dos (que publicó El Mundo), el pesimismo crece en el mundo, especialmente en la Unión Europea y en Oriente Medio. En nuestro país ya son mayoría quienes creen que 2020 será peor que 2019. Es verdad que vivimos inmersos en un agotador ciclo político, marcado por la inestabilidad y la incertidumbre, con una fragmentación inédita y varias repeticiones electorales. Pero también es cierto que ese pesimismo hacia el futuro ha sido creciente en España desde 2015, donde hasta un elemento vinculado a un porvenir mejor, como es la innovación, suma críticos cada año, como demuestra el estudio que cada año realiza la Fundación COTEC.

Por resumirlo: Las cuentas (los números) van bien. Los cuentos (los relatos), van mal. Lo racional, lo constatable, lo medible, mejora; lo emocional, lo subjetivo, lo intangible, empeora. Conviene aquí hacer una matización importante: no conviene confundir el pesimismo con la infelicidad. La mejora general del bienestar en el mundo sí tiene incidencia en nuestra felicidad. Individualmente nos vemos mejor. Es cuando nos pensamos como colectividad, como sociedad, cuando la mirada se muestra sombría. En España es habitual que en la misma encuesta el ciudadano responda que su situación económica está bien, y que la del país, mal. Un “gap de percepción” que nos hace percibir peor el futuro en común como país que el nuestro propio. Aunque aquí ese “gap” se da de manera muy acusada, tampoco somos una excepción: pasa en los países de nuestro entorno.

Si la realidad –en constante mejora- no explica esta tendencia hacia el sentimiento distópico, habrá que buscar una explicación en la manera en que configuramos nuestros relatos sociales. Si miramos a quienes crean las percepciones sociales, es imposible no identificar una costumbre muy arraigada entre intelectuales y creadores de opinión de resaltar solo lo negativo, en describir el mundo como si estuviera siempre al borde de la catástrofe (“la mentalidad del default”, como señalaba el propio Pinker).

Cuando un relato se fija de manera permanente en la estructura mental de una parte importante de la sociedad, se convierte en ideología, no tanto en el sentido marxista de “falsa conciencia”, sino en el de “matriz generadora que regula la relación entre lo visible y lo invisible, entre lo imaginable y lo no imaginable” (Zizek). El poder de la ideología consiste en que termina por estructurar nuestra visión del mundo hasta el punto en que dejamos de verla. El velo ideológico se vuelve invisible. Nos dicta sus principios desde dentro, sin que podamos despegarlo de nuestra mirada. Y si esto es cierto, vivimos claramente en una ideología definida por el malestar y el pesimismo, por el miedo al futuro y el recelo al otro, al diferente, a cualquier fragmento de la realidad que nos resulte ajeno. Una ideología del pesimismo es, a la postre, una ideología del miedo hacia el propio género humano y sus potencialidades y eso deriva, casi automáticamente, en un repliegue identitario, que busca el refugio en un “nosotros” cada vez más pequeño y definido, que rehúye del afuera inevitable que implica la vida en sociedad.

El miedo a lo que ha de venir, la visualización del mañana como un lugar sombrío (la convicción de que nuestros hijos vivirán peor que nosotros), está en el origen de los populismos o las tensiones atomizadoras o autoritarias que se viven en varias de las sociedades occidentales. Pero esa fascinación por la distopía no es nueva, forma parte, de la propia génesis de la modernidad, como reacción contra la misma. El luddismo, ese movimiento del siglo XIX de trabajadores que destruían máquinas de vapor, fue una revolución inversa, una “reacción” que buscaba no solo detener el reloj del progreso, sino torcer la línea del tiempo hacia el pasado. La crítica –procedimiento racional propio de la modernidad- se ha sustituido por la negación: si la inmigración o la globalización, por poner dos ejemplos recurrentes, plantean algún problema, mejor acabar con ella que administrarla. El atajo, en política, siempre tiene forma de muro. Y los muros –físicos, legales, económicos, idiomáticos- son un escudo –acaso momentáneo- frente al miedo, metáfora de esa ideología del pesimismo y de la desconfianza que se extiende.

El desafío que plantea esta ideología del pesimismo es que, desconfiando de la posibilidad de un futuro mejor, acaba proponiendo el regreso a un pasado, tal vez inventado, donde las sociedades vivían en armonía con su territorio y su tiempo; una época despejada de la inquietud que implica compartir el porvenir con otros. Es posible que el momento actual carezca de un relato no ya positivo, sino simplemente realista, que compense el peso de los éxitos frente al de los fracasos colectivos (estadísticamente sobredimensionados). La demoscopia es el sismógrafo social que nos alerta de estos movimientos tectónicos. Si la evolución de las percepciones sociales no obedece a la evolución de los hechos, es que tenemos un problema. Un problema que no está en tanto en los hechos, como en la manera en que los percibimos y comunicamos socialmente.

Gerardo Iracheta

Presidente de Sigma Dos

Vía El Mundo


La confianza de los españoles en la innovación cae 16 puntos en dos años

  • La Fundación Cotec y Sigma Dos han presentados los resultados de la ‘III Encuesta de percepción social de la innovación en España’, realizada a partir de 2.404 entrevistas telefónicas
  • El 73% del total de ciudadanos mantiene una visión positiva de la innovación (89% en 2017), pese a que los resultados caen de forma significativa entre los colectivos más vulnerables en función del género, edad o nivel de estudios

 

Tres de cada cuatro españoles tienen una visión positiva de la innovación, pero su confianza es inestable y en solo dos años acumula una caída de dieciséis puntos porcentuales (89% en 2017, 80% en 2018, 73% en 2019). El dato pertenece a la Encuesta de percepción social de la innovación en España, realizada por Cotec en colaboración con Sigma Dos a partir de 2.404 entrevistas telefónicas. Los resultados de la tercera edición del estudio demoscópico fueron presentados hoy en Cotec.

La pérdida de confianza en la innovación es más acusada entre los sectores de población tradicionalmente más vulnerables. Destaca la caída entre los ciudadanos que solo tienen estudios de Primaria (únicamente el 50% mantiene una consideración positiva de la innovación, acumulando un retroceso de 32 puntos porcentuales en dos años) y Secundaria (65%, -22); los menores de 29 años (70%, -23) y los mayores de 65 (64%, -21); así como las mujeres (68%, -21).

“Nos preocupa mucho que la confianza en la innovación decrezca sobre todo entre los colectivos de ciudadanos más desfavorecidos, porque la innovación es también una herramienta para reducir las brechas sociales. Una sociedad desigual no es una sociedad próspera”, afirma el director general de Cotec, Jorge Barrero.

 

PREOCUPACIÓN POR LA TECNOLOGÍA

Al tiempo que la confianza en la innovación cae, la idea de que la tecnología aumenta la desigualdad social se consolida, alcanzando en 2019 al 55% de los encuestados. Los que más temen a la brecha tecnológica son de nuevo los sectores de población más vulnerables: ciudadanos en paro o con trabajos poco cualificados, con escasos estudios y bajos ingresos, habitantes de municipios pequeños, etc.

Barrero recuerda que “el objetivo de la encuesta es recoger percepciones y no comprobar si estas son erróneas o bien se fundamentan en fenómenos reales”, para lo cual Cotec dispone de otros proyectos. La Fundación dedicó en 2019 la tercera convocatoria de su Programa de Innovación Abierta (PIA), lanzada antes de conocer los resultados de la encuesta, a explorar los vínculos entre innovación y desigualdad. El PIA de Cotec seleccionó 14 proyectos, en representación de distintas perspectivas, para establecer alianzas y desplegar a partir de 2020 un ambicioso programa de investigación.

La directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, destacó en su intervención las principales novedades de la encuesta en esta tercera edición, como el desglose de resultados en función del tamaño de población de residencia de los encuestados, lo que ampliará el conocimiento demoscópico de la España rural o España vacía.

 

Puede acceder al informe completo, aquí.

 


El cambio climático, un problema grave para el 90% de los españoles - Encuesta Sigma Dos / El Mundo

Los españoles consideran casi con unanimidad que el cambio climático es un problema grave que hay que solucionar. Así lo afirma la inmensa mayoría de los votantes de todos los partidos y de todas las generaciones, en el reciente trabajo de Sigma Dos para EL MUNDO, y que refleja que, en este aspecto, la división ideológica ha dado paso a un consenso casi total entre los españoles.

El sondeo, realizado una semana y media después de finalizada la Cumbre del Clima, muestra una alta sensibilización frente a una cuestión que hace apenas unos años aparecía como secundaria entre las preocupaciones de los ciudadanos: el 91% de los entrevistados está de acuerdo con que se trata de un problema muy o bastante grave.

Si se observa este dato desde la perspectiva de la filiación ideológica, no obstante, mientras que apenas un 3% de los simpatizantes de la izquierda se muestran escépticos ante el fenómeno del cambio climático, el porcentaje de los que minimizan sus consecuencias sube al 12% en el caso de los simpatizantes del Partido Popular, y hasta un 24% en el caso de los de Vox. 

Por edad, los más convencidos de la gravedad del cambio climático son los que tienen entre 30 y 44 años, más incluso que los jóvenes de 18 a 29 años.

Y a la hora de buscar soluciones, los entrevistados creen que, más que gracias a cambios de hábitos individuales, el problema encontraría un cauce de solución si hubiera un compromiso político real por parte de los países más importantes o de los gobiernos.

Fuente: El Mundo

Nota completa aquí


Los votantes del PSOE preferían pactar con el PP que con ERC - Encuesta Sigma Dos / El Mundo

En los días decisivos para la investidura de Pedro Sánchez, la encuesta de Sigma Dos para El Mundo refleja que la mayoría de quienes votaron al PSOE el 10 de noviembre prefiere fórmulas de gobierno para España que no necesiten el aval de Esquerra Republicana de Catalunya: la suma de todas esas posibilidades dobla a la opción con mayores posibilidades de imponerse este 7 de enero, el gobierno de coalición con Unidas Podemos con la abstención de ERC.

La suma de quienes apuestan por un gobierno socialista en solitario con la abstención del Partido Popular y por una coalición Sánchez-Casado (34,2%) supera a la de los que aprueban el apoyo de los independentistas catalanes, un 27%.

 

Incluso los propios votantes o simpatizantes socialistas muestran sus preferencias contrarias a la opción elegida por Sánchez, cuando se pregunta sobre posibilidades en las que no se precisaría el apoyo del independentismo catalán: un 52,1%. Y si se añade a quienes llegan a pedir nuevas elecciones, el rechazo a la fórmula de la probable investidura alcanza el 63,4%.

Previsiblemente, en cambio, el rechazo es aún más marcado en los votantes y simpatizantes del espectro del centroderecha: una gran mayoría de votantes del PP, 74,4%, y de Ciudadanos, 86,3 %, suscribe fórmulas en las que los votos populares faciliten un gobierno de Sánchez sin depender de ERC.

Por su parte, casi el 60% de los simpatizantes de Unidas Podemos ve con buenos ojos el acuerdo con abstención.

Fuente: El Mundo

Nota completa aquí

 


España, un país pesimista de personas felices: encuesta Sigma Dos - Gallup Internacional

Puede parecer una contradicción, pero no lo es. Según la encuesta de Final de Año de Gallup Internacional -la red internacional de investigación más prestigiosa y con presencia en todos los continentes, a la que pertenece Sigma Dos-, nuestro país afronta colectivamente el 2020 con más pesimismo que optimismo. De hecho, es la primera vez en los últimos cinco años en que los españoles convencidos de que el año que entra será peor supera a aquellos que miran el futuro inmediato con optimismo (un 35% frente a un 29%, mientras que quienes creen que será igual de bueno o malo asciende al 33%). Es una situación que se veía venir si se analiza la última serie histórica. Desde 2015 cada final de año, el porcentaje de pesimistas ha ido incrementándose hasta ser mayoría.

¿Es España un caso singular dentro de su contexto europeo? La respuesta es no. Los italianos, por ejemplo, son aún más pesimistas que los españoles: hasta el 59% de nuestros vecinos cree que el 2020 será peor que 2019, por tan solo un 11% de optimistas. En Francia, los optimistas y los pesimistas empatan (un 24% en cada lado), lo que representa una ligera mejoría en relación a las encuestas precedentes, cuando los galos se mostraban mayoritariamente pesimistas. Polonia, por su parte, arroja unos índices de pesimismo muy similares a los de España y también encaran el 2020 con un pronóstico desfavorable. Se trata de niveles normales en la Unión Europea, la segunda región más pesimista del mundo, tras Medio Oriente.

…Y sin embargo, los españoles son bastante felices desde el punto de vista individual.  Un 59% se siente “feliz” y un 13% “muy feliz” con su vida, lo que arroja un total de un 72% de españoles contentos, por encima de esos mismos países vecinos, de la media mundial (69%), y en cifras cercanas a las medias más felices del mundo, que se dan en África (86%) y América Latina (78%), superando a países tradicionalmente “muy felices” como la India (60%).

La felicidad va por barrios

Según Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, esta aparente paradoja se produce porque “estamos midiendo cuestiones diferentes”. Por un lado, señala Díaz, “el Índice Global de Esperanza refleja la situación política y económica, mientras que el Índice de Felicidad revela percepciones personales, estrechamente relacionadas con la forma de ser de los habitantes de cada país”. En general, señala Díaz, “las personas en todo el mundo son más felices en su vida personal en comparación a sus expectativas colectivas como país, pero hay sitios donde puede darse el caso de que un pesimismo colectivo generalizado se combine con una acentuada felicidad individual”. Es el caso, señala la directora de la firma, de “bosnios, polacos, coreanos, además de los españoles”.

Los kazajos, los armenios, los indios, los vietnamitas, por su parte, son felices tanto a nivel personal y son optimistas. Los infelices y pesimistas sociales son, por ejemplo, los libaneses y los jordanos, pero los sirios e iraquíes están exactamente en el extremo opuesto de la escala: muestran signos de optimismo social, mientras que la infelicidad domina sus vidas personales.

El presidente de Gallup International, Kantcho Stoychev, subraya que para entender cómo se mide el optimismo y la felicidad en el mundo hay que tener en cuenta un asunto clave: “el optimismo social y la felicidad personal no están relacionados con la riqueza del país respectivo. La situación política actual y sus perspectivas son el factor dominante”.

Esto explicaría, por ejemplo, que los cinco principales países que lideran el ránking de Felicidad Global sean Colombia (88 puntos), Indonesia (86 puntos), Ecuador (85 puntos) y Kazajstán (83 puntos), seguidos de Nigeria y Filipinas con 78 puntos cada uno. Los países menos felices serían, por el contrario, Jordania (-38 puntos), Líbano (-15 puntos) y Siria (-7 puntos), seguidos por Hong Kong e Irak con 5 puntos cada uno. En muchos de estos países se han producido protestas significativas en 2019.

 

Pesimismo en la UE y optimismo en África.

Como ya ocurrió en 2018, las personas que viven en el Medio Oriente son predominantemente pesimistas (52%).  Europa occidental es la región más pesimista después de Oriente Medio, mientras que los países europeos que no pertenecen a la UE son casi dos veces más optimistas que los occidentales.

Las expectativas de que 2019 sea un año mejor están incrementándose para una mayoría de los africanos (una región típicamente bastante optimista a pesar de sus condiciones de vida), India, países europeos no comunitarios, Estados Unidos y Latinoamérica. En cambio, también vemos más pesimismo para el próximo año en Oriente Medio, en Rusia y en parte de Europa Occidental.

País por país, los ciudadanos más optimistas con respecto al nuevo año, se encuentran en Nigeria (73%), Perú y Albania (70%), Kazajstán (67%) y Armenia (62%). En la escala pesimista, el ranking está encabezado por Líbano (76%), Hong Kong (68%), Jordania (60%) e Italia (59%).

 

Joven, formado y creyente, perfil del optimista

El Índice Global de Esperanza está fuertemente influenciado por la edad y la educación: las personas más jóvenes (hasta 34 años) y las personas con un nivel de educación superior son significativamente más optimistas. La religión, en ese sentido, no es un factor decisivo, con una significativa excepción: los hindúes son muy optimistas "por naturaleza", y que obtienen el mayor nivel de optimismo, con un 69%, mientras que el grupo de los ateos son los que muestran el nivel más bajo, con un 28% de optimistas. Los católicos estarían en la mitad de la tabla del optimismo (un 34%), superados por los musulmanes, con un 44% de optimistas. En contra de lo que se pudiese esperar, el nivel de ingresos no afecta al optimismo o pesimismo de la población.

 

Metodología:   

La encuesta internacional de Gallup ‘Fin de Año’ (EoY, por sus siglas en inglés) es una tradición anual iniciada y diseñada bajo la presidencia del Dr. George Gallup en 1977. Se lleva a cabo todos los años desde entonces. Este año fue desarrollada por la Asociación Internacional Gallup en asociación con WIN en 50 países alrededor del mundo.

Cobertura geográfica:

  • UE total: Austria, Bulgaria, República Checa, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Letonia, Polonia, Rumania, España, Reino Unido.
  • UE occidental: Austria, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, España, Reino Unido.
  • UE oriental: Bulgaria, República Checa, Polonia, Rumania.
  • Europa no perteneciente a la UE: Albania, Armenia, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Kosovo, Macedonia, Moldavia, Serbia, Ucrania.
  • Estados Unidos.
  • América Latina: Argentina, Colombia, Ecuador, México, Perú.
  • Asia oriental: Hong Kong, Indonesia, Japón, Filipinas, República de Corea, Tailandia, Vietnam, Malasia.
  • Asia occidental: Afganistán, Azerbayán, Kazajstán, Pakistán, Turquía.
  • Oriente Medio: Irak, Jordania, Líbano, Siria.
  • África: Nigeria.
  • Australia y Nueva Zelanda.

 

Tamaño de la muestra y trabajo de campo:

Un total de 45.676personas fueron entrevistadas en todo el mundo. En cada país, se entrevistó a una muestra representativa de alrededor de 1.000 hombres y mujeres, ya sea por teléfono o en línea. El trabajo de campo se realizó entre noviembre y diciembre de 2019. El margen de error para la encuesta se encuentra entre + 3-5% a un nivel de confianza del 95%.

Sobre Gallup International

La Asociación Internacional Gallup (GIA, por sus siglas en inglés) es la asociación líder en investigación de mercado y encuestas y este año celebra su 72 aniversario.

Durante más de 70 años, los Miembros de Gallup International han demostrado su experta habilidad para realizar encuestas en varios países de manera comparable y con la más alta calidad. Sus miembros son importantes institutos nacionales con un profundo conocimiento local de los métodos y técnicas de investigación, las fuentes estadísticas, las costumbres y las diferencias culturales de su propio país y que han sido cuidadosamente seleccionados por el Consejo de Asociación. Con una sola agencia miembro por país, los miembros trabajan juntos a diario para compartir conocimientos, nuevas técnicas y herramientas de investigación, así como para proporcionar las soluciones más adecuadas para proyectos de investigación internacionales y brindar servicios a nuestros clientes de la mejor manera posible. GIA tiene más de 50 miembros y realiza investigaciones en más de 100 países.


La causa –y la solución- del bloqueo no son las políticas; es la política

Las urnas se han vuelto a abrir. Los ciudadanos se han pronunciado, alumbrando un resultado que, por el incremento de la complejidad del escenario que nos deja, pareciese un resarcimiento con unos líderes a quienes responsabilizan de la repetición electoral. Si la fragmentación tras el 28A hacía muy complicado el acuerdo, el camino para la gobernabilidad tras las elecciones de este domingo parece incluso más tortuoso. Lo será previsiblemente para unos responsables políticos inmersos –al menos hasta la fecha- en una cultura más propensa al bloqueo y al veto que a la negociación y al pacto. Hará falta aprender a situar, por encima de los intereses, el interés general, la gobernabilidad y la estabilidad.

La bajada de la participación resulta insuficiente para explicar el resultado electoral. La abstención subió casi un 6% respecto al mes de abril, lo que ha impedido alcanzar al 70% del censo de votantes, pero imputar las subidas y bajadas de partidos y, sobre todo, entre bloques, a este hecho, es estadísticamente incorrecto. El Partido Socialista ganó las elecciones, pero se dejó por el camino tres escaños bajando hasta los 120, mientras que el Partido Popular, que sufrió en abril el mayor descalabro de su historia, pudo resarcirse en cierto modo, ya que consiguió 22 escaños más, situándose en los 88. La sorpresa vino de la mano de VOX, que siguiendo la tendencia detectada por Sigma Dos en sus últimos trackings demoscópicos, consiguió duplicar sus resultados, obteniendo 28 actas más, lo que supone 52 diputados y ser tercera fuerza política del país, dando el sorpasso a Ciudadanos y Unidas Podemos en toda España, y al PP en feudos significativos como Murcia. El líder de la formación morada no evitó empeorar sus resultados, pero sí resistió en un contexto muy hostil. Estas elecciones han servido para conocer el suelo de votantes dispuestos a escoger la papeleta de Unidas Podemos en casi cualquier escenario, obteniendo 7 escaños menos que la vez anterior (35 en total). El descalabro sin paliativos de una noche electoral que supo agridulce a todos menos a Vox llegó de la mano de Ciudadanos. El que fuese tercer partido nacional y llave de gobierno, se dejó por el camino 47 escaños, quedándose tan solo con 10 (partido que según los sondeos de Sigma Dos presentaba la mayor volatilidad del voto, menor fidelización y mayor arrepentimiento del votante respecto al 28 de abril). Esto ha provocado que su líder, Albert Rivera, haya presentado su dimisión como, hasta la fecha, único líder que ha conocido la formación naranja y renuncie a su acta de diputado, abandonando la vida política. Por su parte, como también detectaron las encuestas de Sigma Dos, Más País no ha sido capaz de lograr grupo parlamentario propio y se han tenido que conformar con 3 escaños, lejos de las previsiones que en un primer momento tuvieron en el partido de Íñigo Errejón.

Gráfico con los resultados electorales, 10 noviembre 2019. Fuente: El Mundo

Las causas y los efectos de estos resultados electorales han de analizarse con el detenimiento necesario, pero en un primer análisis ya se puede detectar que Vox consiguió en campaña ganar la batalla del relato, convirtiéndose en el elemento central de las elecciones y obligando a todas a adaptar sus mensajes y sus estrategias. Los partidos del bloque conservador se vieron empujados a abandonar el centro derecha para poder competir con Vox, mientras que, en el bloque progresista, el PSOE centró ideológicamente su discurso a fin de no perder votos por la cuestión territorial, trasvase que finalmente no logró frenar. Unidas Podemos y Más País decidieron no adherirse a esa estrategia, pero eso tampoco fue suficiente a la hora de cosechar mejores resultados. Lo ocurrido con Ciudadanos, no por esperado sorprende menos. El partido que tuvo en su mano conformar gobierno con Pedro Sánchez, ha experimentado un profundo cambió en la percepción de los españoles desde que emergió en el Congreso de los Diputados en 2015. Un partido que, en el imaginario ciudadano, pasó de ser el adalid de la regeneración democrática, el apoyo a las clases medias o a los autónomos, etc., a percibirse como un actor con gran responsabilidad en la crispación relativa a la crisis en Cataluña y sin capacidad de pivotar y funcionar de bisagra para facilitar la gobernabilidad de España sin el concurso de las fuerzas nacionalistas. Con el paso del tiempo terminó desdibujándose y alejándose del centro pragmático desde el que nacieron. Su “no es no” a Sánchez terminó por dilapidar en tan solo seis meses el importantísimo apoyo que recibió en abril.

Tras las elecciones, llega el tiempo de los políticos y de la política. Ahora es cuando tendrán que sentarse y negociar para conformar gobierno. Tan solo Pedro Sánchez tiene opciones para intentar formar alguna mayoría parlamentaria, para lo cual tendría que decidir si prefiere pactar a su izquierda o a su derecha. El bloque de izquierdas, que no llegaría a la mayoría absoluta necesaria en primera vuelta ni a la simple requerida en segunda, necesitaría también los votos a favor o abstenciones de partidos nacionalistas y regionalistas, ecuación de la cual se podría prescindir de ERC si Ciudadanos entrase en la jugada. Una opción que ya se bautizó por sus adversarios como “pacto Frankenstein” tras la moción de censura que sacó del poder a Mariano Rajoy y aupó a Pedro Sánchez. La otra alternativa, descartada por activa y pasiva en campaña electoral por ambos líderes, sería conformar una gran coalición, en la que PSOE y PP conformasen un gobierno bicolor al estilo alemán, algo que, de suceder, tendría el respaldo de 208 diputados de los 350 que conforman la Cámara Baja. Se descarta la opción de lo que han venido en llamar abstención patriótica del PP, toda vez que no serviría de nada puesto que seguiría habiendo más noes que síes, a menos que se sumasen otras formaciones.

En cualquier caso, parece difícil que los españoles, que ya perciben la política como el segundo mayor problema nacional, tengan tanta paciencia en esta ocasión. Lo que reclaman es la conformación de un gobierno estable que permita acometer las reformas e implantar las políticas públicas necesarias para el país. Teniendo en cuenta que los Presupuestos Generales del Estado, prorrogados por el propio gobierno de Sánchez, fueron los que el último ejecutivo de Mariano Rajoy elaboró para el año 2018, tal vez se vea con mayor claridad la parálisis a la que está sometida el país. Este es el momento, que mucho vienen reclamando, para ser más pragmáticos que ideológicos, para que la política sea una solución, y no obstáculo, para las políticas. Es el momento de hacer política de Estado, de mirar a los españoles como ciudadanos en toda su dimensión y no exclusivamente como votantes, de velar más por su bienestar que codiciar su voto.  

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


La velocidad de la luz y el “apagón demoscópico”

De todos los datos que nos aportan las encuestas, hay uno que está pasando desapercibido a pesar de que describe al segmento electoral que más crece: los “votantes dudosos”. Es decir, aquellos que manifiestan su intención de votar a un partido, pero preguntados si ese voto puede cambiar a última hora responden que sí. No conviene confundir a los dudosos con los indecisos, que son aquellos que responden que aún no han tomado la decisión. Los dudosos sí, pero no es una decisión cerrada. Es provisional. 

En estas elecciones, los “dudosos” han subido al 35% del total de los que manifiestan su voto. En las elecciones de abril eran solo el 20%. El carácter “dudoso” del voto varía por partidos: los votantes más dispuestos a migrar son mayoría en Ciudadanos (51%). Pero este fenómeno afecta también a Unidas Podemos (31%), al PSOE (28%), y, en menor medida, al PP (21%) y a Vox (19%). 

 

La provisionalidad de las decisiones de voto tiene causas coyunturales y propias. En España, en solo cuatro años hemos afrontado siete citas con las urnas, cuatro de las cuales corresponden a elecciones generales. Esta “fatiga electoral” se traduce no tanto en una bajada de la participación (que, según las estimaciones de Sigma Dos, se situaría en torno al 72%), como en el menor apego a unos partidos a los que responsabilizan -de forma desigual y cambiante, es cierto- de los diferentes bloqueos. Pero no podemos obviar las causas estructurales y globales que subyacen a este fenómeno, que no es exclusivo de la sociedad española. En la sociedad líquida la identidad ya se construye no sobre lo duradero, sino sobre la capacidad abierta y flexible de selección permanente que nos ofrecen las redes: todo es más efímero y provisional. También en la política, donde las estructuras tradicionales compiten con nuevas plataformas, liderazgos y movimientos sociales que surgen, cumplen una función determinada y se desvanecen o se reciclan. 

¿Es lógico que, en unos tiempos menos estables y marcados por el cambio constante, durante la última semana, justamente la más decisiva para fijar las tendencias definitivas, se produzca un "apagón demoscópico"? ¿Tiene sentido que 40 millones de personas voten "a ciegas", sin conocer un elemento tan relevante para decidir su papeleta como la correlación de fuerzas existente en cada momento? En Estados Unidos, Alemania, Países Bajos o Reino Unido no existe ningún tipo de restricción legal para la publicación de encuestas. En Francia y Portugal a solo se prohíbe publicarlas el día antes. De nuestro entorno, solo Italia nos supera, con la prohibición de publicación de encuestas durante las dos semanas previas. Tendremos que adaptar las técnicas demoscópicas a esta sociedad que acelera sus procesos. Pero sería muy oportuno abrir el debate sobre el derecho a la información demoscópica en un contexto en el que, como señaló Paul Virilio, “la velocidad de la luz no transforma meramente el mundo. Se convierte en el mundo.” 

Gerardo Iracheta (presidente de Sigma Dos). 


La encuesta post-debate: De la dialéctica a la estadística

Desde luego, ganar un debate no implica ganar unas elecciones. Pero lejos queda el tiempo en el que la sociología electoral acostumbraba a decirnos que la capacidad de los debates para mover el voto era limitada. Ganar, perder o empatar un debate puede tener consecuencias en un contexto en el que un 35% de los votantes que han expresado su intención de votar por alguna de las opciones se plantea la posibilidad de cambiar su papeleta de aquí al domingo. A estos votantes “dudosos” hay que sumar a los puramente “indecisos”, es decir, aquellos que afirman no tener aún ninguna preferencia, y que suman el 30% de todo el corpus electoral.

La cita de esta noche no era tanto entre los propios candidatos como entre estos y esos varios cientos de miles de personas que, a seis días de las elecciones, no lo ven claro y que, desde el punto de vista estadístico, pueden alterar la situación. Y a tenor por los resultados de la encuesta post-debate de Sigma Dos para Antena 3, quien mejor han conectado con esos segmentos del electorado ha sido Pablo Iglesias, ganador para el 29,5% de quienes siguieron el debate. El candidato del PP, Pablo Casado, habría vencido para el 21,5% de los espectadores; Pedro Sánchez, para el 20%; Santiago Abascal para el 18,2% y Albert Rivera para el 10,8%. Se evidencia que en el bloque de la izquierda gustó más Iglesias, mientras que en el de la derecha la división es más patente, con un Rivera que se descuelga.

Insistimos en que quien gana un debate no tiene por qué ganar las elecciones. Pero resulta oportuno no pasar por alto que el debate se ha convertido en un momento tan crítico como paradójico, pues este hito de máxima tensión electoral se ubica en ese tiempo de sombra donde ya no se pueden publicar estimaciones de voto. Por eso, la encuesta post-debate nos permite pasar de la dialéctica a la estadística, arrojar luz sobre uno de los acontecimientos más decisivos de la campaña e ilustrar, con números, el inevitable “debate del debate” que comienza justo cuando se apagan los focos.

¿Por qué los debates pueden mover votos? Junto a la mencionada falta de estabilidad en el voto, con la consecuente incertidumbre sobre resultado final, la importancia renovada de este formato tiene que ver también con la irreversible personalización de la política. Los partidos son hoy, más que nunca, sus líderes. En la era de las redes sociales, de la aparente cercanía entre representantes y representados, la historia reciente de los cinco partidos en liza es inseparable de la trayectoria de cada uno de sus candidatos. Y esas cinco narrativas personales –cinco hombres-, construidas por separado, por fin convergen en un formato en el que, más que un contraste de siglas, programas e ideologías, lo que se ve al desnudo son las virtudes y los defectos de cada contendiente. Los diversos rasgos humanos que encarnan sus distintos proyectos políticos. Ahí radica la capacidad insuperable del medio televisivo para conectar a los candidatos con sus espectadores, a quienes otorga los dos elementos de verificación más letales que conoce la comunicación política: el directo y el primer plano. Una prueba de fuego, a la altura de la madurez democrática de nuestro país, a la que se han sometido los cinco representantes políticos llamados a dirimir el futuro de nuestro país, y que en Sigma Dos no hemos querido dejar de estudiar. 

Antonio Asencio, director de comunicación y estrategia de Sigma Dos, reflexiona sobre las conclusiones de la encuesta post-debate de la noche del lunes, en el diario El Mundo.


10N: EL ÚLTIMO SPRINT ELECTORAL DE 2019

Esta campaña electoral es atípica por los plazos –tras la reforma, en el año 2016, de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que reduce los plazos de la campaña si esta se produce por una repetición electoral- y también por las formas pues, si calculamos bien, España está en campaña desde marzo de 2019, en la antesala de las elecciones anticipadas que se celebraron el 28 de abril y que, al final, no se materializaron en una composición nueva de gobierno.

La agenda política está indefectiblemente marcada por la sentencia que condena a los líderes independentistas catalanes y las revueltas que esto ha provocado en las calles de Cataluña, sumado a un hecho histórico como es la exhumación del dictador Francisco Franco y la posterior inhumación en el cementerio de Mingorrubio (44 años después de su fallecimiento). Dos hitos que han alterado los discursos de los líderes políticos y relegado el que se presuponía tema estrella: la economía y la más que apuntada recesión económica en 2020.

Tal y como refleja la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo, publicada ayer, los bloques parten de un empate técnico que, muy probablemente, no esperaban en el Palacio de La Moncloa cuando todo indicaba que España iba hacia una repetición electoral, pues en ese momento gozaban de una amplia ventaja respecto al segundo, el Partido Popular, que se ha ido reduciendo con el paso de los días.

La abstención, que se prevé más elevada que en el mes de abril, afectará previsiblemente al bloque progresista, que esta vez parece menos capaz de movilizar a los ciudadanos como sí lo fue hace unos meses. La primera muestra ya la tenemos: las solicitudes para votar por correo han caído alrededor de un 30%, con lo que ello conlleva. No obstante, no podemos obviar el importantísimo dato que arroja el estudio de Sigma Dos, en el que un 35% de los ciudadanos que irán a votar aseguran su voto aún puede cambiar (votantes “dudosos”), algo que puede hacer desaparecer el empate técnico para beneficiar a uno de los dos bloques. Extremo este que solo se daría si ese voto indeciso se concentrase de forma masiva en un solo partido, algo que, a priori, no parece factible.

Si atendemos al discurso de cada partido en los últimos días, observamos que hay dos temas estrella: Cataluña y la desaceleración económica. Todos los partidos recurren a dichos factores para intentar mostrarse mejor que su rival, aunque los hechos acontecidos en Cataluña parecen tener un claro beneficiado, VOX, que justo durante la semana de la sentencia, con los altercados en las calles de Barcelona, pasó de mantenerse a duras penas en los mismos niveles que en abril a duplicar el número de escaños que se prevé que obtengan. Esto puede achacarse a la estrategia de firmeza y contundencia que han seguido para con la crisis en Cataluña, algo que ha tenido especial buena acogida en el sur de la península y en la capital.

Ciudadanos, incapaz de poner freno a su probable descalabro, centran el mensaje en la necesidad de atajar la crisis catalana con más contundencia, pero no solo eso, sino que también han centrado sus esfuerzos en la España vaciada donde, en las pasadas elecciones, obtuvieron el último diputado y ahora están muy cerca de perderlo. El Partido Popular ha visto moderada su expectativa respecto a los primeros sondeos tras la convocatoria electoral, algo que hay que achacar al efecto tapón que hace VOX con las perspectivas de crecimiento ya reseñadas. En el caso de estos dos partidos, el saldo de trasvase es neto, pues los votantes que se van a uno son sustituidos por los que entran desde el otro. Los populares se empeñan en hacer llegar a los ciudadanos un mensaje que, de calar, sería perverso para los intereses de PSOE y VOX, sus mayores competidores, nos referimos a la “pinza PSOE-VOX” de la que tanto se habla en Génova pero que, a tenor de las encuestas, parece no surtir el efecto esperado.

El bloque progresista obtendría unos resultados muy parecidos a los de abril, pues el PSOE se mantiene en la misma horquilla, sin conseguir rentabilizar la exhumación de Franco o su estrategia de moderación en Cataluña, por lo que ahora, en la recta final de la campaña, intentan avivar el miedo a VOX y hablar de que solo ellos pueden hacer frente a la actual situación económica y al desbloqueo institucional, de ahí su lema “Ahora Sí”, aunque la demoscopia nos dice que la mayor parte de los españoles culpan a Sánchez y al PSOE de vuelta a las urnas.

Distinta es la situación de UNIDAS PODEMOS, que ha sido capaz de mejorar las primeras previsiones y parece haber tocado fondo. Su discurso se centra en el riesgo inminente, según su líder, de una gran coalición (gobierno PSOE + PP) tras el 10-N. De igual modo, aprovechan la situación económica para proponer una reforma fiscal que, en sus propias palabras, “atacaría a los de arriba”, buscando así el voto obrero.

Las esperanzas de Más País se vieron truncadas cuando saltó el conflicto catalán y ocupó toda la agenda política. Ahí fueron incapaces de hacerse un hueco para llegar a los españoles, toda vez que su discurso se centraba únicamente en el desbloqueo, llamando a hacer política útil y mostrándose como los únicos que no pondrían impedimento alguno a la conformación de un gobierno progresista. No obstante, Más País perdió la que hubiese sido su gran baza, mostrarse como un partido verde al estilo de otras formaciones europeas y recoger todo ese caudal de voto que ahora mismo no encuentra acomodo entre los partidos que se presentan. Su mayor reto será llegar al 5% de los votos para conseguir grupo parlamentario propio.

En definitiva, el partido está abierto. Todo dependerá de la
campaña que, esta vez sí, se antoja decisiva y podrá cambiar las cosas o, por
el contrario, debido al hastío ciudadano, dejar todo igual, en tablas, abocando
a una situación similar a la vivida en abril. El debate a cinco celebrado este
lunes puede ser decisivo.

España se enfrenta a una repetición electoral que puede no resolver la situación de ingobernabilidad actual, pero que sí situará a los partidos frente al espejo y les obligará a tener más predisposición al pacto que en abril. España no puede permitirse más meses en stand by porque las amenazas que se ciernen sobre nuestro país y sobre la vida de los españoles, no van a dar tregua.

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


Retrato del voluntariado en España

El voluntariado en España está desarrollando un notable crecimiento exponencial en múltiples esperas de la vida social, impregnando a todas las capas de la sociedad, y siendo percibido como una clara necesidad no sólo por las propias acciones implementadas, sino también por la imagen social de quienes lo desarrollan: los/as voluntarios/as.

Un más que interesante monográfico relativo a las tendencias y experiencias innovadoras del voluntariado en nuestro país, documentado con cifras y datos de éste fenómeno creciente, realizado por Fundación Telefónica con la colaboración de Sigma Dos en la realización y analítica de encuestas a la sociedad española y a entes de voluntariado (entidades de voluntariado y consultoras, redes y federaciones de voluntariado)”

 


El conocimiento del mapa de la ciudad y la experiencia del conductor, aspectos mejor valorados del sector del taxi

  • La Federación Profesional del Taxi de Madrid ha presentado el "Estudio de percepción de imagen y marca del Taxi de Madrid", que ha contado con la participación de Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, y Julio Sanz, presidente de la FPTM

El
conocimiento del mapa de la ciudad, con una puntuación media de 7,5 y la
experiencia del conductor, con un 7,4; son los aspectos mejor valorados del
sector del taxi por los ciudadanos de la capital, según un estudio realizado por Sigma Dos para Federación Profesional del Taxi de
Madrid
, que ha analizado la situación del sector en Madrid.

Esta es una de las principales conclusiones extraídas del informe, que ha sido presentado este miércoles en una rueda de prensa en la que han participado el presidente de la FPTM, Julio Sanz, y la directora de Sigma Dos, Rosa Díaz.

Sanz ha incidido durante el encuentro en que “con la presentación del estudio no se deja excluido el trabajo y la labor que realizamos desde la Federación. Tenemos la obligación de seguir trabajando y luchando tanto en los juzgados y en los tribunales como en todos los sitios para que podamos conseguir la regulación para el sector de las VTC”.

Respecto al conocimiento de las demandas del sector en las últimas movilizaciones, el 39,4 % considera que es el gobierno estatal el encargado de regular la normativa de transporte, seguido de la Comunidad de Madrid (27,6%) y el Ayuntamiento de la capital en tercer lugar (16,8%).

Sobre
esta cuestión, Sanz ha puntualizado que
“tan solo un 1% de encuestados no quiere que se regule el sector”, por lo que,
a su criterio, “con esta baja puntuación se expone que los usuarios valoran la
regulación porque es síntoma de seguridad y protección”.

Además,
el 68% conoce las demandas de los taxistas y, en concreto, un 40% de los encuestados apoya la reclamación del 1/30, una de las
principales proclamas del sector y cuyo objetivo es que se respete la ratio
legal de una VTC por cada 30 taxis.

Por otro lado, en relación al precio, más de la mitad de los encuestados (54%) consideran que el precio que pagan por el servicio del taxi es justo, frente al 39% que consideran que es elevado. Asimismo, cabe señalar que, a pesar del amplio conocimiento de que el precio del taxi está regulado (79%), un 41% desconoce que el precio del VTC puede modificarse en caso de alta demanda.

ANÁLISIS CUALITATIVO

El informe, que también se ha combinado con un estudio cualitativo, muestra que la ciudadanía en general y los usuarios en particular tienen una vinculación muy emocional con el sector. “El taxi forma parte de su vida cotidiana y siendo receptivos e intentando entender algunas cuestiones reclaman una serie de mejoras”, ha manifestado la directora de Sigma Dos.

A su vez, Díaz ha señalado que “el taxi es percibido como una prolongación de los servicios públicos. La vinculación del taxi con nuestras vidas sí que se va percibiendo a lo largo del estudio, tanto en las encuestas telefónicas como en los focus group”. Para finalizar, Díaz Fernández ha reiterado que las conclusiones de la investigación “servirán para adoptar decisiones y procesos de mejora en un corto-medio plazo”.


Empatar a penaltis es posible. Por Miguel de la Fuente

  • Miguel de la Fuente, director de Investigación de Sigma Dos, analiza los resultados del estudio realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo

¿Cómo pueden evolucionar las tendencias de aquí al próximo 10 de noviembre, en la cuarta cita con las urnas en menos de cuatro años? Lo anómalo de la situación se expresa gráficamente en un dato: un tercio de los ciudadanos que dice saber a quién va a votar afirma que aún puede cambiar su voto de aquí a su cita con las urnas. Una alta volatilidad que invita a la prudencia y a introducir más elementos de análisis para comprender las tendencias.

De entrada, el empate en votos puede desequilibrarse de dos maneras. A favor del centroderecha, si el PSOE envía más votos a la abstención de los que Errejón puede absorber. A favor del centroizquierda, si un porcentaje suficiente de ex votantes de Ciudadanos decide optar por el PSOE o el propio Errejón, en lugar de por el PP, cambiando así de bloque ideológico. Las dos opciones están abiertas.

En el bloque del centroizquierda la amenaza es la desmovilización. Históricamente, a mayor participación, mejores resultados del centroizquierda -2004, 2008, 2015 y 2019-. Inversamente, un aumento de la abstención ha implicado la consiguiente victoria del centroderecha -2000, 2011 y 2016-. La realidad de ese peligro abstencionista tiene un dato: el 15% de quienes votaron al PSOE en abril se declara arrepentido.

La posible buena noticia para este bloque es la irrupción de Errejón con Más País. Aunque es pronto para prefigurar cuál será su comportamiento electoral, no es descartable que este partido absorba parte de ese voto arrepentido del PSOE, evitando que se quede en casa. Tal vez esa posibilidad explica que aún con una bajada de la participación de unos 3 o 4 puntos calculada para esta encuesta, el bloque de centroizquierda experimente, en conjunto, un ligero repunte.

En el bloque de centroderecha se está produciendo un claro reajuste hacia el PP, con un damnificado principal, Ciudadanos. Con una fidelidad de sus votantes a la baja, encontramos otro dato preocupante para los naranjas. El 30% de quienes optaron por la formación de Albert Rivera en abril se arrepiente de aquella decisión.

Son votantes que tienen tres opciones inmediatas: el PP, la abstención y, en menor medida pero con gran capacidad para desequilibrar la situación -especialmente, en Cataluña, donde se juegan muchos escaños-, el PSOE. Por su parte, Vox se mantiene con unas expectativas similares a las de las últimas elecciones, sustentadas en una férrea fidelidad de aquellos votantes a prueba -al menos, de momento- de repetición electoral.

Otra clave para intentar comprender cuáles serán las tendencias es ver qué ha pasado en otros sistemas parlamentarios que experimentaron repeticiones electorales en poco tiempo. Hay casos para todos los gustos. En nuestro país, la repetición electoral favoreció claramente al PP, que en junio de 2016 mejoró notablemente sus resultados de diciembre de 2015.

En este año, Israel ha vivido dos procesos electorales que han derivado en un retroceso del Likud y un ascenso del progresista A&B, que deja un escenario de gobernabilidad muy complicado. En Bulgaria, la victoria insuficiente de los socialdemócratas en mayo de 2013 se transformó en una victoria de una coalición de centroderecha en octubre de 2014. Grecia ha vivido varias repeticiones electorales. En la última, Syriza ganó en enero de 2015, aunque con minoría, resultado que se repitió en septiembre del mismo año. Idéntico proceso vivió su país vecino, Croacia, con un partido independiente en 2015 y 2016.

Ante ejemplos así, cabe concluir que las expectativas creadas pueden dar lugar a victorias amargas o derrotas dulces. E incluso, por utilizar un símil futbolístico, que en el partido de ida, tras la prórroga, la eliminatoria no terminase decidiéndose ni por penaltis.