El Papa Francisco y Angela Merkel repiten como líderes mundiales y europeos mejor valorados en España

España vuelve a aprobar masivamente al Papa Francisco y se sitúa como el décimo país donde el Pontífice recibe mejores valoraciones. De esta forma, el 71% de los españoles tiene una opinión favorable del Pontífice, una valoración prácticamente idéntica a la obtenida en la encuesta de 2018. Rumanía -país ortodoxo en su mayoría- es el país que mejor valora al Papa, con un 88% de opiniones favorables. De la misma manera, su aprobación alcanza también su máximo nivel en Filipinas, donde es aprobado por un 87% de la población, Líbano y Colombia (85%) e Italia (83%). Su figura solo es rechazada en 6 países -todos de religiones no cristianas, salvo Serbia-, con Siria a la cabeza, donde el Papa es valorado negativamente por el 64% de la población.

En España todas las franjas de edad (a partir de 18 años) y en ambos sexos, el Papa obtiene mayores valoraciones positivas que negativas. La valoración mejora a medida que aumenta la edad. Los españoles que mejor valoran al Pontífice son los mayores de 65 años, que llegan a emitir un 86,4% de valoraciones positivas. Por otro lado, el 32,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años tienen una opinión desfavorable hacia el Papa. Por situación de empleo, es peor valorado en el segmento de parados que buscan su primer empleo (33,3%) y los estudiantes (28,3%).

Angela Merkel, la líder europea mejor valorada en España

La canciller alemana, Angela Merkel, también repite como segunda líder mundial y primera europea mejor valorada por los españoles, con un 61% de aprobación. España es, además, uno de los pocos países europeos donde la canciller mejora ligeramente su imagen en relación a la encuesta del año anterior (un incremento de 3 puntos porcentuales).

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, se sitúa en tercer lugar entre las preferencias de los españoles, con un nada despreciable 48% de opiniones positivas. Es uno de los líderes que experimenta una mejoría más notable en relación a la encuesta de 2018, cuando la aprobación en España era del 38%, es decir, diez puntos menos que en la actualidad. Se da la paradoja de que Macron es mejor valorado en España que en Francia, donde recibe la opinión favorable de tan solo el 32% de aprobación frente a un 60% de desaprobación.

En el lado opuesto de las preferencias de los españoles se encuentran, como peor valorado, el presidente norteamericano, Donald Trump, con un 9% de opiniones favorables y un 85% de desfavorables; son los estudiantes de cualquier edad los que opinan menos desfavorablemente del líder norteamericano, aunque su aprobado: el 13%. Seguido en cuanto a rechazo por parte de los españoles, se encuentra el presidente ruso, Vladimir Putin, con 13% de opiniones positivas frente a 73% negativas, y el primer ministro británico, Boris Johnson, que solo cosecha un 12% de valoraciones positivas frente a un 59% de negativas.

 

España, en la media del mundo

La opinión pública española no difiere mucho de la del resto de países donde se ha realizado el estudio. El Papa repite como líder global mejor valorado en todo el mundo, con un total de 53% de opiniones positivas, seguido de Angela Merkel, con un 46% de aprobación, y con Emmanuel Macron en tercer lugar, con un 40% de percepción favorable.

A la cola de las preferencias globales se sitúan Trump (58% de opiniones negativas) y Putin (48% de desaprobación), seguidos del presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ambos con un 41% de opiniones desfavorables.

En relación al líder norteamericano, a pesar del suspenso general, su valoración es mayoritariamente positiva en países como Nigeria y Vietnam (72% de aprobación), Albania (70%) y Filipinas (58%).

El mundo no cree que Trump gane las elecciones de 2020

En conjunto, la mayoría de la población mundial no cree que Donald Trump, que aspira a un segundo mandato, sea reelegido en noviembre de este año (46%). Sin embargo, esta creencia varía mucho entre países. España es de los países donde más se cree que el presidente de EE.UU. y candidato republicano, no será reelegido: un 53% de los españoles, frente al 32% que sí espera su reelección.

En los países de nuestro entorno, la opinión es similar. Así, en Francia un 39% cree que Trump no repetirá, frente a un 23% que sí lo cree. Los alemanes que creen que Trump perderá los comicios ascienden al 56%, frente a un 24% que espera que gane. En Italia, los que piensan que no ganará las elecciones también son mayoría: un 52% por un 21% que considera que el candidato republicano logrará su reelección. Sin embargo, en países de otras regiones del mundo, como Vietnam (Asia) o Nigeria (África), la mayoría de la población cree que Trump ganará los comicios.

Ausencia de liderazgos emergentes

Según la directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, la encuesta realizada en colaboración con Gallup International, demuestra que en el mundo “faltan liderazgos políticos emergentes”. “Vemos cómo, año tras año, los líderes mejor y peor valorados repiten, con ligeras variaciones”, afirma Díaz, quien resalta que la opinión pública mundial varía “no tanto de país a país, como de región a región del mundo, como se observa en el caso de los países de nuestro entorno europeo, que tienden a opinar dentro de parámetros similares”. El caso del Papa Francisco, señala la directora general de Sigma Dos, es una “excepción por su transversalidad”, es decir, que “goza de buena valoración como figura pública mundial, al margen de la creencia que se profese”.


La ideología del pesimismo. Tribuna de Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos, en El Mundo

Según la estadística, el mundo nunca fue mejor. Tampoco, con matices, Europa y España. Cualquier parámetro que se observe en términos comparativos ha experimentado una evolución positiva en las últimas décadas. Es así en aspectos básicos, como la desnutrición, la mortandad infantil, el promedio de guerras, la esperanza de vida o el número de homicidios por habitante, que han mejorado drásticamente casi sin interrupción. Desde el año 2000, en África la mortalidad se reducido a la mitad. La pobreza extrema ha descendido un 75% en 30 años. Ahí es nada. Pero también mejoran los indicadores más sofisticados y propios de una sociedad exigente: solo en España quemamos 100 veces menos carbón ahora que en 1981. En cuanto a los derechos de las mujeres, estas son el 24% de los parlamentarios en el mundo, comparado con el 13% de 1990.

Ninguna de estas conquistas nos asegura un mundo perfecto, exento de problemas (el cambio climático es uno de ellos). Pero solo un militante acérrimo en el escepticismo radical podría cuestionar una realidad que el psicólogo y científico Steven Pinker describe con un acopio monumental –y lo más importante, irrefutable- de datos y gráficos (‘En defensa de la Ilustración’), toda una radiografía de una evolución que solo debería permitir el optimismo.

Sin embargo, una variable escapa a esta realidad: nuestra percepción de la misma. Según la encuesta de Final de Año de la red Gallup International/Sigma Dos (que publicó El Mundo), el pesimismo crece en el mundo, especialmente en la Unión Europea y en Oriente Medio. En nuestro país ya son mayoría quienes creen que 2020 será peor que 2019. Es verdad que vivimos inmersos en un agotador ciclo político, marcado por la inestabilidad y la incertidumbre, con una fragmentación inédita y varias repeticiones electorales. Pero también es cierto que ese pesimismo hacia el futuro ha sido creciente en España desde 2015, donde hasta un elemento vinculado a un porvenir mejor, como es la innovación, suma críticos cada año, como demuestra el estudio que cada año realiza la Fundación COTEC.

Por resumirlo: Las cuentas (los números) van bien. Los cuentos (los relatos), van mal. Lo racional, lo constatable, lo medible, mejora; lo emocional, lo subjetivo, lo intangible, empeora. Conviene aquí hacer una matización importante: no conviene confundir el pesimismo con la infelicidad. La mejora general del bienestar en el mundo sí tiene incidencia en nuestra felicidad. Individualmente nos vemos mejor. Es cuando nos pensamos como colectividad, como sociedad, cuando la mirada se muestra sombría. En España es habitual que en la misma encuesta el ciudadano responda que su situación económica está bien, y que la del país, mal. Un “gap de percepción” que nos hace percibir peor el futuro en común como país que el nuestro propio. Aunque aquí ese “gap” se da de manera muy acusada, tampoco somos una excepción: pasa en los países de nuestro entorno.

Si la realidad –en constante mejora- no explica esta tendencia hacia el sentimiento distópico, habrá que buscar una explicación en la manera en que configuramos nuestros relatos sociales. Si miramos a quienes crean las percepciones sociales, es imposible no identificar una costumbre muy arraigada entre intelectuales y creadores de opinión de resaltar solo lo negativo, en describir el mundo como si estuviera siempre al borde de la catástrofe (“la mentalidad del default”, como señalaba el propio Pinker).

Cuando un relato se fija de manera permanente en la estructura mental de una parte importante de la sociedad, se convierte en ideología, no tanto en el sentido marxista de “falsa conciencia”, sino en el de “matriz generadora que regula la relación entre lo visible y lo invisible, entre lo imaginable y lo no imaginable” (Zizek). El poder de la ideología consiste en que termina por estructurar nuestra visión del mundo hasta el punto en que dejamos de verla. El velo ideológico se vuelve invisible. Nos dicta sus principios desde dentro, sin que podamos despegarlo de nuestra mirada. Y si esto es cierto, vivimos claramente en una ideología definida por el malestar y el pesimismo, por el miedo al futuro y el recelo al otro, al diferente, a cualquier fragmento de la realidad que nos resulte ajeno. Una ideología del pesimismo es, a la postre, una ideología del miedo hacia el propio género humano y sus potencialidades y eso deriva, casi automáticamente, en un repliegue identitario, que busca el refugio en un “nosotros” cada vez más pequeño y definido, que rehúye del afuera inevitable que implica la vida en sociedad.

El miedo a lo que ha de venir, la visualización del mañana como un lugar sombrío (la convicción de que nuestros hijos vivirán peor que nosotros), está en el origen de los populismos o las tensiones atomizadoras o autoritarias que se viven en varias de las sociedades occidentales. Pero esa fascinación por la distopía no es nueva, forma parte, de la propia génesis de la modernidad, como reacción contra la misma. El luddismo, ese movimiento del siglo XIX de trabajadores que destruían máquinas de vapor, fue una revolución inversa, una “reacción” que buscaba no solo detener el reloj del progreso, sino torcer la línea del tiempo hacia el pasado. La crítica –procedimiento racional propio de la modernidad- se ha sustituido por la negación: si la inmigración o la globalización, por poner dos ejemplos recurrentes, plantean algún problema, mejor acabar con ella que administrarla. El atajo, en política, siempre tiene forma de muro. Y los muros –físicos, legales, económicos, idiomáticos- son un escudo –acaso momentáneo- frente al miedo, metáfora de esa ideología del pesimismo y de la desconfianza que se extiende.

El desafío que plantea esta ideología del pesimismo es que, desconfiando de la posibilidad de un futuro mejor, acaba proponiendo el regreso a un pasado, tal vez inventado, donde las sociedades vivían en armonía con su territorio y su tiempo; una época despejada de la inquietud que implica compartir el porvenir con otros. Es posible que el momento actual carezca de un relato no ya positivo, sino simplemente realista, que compense el peso de los éxitos frente al de los fracasos colectivos (estadísticamente sobredimensionados). La demoscopia es el sismógrafo social que nos alerta de estos movimientos tectónicos. Si la evolución de las percepciones sociales no obedece a la evolución de los hechos, es que tenemos un problema. Un problema que no está en tanto en los hechos, como en la manera en que los percibimos y comunicamos socialmente.

Gerardo Iracheta

Presidente de Sigma Dos

Vía El Mundo


La confianza de los españoles en la innovación cae 16 puntos en dos años

  • La Fundación Cotec y Sigma Dos han presentados los resultados de la ‘III Encuesta de percepción social de la innovación en España’, realizada a partir de 2.404 entrevistas telefónicas
  • El 73% del total de ciudadanos mantiene una visión positiva de la innovación (89% en 2017), pese a que los resultados caen de forma significativa entre los colectivos más vulnerables en función del género, edad o nivel de estudios

 

Tres de cada cuatro españoles tienen una visión positiva de la innovación, pero su confianza es inestable y en solo dos años acumula una caída de dieciséis puntos porcentuales (89% en 2017, 80% en 2018, 73% en 2019). El dato pertenece a la Encuesta de percepción social de la innovación en España, realizada por Cotec en colaboración con Sigma Dos a partir de 2.404 entrevistas telefónicas. Los resultados de la tercera edición del estudio demoscópico fueron presentados hoy en Cotec.

La pérdida de confianza en la innovación es más acusada entre los sectores de población tradicionalmente más vulnerables. Destaca la caída entre los ciudadanos que solo tienen estudios de Primaria (únicamente el 50% mantiene una consideración positiva de la innovación, acumulando un retroceso de 32 puntos porcentuales en dos años) y Secundaria (65%, -22); los menores de 29 años (70%, -23) y los mayores de 65 (64%, -21); así como las mujeres (68%, -21).

“Nos preocupa mucho que la confianza en la innovación decrezca sobre todo entre los colectivos de ciudadanos más desfavorecidos, porque la innovación es también una herramienta para reducir las brechas sociales. Una sociedad desigual no es una sociedad próspera”, afirma el director general de Cotec, Jorge Barrero.

 

PREOCUPACIÓN POR LA TECNOLOGÍA

Al tiempo que la confianza en la innovación cae, la idea de que la tecnología aumenta la desigualdad social se consolida, alcanzando en 2019 al 55% de los encuestados. Los que más temen a la brecha tecnológica son de nuevo los sectores de población más vulnerables: ciudadanos en paro o con trabajos poco cualificados, con escasos estudios y bajos ingresos, habitantes de municipios pequeños, etc.

Barrero recuerda que “el objetivo de la encuesta es recoger percepciones y no comprobar si estas son erróneas o bien se fundamentan en fenómenos reales”, para lo cual Cotec dispone de otros proyectos. La Fundación dedicó en 2019 la tercera convocatoria de su Programa de Innovación Abierta (PIA), lanzada antes de conocer los resultados de la encuesta, a explorar los vínculos entre innovación y desigualdad. El PIA de Cotec seleccionó 14 proyectos, en representación de distintas perspectivas, para establecer alianzas y desplegar a partir de 2020 un ambicioso programa de investigación.

La directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, destacó en su intervención las principales novedades de la encuesta en esta tercera edición, como el desglose de resultados en función del tamaño de población de residencia de los encuestados, lo que ampliará el conocimiento demoscópico de la España rural o España vacía.

 

Puede acceder al informe completo, aquí.

 


El cambio climático, un problema grave para el 90% de los españoles - Encuesta Sigma Dos / El Mundo

Los españoles consideran casi con unanimidad que el cambio climático es un problema grave que hay que solucionar. Así lo afirma la inmensa mayoría de los votantes de todos los partidos y de todas las generaciones, en el reciente trabajo de Sigma Dos para EL MUNDO, y que refleja que, en este aspecto, la división ideológica ha dado paso a un consenso casi total entre los españoles.

El sondeo, realizado una semana y media después de finalizada la Cumbre del Clima, muestra una alta sensibilización frente a una cuestión que hace apenas unos años aparecía como secundaria entre las preocupaciones de los ciudadanos: el 91% de los entrevistados está de acuerdo con que se trata de un problema muy o bastante grave.

Si se observa este dato desde la perspectiva de la filiación ideológica, no obstante, mientras que apenas un 3% de los simpatizantes de la izquierda se muestran escépticos ante el fenómeno del cambio climático, el porcentaje de los que minimizan sus consecuencias sube al 12% en el caso de los simpatizantes del Partido Popular, y hasta un 24% en el caso de los de Vox. 

Por edad, los más convencidos de la gravedad del cambio climático son los que tienen entre 30 y 44 años, más incluso que los jóvenes de 18 a 29 años.

Y a la hora de buscar soluciones, los entrevistados creen que, más que gracias a cambios de hábitos individuales, el problema encontraría un cauce de solución si hubiera un compromiso político real por parte de los países más importantes o de los gobiernos.

Fuente: El Mundo

Nota completa aquí


Los votantes del PSOE preferían pactar con el PP que con ERC - Encuesta Sigma Dos / El Mundo

En los días decisivos para la investidura de Pedro Sánchez, la encuesta de Sigma Dos para El Mundo refleja que la mayoría de quienes votaron al PSOE el 10 de noviembre prefiere fórmulas de gobierno para España que no necesiten el aval de Esquerra Republicana de Catalunya: la suma de todas esas posibilidades dobla a la opción con mayores posibilidades de imponerse este 7 de enero, el gobierno de coalición con Unidas Podemos con la abstención de ERC.

La suma de quienes apuestan por un gobierno socialista en solitario con la abstención del Partido Popular y por una coalición Sánchez-Casado (34,2%) supera a la de los que aprueban el apoyo de los independentistas catalanes, un 27%.

 

Incluso los propios votantes o simpatizantes socialistas muestran sus preferencias contrarias a la opción elegida por Sánchez, cuando se pregunta sobre posibilidades en las que no se precisaría el apoyo del independentismo catalán: un 52,1%. Y si se añade a quienes llegan a pedir nuevas elecciones, el rechazo a la fórmula de la probable investidura alcanza el 63,4%.

Previsiblemente, en cambio, el rechazo es aún más marcado en los votantes y simpatizantes del espectro del centroderecha: una gran mayoría de votantes del PP, 74,4%, y de Ciudadanos, 86,3 %, suscribe fórmulas en las que los votos populares faciliten un gobierno de Sánchez sin depender de ERC.

Por su parte, casi el 60% de los simpatizantes de Unidas Podemos ve con buenos ojos el acuerdo con abstención.

Fuente: El Mundo

Nota completa aquí

 


España, un país pesimista de personas felices: encuesta Sigma Dos - Gallup Internacional

Puede parecer una contradicción, pero no lo es. Según la encuesta de Final de Año de Gallup Internacional -la red internacional de investigación más prestigiosa y con presencia en todos los continentes, a la que pertenece Sigma Dos-, nuestro país afronta colectivamente el 2020 con más pesimismo que optimismo. De hecho, es la primera vez en los últimos cinco años en que los españoles convencidos de que el año que entra será peor supera a aquellos que miran el futuro inmediato con optimismo (un 35% frente a un 29%, mientras que quienes creen que será igual de bueno o malo asciende al 33%). Es una situación que se veía venir si se analiza la última serie histórica. Desde 2015 cada final de año, el porcentaje de pesimistas ha ido incrementándose hasta ser mayoría.

¿Es España un caso singular dentro de su contexto europeo? La respuesta es no. Los italianos, por ejemplo, son aún más pesimistas que los españoles: hasta el 59% de nuestros vecinos cree que el 2020 será peor que 2019, por tan solo un 11% de optimistas. En Francia, los optimistas y los pesimistas empatan (un 24% en cada lado), lo que representa una ligera mejoría en relación a las encuestas precedentes, cuando los galos se mostraban mayoritariamente pesimistas. Polonia, por su parte, arroja unos índices de pesimismo muy similares a los de España y también encaran el 2020 con un pronóstico desfavorable. Se trata de niveles normales en la Unión Europea, la segunda región más pesimista del mundo, tras Medio Oriente.

…Y sin embargo, los españoles son bastante felices desde el punto de vista individual.  Un 59% se siente “feliz” y un 13% “muy feliz” con su vida, lo que arroja un total de un 72% de españoles contentos, por encima de esos mismos países vecinos, de la media mundial (69%), y en cifras cercanas a las medias más felices del mundo, que se dan en África (86%) y América Latina (78%), superando a países tradicionalmente “muy felices” como la India (60%).

La felicidad va por barrios

Según Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, esta aparente paradoja se produce porque “estamos midiendo cuestiones diferentes”. Por un lado, señala Díaz, “el Índice Global de Esperanza refleja la situación política y económica, mientras que el Índice de Felicidad revela percepciones personales, estrechamente relacionadas con la forma de ser de los habitantes de cada país”. En general, señala Díaz, “las personas en todo el mundo son más felices en su vida personal en comparación a sus expectativas colectivas como país, pero hay sitios donde puede darse el caso de que un pesimismo colectivo generalizado se combine con una acentuada felicidad individual”. Es el caso, señala la directora de la firma, de “bosnios, polacos, coreanos, además de los españoles”.

Los kazajos, los armenios, los indios, los vietnamitas, por su parte, son felices tanto a nivel personal y son optimistas. Los infelices y pesimistas sociales son, por ejemplo, los libaneses y los jordanos, pero los sirios e iraquíes están exactamente en el extremo opuesto de la escala: muestran signos de optimismo social, mientras que la infelicidad domina sus vidas personales.

El presidente de Gallup International, Kantcho Stoychev, subraya que para entender cómo se mide el optimismo y la felicidad en el mundo hay que tener en cuenta un asunto clave: “el optimismo social y la felicidad personal no están relacionados con la riqueza del país respectivo. La situación política actual y sus perspectivas son el factor dominante”.

Esto explicaría, por ejemplo, que los cinco principales países que lideran el ránking de Felicidad Global sean Colombia (88 puntos), Indonesia (86 puntos), Ecuador (85 puntos) y Kazajstán (83 puntos), seguidos de Nigeria y Filipinas con 78 puntos cada uno. Los países menos felices serían, por el contrario, Jordania (-38 puntos), Líbano (-15 puntos) y Siria (-7 puntos), seguidos por Hong Kong e Irak con 5 puntos cada uno. En muchos de estos países se han producido protestas significativas en 2019.

 

Pesimismo en la UE y optimismo en África.

Como ya ocurrió en 2018, las personas que viven en el Medio Oriente son predominantemente pesimistas (52%).  Europa occidental es la región más pesimista después de Oriente Medio, mientras que los países europeos que no pertenecen a la UE son casi dos veces más optimistas que los occidentales.

Las expectativas de que 2019 sea un año mejor están incrementándose para una mayoría de los africanos (una región típicamente bastante optimista a pesar de sus condiciones de vida), India, países europeos no comunitarios, Estados Unidos y Latinoamérica. En cambio, también vemos más pesimismo para el próximo año en Oriente Medio, en Rusia y en parte de Europa Occidental.

País por país, los ciudadanos más optimistas con respecto al nuevo año, se encuentran en Nigeria (73%), Perú y Albania (70%), Kazajstán (67%) y Armenia (62%). En la escala pesimista, el ranking está encabezado por Líbano (76%), Hong Kong (68%), Jordania (60%) e Italia (59%).

 

Joven, formado y creyente, perfil del optimista

El Índice Global de Esperanza está fuertemente influenciado por la edad y la educación: las personas más jóvenes (hasta 34 años) y las personas con un nivel de educación superior son significativamente más optimistas. La religión, en ese sentido, no es un factor decisivo, con una significativa excepción: los hindúes son muy optimistas "por naturaleza", y que obtienen el mayor nivel de optimismo, con un 69%, mientras que el grupo de los ateos son los que muestran el nivel más bajo, con un 28% de optimistas. Los católicos estarían en la mitad de la tabla del optimismo (un 34%), superados por los musulmanes, con un 44% de optimistas. En contra de lo que se pudiese esperar, el nivel de ingresos no afecta al optimismo o pesimismo de la población.

 

Metodología:   

La encuesta internacional de Gallup ‘Fin de Año’ (EoY, por sus siglas en inglés) es una tradición anual iniciada y diseñada bajo la presidencia del Dr. George Gallup en 1977. Se lleva a cabo todos los años desde entonces. Este año fue desarrollada por la Asociación Internacional Gallup en asociación con WIN en 50 países alrededor del mundo.

Cobertura geográfica:

  • UE total: Austria, Bulgaria, República Checa, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Letonia, Polonia, Rumania, España, Reino Unido.
  • UE occidental: Austria, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, España, Reino Unido.
  • UE oriental: Bulgaria, República Checa, Polonia, Rumania.
  • Europa no perteneciente a la UE: Albania, Armenia, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Kosovo, Macedonia, Moldavia, Serbia, Ucrania.
  • Estados Unidos.
  • América Latina: Argentina, Colombia, Ecuador, México, Perú.
  • Asia oriental: Hong Kong, Indonesia, Japón, Filipinas, República de Corea, Tailandia, Vietnam, Malasia.
  • Asia occidental: Afganistán, Azerbayán, Kazajstán, Pakistán, Turquía.
  • Oriente Medio: Irak, Jordania, Líbano, Siria.
  • África: Nigeria.
  • Australia y Nueva Zelanda.

 

Tamaño de la muestra y trabajo de campo:

Un total de 45.676personas fueron entrevistadas en todo el mundo. En cada país, se entrevistó a una muestra representativa de alrededor de 1.000 hombres y mujeres, ya sea por teléfono o en línea. El trabajo de campo se realizó entre noviembre y diciembre de 2019. El margen de error para la encuesta se encuentra entre + 3-5% a un nivel de confianza del 95%.

Sobre Gallup International

La Asociación Internacional Gallup (GIA, por sus siglas en inglés) es la asociación líder en investigación de mercado y encuestas y este año celebra su 72 aniversario.

Durante más de 70 años, los Miembros de Gallup International han demostrado su experta habilidad para realizar encuestas en varios países de manera comparable y con la más alta calidad. Sus miembros son importantes institutos nacionales con un profundo conocimiento local de los métodos y técnicas de investigación, las fuentes estadísticas, las costumbres y las diferencias culturales de su propio país y que han sido cuidadosamente seleccionados por el Consejo de Asociación. Con una sola agencia miembro por país, los miembros trabajan juntos a diario para compartir conocimientos, nuevas técnicas y herramientas de investigación, así como para proporcionar las soluciones más adecuadas para proyectos de investigación internacionales y brindar servicios a nuestros clientes de la mejor manera posible. GIA tiene más de 50 miembros y realiza investigaciones en más de 100 países.


La causa –y la solución- del bloqueo no son las políticas; es la política

Las urnas se han vuelto a abrir. Los ciudadanos se han pronunciado, alumbrando un resultado que, por el incremento de la complejidad del escenario que nos deja, pareciese un resarcimiento con unos líderes a quienes responsabilizan de la repetición electoral. Si la fragmentación tras el 28A hacía muy complicado el acuerdo, el camino para la gobernabilidad tras las elecciones de este domingo parece incluso más tortuoso. Lo será previsiblemente para unos responsables políticos inmersos –al menos hasta la fecha- en una cultura más propensa al bloqueo y al veto que a la negociación y al pacto. Hará falta aprender a situar, por encima de los intereses, el interés general, la gobernabilidad y la estabilidad.

La bajada de la participación resulta insuficiente para explicar el resultado electoral. La abstención subió casi un 6% respecto al mes de abril, lo que ha impedido alcanzar al 70% del censo de votantes, pero imputar las subidas y bajadas de partidos y, sobre todo, entre bloques, a este hecho, es estadísticamente incorrecto. El Partido Socialista ganó las elecciones, pero se dejó por el camino tres escaños bajando hasta los 120, mientras que el Partido Popular, que sufrió en abril el mayor descalabro de su historia, pudo resarcirse en cierto modo, ya que consiguió 22 escaños más, situándose en los 88. La sorpresa vino de la mano de VOX, que siguiendo la tendencia detectada por Sigma Dos en sus últimos trackings demoscópicos, consiguió duplicar sus resultados, obteniendo 28 actas más, lo que supone 52 diputados y ser tercera fuerza política del país, dando el sorpasso a Ciudadanos y Unidas Podemos en toda España, y al PP en feudos significativos como Murcia. El líder de la formación morada no evitó empeorar sus resultados, pero sí resistió en un contexto muy hostil. Estas elecciones han servido para conocer el suelo de votantes dispuestos a escoger la papeleta de Unidas Podemos en casi cualquier escenario, obteniendo 7 escaños menos que la vez anterior (35 en total). El descalabro sin paliativos de una noche electoral que supo agridulce a todos menos a Vox llegó de la mano de Ciudadanos. El que fuese tercer partido nacional y llave de gobierno, se dejó por el camino 47 escaños, quedándose tan solo con 10 (partido que según los sondeos de Sigma Dos presentaba la mayor volatilidad del voto, menor fidelización y mayor arrepentimiento del votante respecto al 28 de abril). Esto ha provocado que su líder, Albert Rivera, haya presentado su dimisión como, hasta la fecha, único líder que ha conocido la formación naranja y renuncie a su acta de diputado, abandonando la vida política. Por su parte, como también detectaron las encuestas de Sigma Dos, Más País no ha sido capaz de lograr grupo parlamentario propio y se han tenido que conformar con 3 escaños, lejos de las previsiones que en un primer momento tuvieron en el partido de Íñigo Errejón.

Gráfico con los resultados electorales, 10 noviembre 2019. Fuente: El Mundo

Las causas y los efectos de estos resultados electorales han de analizarse con el detenimiento necesario, pero en un primer análisis ya se puede detectar que Vox consiguió en campaña ganar la batalla del relato, convirtiéndose en el elemento central de las elecciones y obligando a todas a adaptar sus mensajes y sus estrategias. Los partidos del bloque conservador se vieron empujados a abandonar el centro derecha para poder competir con Vox, mientras que, en el bloque progresista, el PSOE centró ideológicamente su discurso a fin de no perder votos por la cuestión territorial, trasvase que finalmente no logró frenar. Unidas Podemos y Más País decidieron no adherirse a esa estrategia, pero eso tampoco fue suficiente a la hora de cosechar mejores resultados. Lo ocurrido con Ciudadanos, no por esperado sorprende menos. El partido que tuvo en su mano conformar gobierno con Pedro Sánchez, ha experimentado un profundo cambió en la percepción de los españoles desde que emergió en el Congreso de los Diputados en 2015. Un partido que, en el imaginario ciudadano, pasó de ser el adalid de la regeneración democrática, el apoyo a las clases medias o a los autónomos, etc., a percibirse como un actor con gran responsabilidad en la crispación relativa a la crisis en Cataluña y sin capacidad de pivotar y funcionar de bisagra para facilitar la gobernabilidad de España sin el concurso de las fuerzas nacionalistas. Con el paso del tiempo terminó desdibujándose y alejándose del centro pragmático desde el que nacieron. Su “no es no” a Sánchez terminó por dilapidar en tan solo seis meses el importantísimo apoyo que recibió en abril.

Tras las elecciones, llega el tiempo de los políticos y de la política. Ahora es cuando tendrán que sentarse y negociar para conformar gobierno. Tan solo Pedro Sánchez tiene opciones para intentar formar alguna mayoría parlamentaria, para lo cual tendría que decidir si prefiere pactar a su izquierda o a su derecha. El bloque de izquierdas, que no llegaría a la mayoría absoluta necesaria en primera vuelta ni a la simple requerida en segunda, necesitaría también los votos a favor o abstenciones de partidos nacionalistas y regionalistas, ecuación de la cual se podría prescindir de ERC si Ciudadanos entrase en la jugada. Una opción que ya se bautizó por sus adversarios como “pacto Frankenstein” tras la moción de censura que sacó del poder a Mariano Rajoy y aupó a Pedro Sánchez. La otra alternativa, descartada por activa y pasiva en campaña electoral por ambos líderes, sería conformar una gran coalición, en la que PSOE y PP conformasen un gobierno bicolor al estilo alemán, algo que, de suceder, tendría el respaldo de 208 diputados de los 350 que conforman la Cámara Baja. Se descarta la opción de lo que han venido en llamar abstención patriótica del PP, toda vez que no serviría de nada puesto que seguiría habiendo más noes que síes, a menos que se sumasen otras formaciones.

En cualquier caso, parece difícil que los españoles, que ya perciben la política como el segundo mayor problema nacional, tengan tanta paciencia en esta ocasión. Lo que reclaman es la conformación de un gobierno estable que permita acometer las reformas e implantar las políticas públicas necesarias para el país. Teniendo en cuenta que los Presupuestos Generales del Estado, prorrogados por el propio gobierno de Sánchez, fueron los que el último ejecutivo de Mariano Rajoy elaboró para el año 2018, tal vez se vea con mayor claridad la parálisis a la que está sometida el país. Este es el momento, que mucho vienen reclamando, para ser más pragmáticos que ideológicos, para que la política sea una solución, y no obstáculo, para las políticas. Es el momento de hacer política de Estado, de mirar a los españoles como ciudadanos en toda su dimensión y no exclusivamente como votantes, de velar más por su bienestar que codiciar su voto.  

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


La velocidad de la luz y el “apagón demoscópico”

De todos los datos que nos aportan las encuestas, hay uno que está pasando desapercibido a pesar de que describe al segmento electoral que más crece: los “votantes dudosos”. Es decir, aquellos que manifiestan su intención de votar a un partido, pero preguntados si ese voto puede cambiar a última hora responden que sí. No conviene confundir a los dudosos con los indecisos, que son aquellos que responden que aún no han tomado la decisión. Los dudosos sí, pero no es una decisión cerrada. Es provisional. 

En estas elecciones, los “dudosos” han subido al 35% del total de los que manifiestan su voto. En las elecciones de abril eran solo el 20%. El carácter “dudoso” del voto varía por partidos: los votantes más dispuestos a migrar son mayoría en Ciudadanos (51%). Pero este fenómeno afecta también a Unidas Podemos (31%), al PSOE (28%), y, en menor medida, al PP (21%) y a Vox (19%). 

 

La provisionalidad de las decisiones de voto tiene causas coyunturales y propias. En España, en solo cuatro años hemos afrontado siete citas con las urnas, cuatro de las cuales corresponden a elecciones generales. Esta “fatiga electoral” se traduce no tanto en una bajada de la participación (que, según las estimaciones de Sigma Dos, se situaría en torno al 72%), como en el menor apego a unos partidos a los que responsabilizan -de forma desigual y cambiante, es cierto- de los diferentes bloqueos. Pero no podemos obviar las causas estructurales y globales que subyacen a este fenómeno, que no es exclusivo de la sociedad española. En la sociedad líquida la identidad ya se construye no sobre lo duradero, sino sobre la capacidad abierta y flexible de selección permanente que nos ofrecen las redes: todo es más efímero y provisional. También en la política, donde las estructuras tradicionales compiten con nuevas plataformas, liderazgos y movimientos sociales que surgen, cumplen una función determinada y se desvanecen o se reciclan. 

¿Es lógico que, en unos tiempos menos estables y marcados por el cambio constante, durante la última semana, justamente la más decisiva para fijar las tendencias definitivas, se produzca un "apagón demoscópico"? ¿Tiene sentido que 40 millones de personas voten "a ciegas", sin conocer un elemento tan relevante para decidir su papeleta como la correlación de fuerzas existente en cada momento? En Estados Unidos, Alemania, Países Bajos o Reino Unido no existe ningún tipo de restricción legal para la publicación de encuestas. En Francia y Portugal a solo se prohíbe publicarlas el día antes. De nuestro entorno, solo Italia nos supera, con la prohibición de publicación de encuestas durante las dos semanas previas. Tendremos que adaptar las técnicas demoscópicas a esta sociedad que acelera sus procesos. Pero sería muy oportuno abrir el debate sobre el derecho a la información demoscópica en un contexto en el que, como señaló Paul Virilio, “la velocidad de la luz no transforma meramente el mundo. Se convierte en el mundo.” 

Gerardo Iracheta (presidente de Sigma Dos). 


La encuesta post-debate: De la dialéctica a la estadística

Desde luego, ganar un debate no implica ganar unas elecciones. Pero lejos queda el tiempo en el que la sociología electoral acostumbraba a decirnos que la capacidad de los debates para mover el voto era limitada. Ganar, perder o empatar un debate puede tener consecuencias en un contexto en el que un 35% de los votantes que han expresado su intención de votar por alguna de las opciones se plantea la posibilidad de cambiar su papeleta de aquí al domingo. A estos votantes “dudosos” hay que sumar a los puramente “indecisos”, es decir, aquellos que afirman no tener aún ninguna preferencia, y que suman el 30% de todo el corpus electoral.

La cita de esta noche no era tanto entre los propios candidatos como entre estos y esos varios cientos de miles de personas que, a seis días de las elecciones, no lo ven claro y que, desde el punto de vista estadístico, pueden alterar la situación. Y a tenor por los resultados de la encuesta post-debate de Sigma Dos para Antena 3, quien mejor han conectado con esos segmentos del electorado ha sido Pablo Iglesias, ganador para el 29,5% de quienes siguieron el debate. El candidato del PP, Pablo Casado, habría vencido para el 21,5% de los espectadores; Pedro Sánchez, para el 20%; Santiago Abascal para el 18,2% y Albert Rivera para el 10,8%. Se evidencia que en el bloque de la izquierda gustó más Iglesias, mientras que en el de la derecha la división es más patente, con un Rivera que se descuelga.

Insistimos en que quien gana un debate no tiene por qué ganar las elecciones. Pero resulta oportuno no pasar por alto que el debate se ha convertido en un momento tan crítico como paradójico, pues este hito de máxima tensión electoral se ubica en ese tiempo de sombra donde ya no se pueden publicar estimaciones de voto. Por eso, la encuesta post-debate nos permite pasar de la dialéctica a la estadística, arrojar luz sobre uno de los acontecimientos más decisivos de la campaña e ilustrar, con números, el inevitable “debate del debate” que comienza justo cuando se apagan los focos.

¿Por qué los debates pueden mover votos? Junto a la mencionada falta de estabilidad en el voto, con la consecuente incertidumbre sobre resultado final, la importancia renovada de este formato tiene que ver también con la irreversible personalización de la política. Los partidos son hoy, más que nunca, sus líderes. En la era de las redes sociales, de la aparente cercanía entre representantes y representados, la historia reciente de los cinco partidos en liza es inseparable de la trayectoria de cada uno de sus candidatos. Y esas cinco narrativas personales –cinco hombres-, construidas por separado, por fin convergen en un formato en el que, más que un contraste de siglas, programas e ideologías, lo que se ve al desnudo son las virtudes y los defectos de cada contendiente. Los diversos rasgos humanos que encarnan sus distintos proyectos políticos. Ahí radica la capacidad insuperable del medio televisivo para conectar a los candidatos con sus espectadores, a quienes otorga los dos elementos de verificación más letales que conoce la comunicación política: el directo y el primer plano. Una prueba de fuego, a la altura de la madurez democrática de nuestro país, a la que se han sometido los cinco representantes políticos llamados a dirimir el futuro de nuestro país, y que en Sigma Dos no hemos querido dejar de estudiar. 

Antonio Asencio, director de comunicación y estrategia de Sigma Dos, reflexiona sobre las conclusiones de la encuesta post-debate de la noche del lunes, en el diario El Mundo.


10N: EL ÚLTIMO SPRINT ELECTORAL DE 2019

Esta campaña electoral es atípica por los plazos –tras la reforma, en el año 2016, de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que reduce los plazos de la campaña si esta se produce por una repetición electoral- y también por las formas pues, si calculamos bien, España está en campaña desde marzo de 2019, en la antesala de las elecciones anticipadas que se celebraron el 28 de abril y que, al final, no se materializaron en una composición nueva de gobierno.

La agenda política está indefectiblemente marcada por la sentencia que condena a los líderes independentistas catalanes y las revueltas que esto ha provocado en las calles de Cataluña, sumado a un hecho histórico como es la exhumación del dictador Francisco Franco y la posterior inhumación en el cementerio de Mingorrubio (44 años después de su fallecimiento). Dos hitos que han alterado los discursos de los líderes políticos y relegado el que se presuponía tema estrella: la economía y la más que apuntada recesión económica en 2020.

Tal y como refleja la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo, publicada ayer, los bloques parten de un empate técnico que, muy probablemente, no esperaban en el Palacio de La Moncloa cuando todo indicaba que España iba hacia una repetición electoral, pues en ese momento gozaban de una amplia ventaja respecto al segundo, el Partido Popular, que se ha ido reduciendo con el paso de los días.

La abstención, que se prevé más elevada que en el mes de abril, afectará previsiblemente al bloque progresista, que esta vez parece menos capaz de movilizar a los ciudadanos como sí lo fue hace unos meses. La primera muestra ya la tenemos: las solicitudes para votar por correo han caído alrededor de un 30%, con lo que ello conlleva. No obstante, no podemos obviar el importantísimo dato que arroja el estudio de Sigma Dos, en el que un 35% de los ciudadanos que irán a votar aseguran su voto aún puede cambiar (votantes “dudosos”), algo que puede hacer desaparecer el empate técnico para beneficiar a uno de los dos bloques. Extremo este que solo se daría si ese voto indeciso se concentrase de forma masiva en un solo partido, algo que, a priori, no parece factible.

Si atendemos al discurso de cada partido en los últimos días, observamos que hay dos temas estrella: Cataluña y la desaceleración económica. Todos los partidos recurren a dichos factores para intentar mostrarse mejor que su rival, aunque los hechos acontecidos en Cataluña parecen tener un claro beneficiado, VOX, que justo durante la semana de la sentencia, con los altercados en las calles de Barcelona, pasó de mantenerse a duras penas en los mismos niveles que en abril a duplicar el número de escaños que se prevé que obtengan. Esto puede achacarse a la estrategia de firmeza y contundencia que han seguido para con la crisis en Cataluña, algo que ha tenido especial buena acogida en el sur de la península y en la capital.

Ciudadanos, incapaz de poner freno a su probable descalabro, centran el mensaje en la necesidad de atajar la crisis catalana con más contundencia, pero no solo eso, sino que también han centrado sus esfuerzos en la España vaciada donde, en las pasadas elecciones, obtuvieron el último diputado y ahora están muy cerca de perderlo. El Partido Popular ha visto moderada su expectativa respecto a los primeros sondeos tras la convocatoria electoral, algo que hay que achacar al efecto tapón que hace VOX con las perspectivas de crecimiento ya reseñadas. En el caso de estos dos partidos, el saldo de trasvase es neto, pues los votantes que se van a uno son sustituidos por los que entran desde el otro. Los populares se empeñan en hacer llegar a los ciudadanos un mensaje que, de calar, sería perverso para los intereses de PSOE y VOX, sus mayores competidores, nos referimos a la “pinza PSOE-VOX” de la que tanto se habla en Génova pero que, a tenor de las encuestas, parece no surtir el efecto esperado.

El bloque progresista obtendría unos resultados muy parecidos a los de abril, pues el PSOE se mantiene en la misma horquilla, sin conseguir rentabilizar la exhumación de Franco o su estrategia de moderación en Cataluña, por lo que ahora, en la recta final de la campaña, intentan avivar el miedo a VOX y hablar de que solo ellos pueden hacer frente a la actual situación económica y al desbloqueo institucional, de ahí su lema “Ahora Sí”, aunque la demoscopia nos dice que la mayor parte de los españoles culpan a Sánchez y al PSOE de vuelta a las urnas.

Distinta es la situación de UNIDAS PODEMOS, que ha sido capaz de mejorar las primeras previsiones y parece haber tocado fondo. Su discurso se centra en el riesgo inminente, según su líder, de una gran coalición (gobierno PSOE + PP) tras el 10-N. De igual modo, aprovechan la situación económica para proponer una reforma fiscal que, en sus propias palabras, “atacaría a los de arriba”, buscando así el voto obrero.

Las esperanzas de Más País se vieron truncadas cuando saltó el conflicto catalán y ocupó toda la agenda política. Ahí fueron incapaces de hacerse un hueco para llegar a los españoles, toda vez que su discurso se centraba únicamente en el desbloqueo, llamando a hacer política útil y mostrándose como los únicos que no pondrían impedimento alguno a la conformación de un gobierno progresista. No obstante, Más País perdió la que hubiese sido su gran baza, mostrarse como un partido verde al estilo de otras formaciones europeas y recoger todo ese caudal de voto que ahora mismo no encuentra acomodo entre los partidos que se presentan. Su mayor reto será llegar al 5% de los votos para conseguir grupo parlamentario propio.

En definitiva, el partido está abierto. Todo dependerá de la
campaña que, esta vez sí, se antoja decisiva y podrá cambiar las cosas o, por
el contrario, debido al hastío ciudadano, dejar todo igual, en tablas, abocando
a una situación similar a la vivida en abril. El debate a cinco celebrado este
lunes puede ser decisivo.

España se enfrenta a una repetición electoral que puede no resolver la situación de ingobernabilidad actual, pero que sí situará a los partidos frente al espejo y les obligará a tener más predisposición al pacto que en abril. España no puede permitirse más meses en stand by porque las amenazas que se ciernen sobre nuestro país y sobre la vida de los españoles, no van a dar tregua.

Alberto García Martín (Director de Asuntos Públicos de Sigma Dos)

Luis Sauceda Parejo (Técnico de Asuntos Públicos de Sigma Dos)


Retrato del voluntariado en España

El voluntariado en España está desarrollando un notable crecimiento exponencial en múltiples esperas de la vida social, impregnando a todas las capas de la sociedad, y siendo percibido como una clara necesidad no sólo por las propias acciones implementadas, sino también por la imagen social de quienes lo desarrollan: los/as voluntarios/as.

Un más que interesante monográfico relativo a las tendencias y experiencias innovadoras del voluntariado en nuestro país, documentado con cifras y datos de éste fenómeno creciente, realizado por Fundación Telefónica con la colaboración de Sigma Dos en la realización y analítica de encuestas a la sociedad española y a entes de voluntariado (entidades de voluntariado y consultoras, redes y federaciones de voluntariado)”

 


El conocimiento del mapa de la ciudad y la experiencia del conductor, aspectos mejor valorados del sector del taxi

  • La Federación Profesional del Taxi de Madrid ha presentado el "Estudio de percepción de imagen y marca del Taxi de Madrid", que ha contado con la participación de Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos, y Julio Sanz, presidente de la FPTM

El
conocimiento del mapa de la ciudad, con una puntuación media de 7,5 y la
experiencia del conductor, con un 7,4; son los aspectos mejor valorados del
sector del taxi por los ciudadanos de la capital, según un estudio realizado por Sigma Dos para Federación Profesional del Taxi de
Madrid
, que ha analizado la situación del sector en Madrid.

Esta es una de las principales conclusiones extraídas del informe, que ha sido presentado este miércoles en una rueda de prensa en la que han participado el presidente de la FPTM, Julio Sanz, y la directora de Sigma Dos, Rosa Díaz.

Sanz ha incidido durante el encuentro en que “con la presentación del estudio no se deja excluido el trabajo y la labor que realizamos desde la Federación. Tenemos la obligación de seguir trabajando y luchando tanto en los juzgados y en los tribunales como en todos los sitios para que podamos conseguir la regulación para el sector de las VTC”.

Respecto al conocimiento de las demandas del sector en las últimas movilizaciones, el 39,4 % considera que es el gobierno estatal el encargado de regular la normativa de transporte, seguido de la Comunidad de Madrid (27,6%) y el Ayuntamiento de la capital en tercer lugar (16,8%).

Sobre
esta cuestión, Sanz ha puntualizado que
“tan solo un 1% de encuestados no quiere que se regule el sector”, por lo que,
a su criterio, “con esta baja puntuación se expone que los usuarios valoran la
regulación porque es síntoma de seguridad y protección”.

Además,
el 68% conoce las demandas de los taxistas y, en concreto, un 40% de los encuestados apoya la reclamación del 1/30, una de las
principales proclamas del sector y cuyo objetivo es que se respete la ratio
legal de una VTC por cada 30 taxis.

Por otro lado, en relación al precio, más de la mitad de los encuestados (54%) consideran que el precio que pagan por el servicio del taxi es justo, frente al 39% que consideran que es elevado. Asimismo, cabe señalar que, a pesar del amplio conocimiento de que el precio del taxi está regulado (79%), un 41% desconoce que el precio del VTC puede modificarse en caso de alta demanda.

ANÁLISIS CUALITATIVO

El informe, que también se ha combinado con un estudio cualitativo, muestra que la ciudadanía en general y los usuarios en particular tienen una vinculación muy emocional con el sector. “El taxi forma parte de su vida cotidiana y siendo receptivos e intentando entender algunas cuestiones reclaman una serie de mejoras”, ha manifestado la directora de Sigma Dos.

A su vez, Díaz ha señalado que “el taxi es percibido como una prolongación de los servicios públicos. La vinculación del taxi con nuestras vidas sí que se va percibiendo a lo largo del estudio, tanto en las encuestas telefónicas como en los focus group”. Para finalizar, Díaz Fernández ha reiterado que las conclusiones de la investigación “servirán para adoptar decisiones y procesos de mejora en un corto-medio plazo”.


Empatar a penaltis es posible. Por Miguel de la Fuente

  • Miguel de la Fuente, director de Investigación de Sigma Dos, analiza los resultados del estudio realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo

¿Cómo pueden evolucionar las tendencias de aquí al próximo 10 de noviembre, en la cuarta cita con las urnas en menos de cuatro años? Lo anómalo de la situación se expresa gráficamente en un dato: un tercio de los ciudadanos que dice saber a quién va a votar afirma que aún puede cambiar su voto de aquí a su cita con las urnas. Una alta volatilidad que invita a la prudencia y a introducir más elementos de análisis para comprender las tendencias.

De entrada, el empate en votos puede desequilibrarse de dos maneras. A favor del centroderecha, si el PSOE envía más votos a la abstención de los que Errejón puede absorber. A favor del centroizquierda, si un porcentaje suficiente de ex votantes de Ciudadanos decide optar por el PSOE o el propio Errejón, en lugar de por el PP, cambiando así de bloque ideológico. Las dos opciones están abiertas.

En el bloque del centroizquierda la amenaza es la desmovilización. Históricamente, a mayor participación, mejores resultados del centroizquierda -2004, 2008, 2015 y 2019-. Inversamente, un aumento de la abstención ha implicado la consiguiente victoria del centroderecha -2000, 2011 y 2016-. La realidad de ese peligro abstencionista tiene un dato: el 15% de quienes votaron al PSOE en abril se declara arrepentido.

La posible buena noticia para este bloque es la irrupción de Errejón con Más País. Aunque es pronto para prefigurar cuál será su comportamiento electoral, no es descartable que este partido absorba parte de ese voto arrepentido del PSOE, evitando que se quede en casa. Tal vez esa posibilidad explica que aún con una bajada de la participación de unos 3 o 4 puntos calculada para esta encuesta, el bloque de centroizquierda experimente, en conjunto, un ligero repunte.

En el bloque de centroderecha se está produciendo un claro reajuste hacia el PP, con un damnificado principal, Ciudadanos. Con una fidelidad de sus votantes a la baja, encontramos otro dato preocupante para los naranjas. El 30% de quienes optaron por la formación de Albert Rivera en abril se arrepiente de aquella decisión.

Son votantes que tienen tres opciones inmediatas: el PP, la abstención y, en menor medida pero con gran capacidad para desequilibrar la situación -especialmente, en Cataluña, donde se juegan muchos escaños-, el PSOE. Por su parte, Vox se mantiene con unas expectativas similares a las de las últimas elecciones, sustentadas en una férrea fidelidad de aquellos votantes a prueba -al menos, de momento- de repetición electoral.

Otra clave para intentar comprender cuáles serán las tendencias es ver qué ha pasado en otros sistemas parlamentarios que experimentaron repeticiones electorales en poco tiempo. Hay casos para todos los gustos. En nuestro país, la repetición electoral favoreció claramente al PP, que en junio de 2016 mejoró notablemente sus resultados de diciembre de 2015.

En este año, Israel ha vivido dos procesos electorales que han derivado en un retroceso del Likud y un ascenso del progresista A&B, que deja un escenario de gobernabilidad muy complicado. En Bulgaria, la victoria insuficiente de los socialdemócratas en mayo de 2013 se transformó en una victoria de una coalición de centroderecha en octubre de 2014. Grecia ha vivido varias repeticiones electorales. En la última, Syriza ganó en enero de 2015, aunque con minoría, resultado que se repitió en septiembre del mismo año. Idéntico proceso vivió su país vecino, Croacia, con un partido independiente en 2015 y 2016.

Ante ejemplos así, cabe concluir que las expectativas creadas pueden dar lugar a victorias amargas o derrotas dulces. E incluso, por utilizar un símil futbolístico, que en el partido de ida, tras la prórroga, la eliminatoria no terminase decidiéndose ni por penaltis.


El PSOE se estanca, mientras que el PP sube y Ciudadanos se desploma

Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE sólo sumaría 4 escaños más que los obtenidos en las pasadas elecciones del 28A, mientras que el PP subiría significativamente, con un aumento de 32 escaños en el Congreso de los Diputados. Son los resultados que arroja la encuesta realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo, que revela el estancamiento del PSOE de Pedro Sánchez, que lograría el 28.9% de los votos y 127 escaños, mientras que Pablo Casado y el PP suben, y alcanzarían el 21.2% de los apoyos y 98 escaños

Mientras las dos principales fuerzas políticas resisten tras las consecuencias de la fallida formación de gobierno, Ciudadanos, que mostró un importante apoyo tras las anteriores elecciones, ahora sufre un notable descenso de casi seis puntos. En las elección de noviembre la formación liderada por Albert Rivera conseguiría el 10.1% de los votos y 24 diputados en la cámara baja. Y a menos de un punto de distancia se encontraría Vox, que sólo perdería dos de sus 24 escaños y obtendría el 9.2% de los apoyos

Unidas Podemos también se vería afectada y perdería 10 escaños respecto al 28-A, una cita en la que ya mostró un importante descenso de apoyo de su electorado. Por su parte, la irrupción de Más País en el panorama político, según muestra el estudio, fragmentará el apoyo de las formaciones de izquierda: la encuesta le otorga una intención de voto del 4.6% y 10 escaños

Por tanto, y con estos resultados, ningunas de las formaciones alcanzaría la mayoría necesaria para la formación de Gobierno en solitario. Y, en un escenario de alianzas, el bloque de izquierda alcanzaría los 169 escaños, mientras que el bloque de centroderecha estaría  más alejado de la mayoría necesaria con 144 diputados

Y, en esta dinámica de pactos y alianzas, los resultados del sondeo muestran un castigo de los votantes para aquellas fuerzas políticas a las que atribuyen el bloqueo a la formación de Gobierno. El 47,4% de los encuestados señala a la formación de Pedro Sánchez como culpable, mientras que el 27.6% cree que la culpa es de Unidas Podemos. 

Unas consecuencias que también se ven reflejadas en la cómo los ciudadanos valoran a los líderes de las principales formaciones, que no aprueban el examen. Íñigo Errejón es quien consigue la mejor puntuación: un 3.96. En el segundo lugar se encuentra Pedro Sánchez con un 3.79 y, muy de cerca, le sigue Pablo Casado con un 3.61. Por detrás encontramos a Albert Rivera (3.38), Pablo Iglesias (3.31) y Santiago Abascal (2.85). 

Fuente: El Mundo


Sigma Dos participa, una vez más, en el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva

Este viernes se ha presentado la Encuesta Nacional sobre Salud Sexual y Anticoncepción entre los Jóvenes Españoles, un trabajo realizado por Sigma Dos para la Fundación Española de Contracepción (FEC) de la Sociedad Española de Contracepción (SEC). 

Según los resultados de este novedoso estudio, siete de cada diez jóvenes españoles no ha recibido la suficiente formación sobre sexualidad. Los jóvenes consultados estiman que la formación/información en sexualidad es es puntual, escasa, no longitudinal y que no se actualiza cuando realmente se precisa. Por ello, y según reflejan los datos de la encuesta, Internet (47,8%) y los amigos/as (45,5%) constituyen las fuentes a través de las cuales los jóvenes consideran que han recibido la información más adecuada sobre sexualidad, por delante de los profesores/as (28%), la madre (23,1%) o el padre (12,4%).

En general, la edad media de inicio en las relaciones sexuales es de 16,7 años, y el 73,4% de los jóvenes afirma haber mantenido relaciones sexuales coitales. La edad de la pareja con la que mantuvieran su primera relación sexual completa se sitúa un año y medio por encima de la suya. Sin embargo, solo el 30 % de las chicas realizan una valoración positiva de esa pérdida de la virginidad, mientras que el porcentaje sube hasta el 55,1% de los hombres. 

Tanto ellas como ellos priorizan la anticoncepción a la protección contra las ETS, bajo el discurso interiorizado de que “estas cosas les pasan a los demás, a mí no”. Utilizan el preservativo y si tienen pareja la píldora, y los demás métodos apenas los conocen: el 52% utiliza el el preservativo, en el segundo lugar se sitúa el uso de la píldora (22,8%), y en tercer lugar el coitus interruptus (4,2%).

Los resultados del estudio fueron presentados en el aula Gregorio Marañón, del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, por el Presidente de la FEC, el Dr. José Ramón Serrano, y la Presidenta de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), la Dra. Paloma Lobo Abascal. Una vez más, Sigma Dos ha formado parte del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva, una iniciativa impulsada por la SEC y la FEC para conocer los hábitos anticonceptivos actuales de la población española.


Los españoles dedicamos casi 5.000 horas de nuestra vida a buscar cosas perdidas en casa

  • IKEA ha presentado el estudio “Orden y tiempo”, realizado por Sigma Dos, que pretende hacer una radiografía del comportamiento de los españoles con respecto al orden en casa y el tiempo que invertimos en la búsqueda de objetos en el hogar

IKEA ha puesto números y datos, a través de Sigma Dos, a una realidad que pocas veces nos cuestionamos y que sin embargo nos afecta mucho en nuestro día a día: ¿somos los españoles ordenados?, ¿qué variables influyen?, ¿perdemos siempre lo mismo?, ¿qué implica emocionalmente perder cosas? Y, en definitiva, ¿cuánto tiempo de nuestra vida destinamos a buscar cosas que perdemos? Así, según se desprende del estudio, los españoles dedicamos casi 5.000 horas de nuestra vida (4.683, en concreto) a buscar cosas perdidas en casa. Este dato se calcula teniendo en cuenta la frecuencia con la que perdemos objetos, el tiempo que dedicamos a encontrarlos y tomando como referencia la esperanza de vida en España de 82 años.

El estudio desvela que casi la mitad de los españoles solemos perder objetos en nuestra casa
al menos una vez a la semana
y un 30% reconoce que tres o más veces a la
semana. Casi el 60% declara dedicar hasta 10 minutos en encontrar lo que ha
perdido y un 20% hasta 20 minutos. En
España de media dedicamos
65,9 minutos cada semana, 2,38 días al año y 6,5 meses en nuestra vida en encontrar
objetos
en nuestro hogar.  Por
género, las mujeres dedican más tiempo a buscar cosas que no encuentran (7,2
meses) que los hombres (5,8 meses).

En palabras de Ana García, responsable de estudios de IKEA en España, “el objetivo de este estudio es poner "luz y taquígrafos" a lo que supone la falta de orden en nuestros hogares. Nos pasamos de media seis meses y medio de nuestra vida buscando cosas en nuestros hogares, un valiosísimo tiempo que bien podríamos dedicar a otras actividades. Sabemos que por ejemplo invertimos 46.000 horas de nuestra vida a actividades de ocio, sería estupendo poder añadir a este tiempo las 5.000 que utilizamos en buscar objetos en casa..

Ana García, responsable de estudios de IKEA en España, Laura Durán, directora de Marketing de IKEA en España, y Eduardo Sánchez de Cabezón, matemático de la Universidad de La Rioja

¿Qué perdemos
y cómo nos afecta?

Pero los
españoles no solo perdemos tiempo en buscar objetos, además esto supone un
coste emocional: 1 de cada 2 españoles reconoce sentir estrés o ansiedad cuando pierden algo o les cuesta
encontrarlo.

Según se
desprende del estudio, los objetos que
más perdemos
los españoles son los bolígrafos
(los pierde el 86,8%), las gafas
(el 86,1%) y el móvil o las llaves (el 82,6%). Cuando nos centramos
en la ropa, lo que más perdemos son las “camisetas o sudaderas” (53%) y los
“calcetines o la ropa interior” (47%). 

“Las llaves y el móvil son los objetos que más estrés nos producen cuando los
perdemos porque son objetos clave en nuestra vida diaria. Además, cuando
perdemos cosas, se resiente la convivencia: la mitad de los encuestados
reconoce haber discutido con un familiar
por la pérdida de un objeto
” explica Ana.

Radiografía
del español ordenado

En general los españoles nos autocalificamos como ordenados (77,7%) mientras que solo un
22,4 % dice ser poco o nada ordenado.

En lo que respecta a la percepción que tienen del orden de su casa, los españoles se dan un
notable alto, ya consideran que su
casa está ordenada en un 3,71 dentro de una escala de 1 a 5 donde 5 es una casa
perfectamente ordenada.

Los que tienen una
mayor percepción de orden
en su hogar son los mayores de 65 años, los que
viven en hogares de más de 120 m2 y los que no tienen hijos. Estos perfiles son
los que también declaran dedicar menos tiempo a buscar cosas en su hogar.

Por el contrario, los que se consideran menos ordenados son los menores de 55 años, los que viven en casas de menos de 90m2 y los que tienen hijos menores de 6 años. Igualmente, estos perfiles son los que declaran dedicar más tiempo a buscar objetos en su casa.

¿Qué barreras
encontramos para tener la casa ordenada?

Aunque
el 85,7 % está de acuerdo con que tener la casa ordenada les hace estar más a gusto, hay varias barreras que lo impiden. La falta
de tiempo
por motivos laborales es la principal barrera para ordenar para
el 36,3% de los españoles, seguido de “porque prefiere dedicar el tiempo a otra cosa” (24,6%) y por tener demasiadas cosas para el espacio con el
que cuentan (22%).

Actitudes
frente al orden

El
estudio también analiza algunas actitudes
que revelan cómo nos relacionamos con el orden
. Casi un 40% de los
encuestados reconoce no hacerse la cama
antes de salir de casa por las mañanas, y en el caso de los menores de 34 años
este comportamiento asciende a un 54%.

En
la misma línea un 33% de los españoles declara que suele acumular durante días en el perchero o en algún otro sitio ropa que
va utilizando y que no recoge, cifra que asciende a un el 50% en los menores de
34 años.

Por
otra parte, casi un 40% de los españoles reconoce que puede estar tranquilamente sentado en el sofá de casa
si ve cosas tiradas alrededor.

Además, a los españoles nos cuesta deshacernos de cosas: un 87% guarda cosas que ya no utilizan porque tienen un valor sentimental, un 84% guarda cosas que ya no utiliza por si algún día las necesita y casi un 60% reconoce que le cuesta tirar cosas porque no sabe cómo deshacerse de ellas.

Ana García, responsable de estudios de IKEA en España, y Laura Durán, directora de Marketing de IKEA en España

¿Quién se
encarga del orden en los hogares españoles?

En
el 31% de los hogares la tarea del orden se
reparte entre dos personas por igual
, y en un 37% hay un encargado
principal del orden y otro “que colabora ocasionalmente”. En este último caso
son las mujeres las que en casi un 30% declaran ser las “encargadas
principales”.

Con
respecto a la planificación del orden, un
33% declara no tener un plan para ordenar
y hacerlo cuando tienen tiempo y
ganas, un 31% dedican todos los días de la semana un rato a mantener todo
ordenado y un 25% declaran reservar tiempo durante el fin de semana a hacer
esta tarea.


Los españoles dan un amplio aprobado a los Reyes, según el estudio de Sigma Dos para la revista ¡HOLA!

Los españoles dan un amplio aprobado a los Reyes, valorando como muy bueno el papel institucional de doña Letizia. Es la principal conclusión del estudio de Sigma Dos en colaboración con la revista ¡HOLA!, en el que se han valorado aspectos como la formación de la reina Letizia, su estilo, su popularidad y también el papel institucional que lleva a cabo. Además, se ha analizado la figura del rey Felipe y de sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, que han aprobado con nota el "examen".

El rey Don Felipe es quien mejor nota ha obtenido, un 6.91, seguido de cerca por la menor de sus hijas, Sofía, con un 6.10. La Princesa de Asturias ha obtenido un 6.08, mientras que doña Letizia también supera el aprobado con un 5,70. Hay que destacar el dato de que cerca de un 80% de los españoles valoran de manera muy positiva el papel institucional que lleva a cabo la reina Letizia en los eventos y actos públicos a los que acude. Así, los españoles tienen una percepción positiva de la Reina, que ha conseguido el aprobado en los ocho aspectos planteados en este estudio.

El estudio se ha basado en 2.000 entrevistas compuestas por 20 preguntas cerradas, formuladas entre el 22 y el 25 de julio. 


...Y al fondo, las urnas. Por Antonio Asencio

  • Antonio Asencio, director de Comunicación y Estrategia de Sigma Dos, analiza los resultados del estudio realizado por Sigma Dos para el periódico El Mundo

Si hoy se celebrasen elecciones generales, el bloque de centroizquierda afianzaría de manera clara su ventaja. La fuerte subida del PSOE, explicada en términos demoscópicos por la rocosa fidelidad de sus antiguos votantes y porque lograría pescar algunos votos nuevos en los caladeros de Unidas Podemos y de la abstención, permitiría a la suma del PSOE y Unidas Podemos llegar a la mayoría absoluta sin necesidad de recurrir al apoyo de los partidos nacionalistas.

De producirse, sería la primera vez que ambas formaciones de la izquierda superan los 176 escaños necesarios para gobernar con mayoría parlamentaria, lo que abriría un escenario muy probable, aunque insólito hasta la fecha en nuestra historia política, de Gobierno de coalición; un escenario novedoso, por tanto, que obligaría casi con toda seguridad a modificar las posiciones y los discursos de los partidos. Recordemos que uno de los argumentos que se han esgrimido contra esta fórmula de gobierno ha sido que la suma de ambas formaciones queda lejos de la mayoría absoluta que permite la estabilidad.

Por su parte, el bloque de centroderecha se dejaría 18 escaños, lastrado por la bajada de cuatro puntos de Cs y de otros dos puntos de Vox, que no lograrían compensar la mejora del PP, aupado al 19%. Aunque se produce una reorganización del voto, tendente a concentrarse en el partido de Pablo Casado desde Cs y Vox, el balance final es negativo para estos tres partidos, ya que una parte de los votantes de Rivera en las últimas elecciones estarían decantándose por la abstención e incluso, aunque en menor medida, por el PSOE. Habrá que estar atentos a la posibilidad de que PP y Cs concurran juntos bajo la marca España Suma, una opción bien vista por ambos electorados.

En coherencia con estas tendencias electorales, los españoles señalan mayoritariamente que un acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos es preferible a una repetición electoral. Esta preferencia mayoritaria se da de manera equilibrada en todos los grupos de edad y tanto en hombres (55,6%) como en mujeres (54,3%). Por votantes, sólo los del PP, Cs y Vox prefieren un adelanto electoral a un acuerdo entre los dos partidos de izquierdas, que es abrumadoramente la opción favorita, sin embargo, del electorado del PSOE y del de Unidas Podemos.

Así las cosas, conviene subrayar un matiz importante: la estimación de voto reflejada en esta encuesta de Sigma Dos (o en cualquier otra que se publique antes del 23 de septiembre) es indicativa de la temperatura electoral del actual momento, no de unas elecciones que aún no están convocadas. Un fracaso en dichas negociaciones tendrá, previsiblemente, un impacto en la opinión pública que se trasladará a la estimación de voto.

De producirse este escenario, deberemos leer detenidamente la distribución de responsabilidades que los ciudadanos realicen entre los distintos partidos. La encuesta adelanta que el PSOE, de la misma manera que es el partido que cuenta con más simpatías, sería señalado -al menos hasta el momento- como el más responsable de una hipotética repetición electoral. Así lo creen más del 40% de los españoles. Para cambiar o afianzar esa percepción se libra en estas semanas lo que conocemos como la batalla del relato.

Artículo publicado en El Mundo


El PSOE y Podemos sumarían mayoría si se celebrasen nuevas elecciones

Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE y Podemos sumarían la mayoría necesaria para la formación de Gobierno: el PSOE de Pedro Sánchez lograría el 33.1% de los votos y 145 escaños, 22 representantes más que en los pasados comicios del 28A, mientras que el partido liderado por Pablo Iglesias alcanzaría el 14.2% de los votos y 40 diputados, que se traduce en una reducción de 2 representantes en el Congreso de los Diputados. 

Son los resultados de la encuesta realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo, que también muestra el desgaste del bloque de centro derecha: el PP obtendría el apoyo del 19% del electorado y 78 escaños, un aumento de 12 representantes con respecto a los obtenidos en las últimas elecciones. Sin embargo, Ciudadanos obtendría el 11 % de los votos y 34 escaños, 23 representantes menos que el 28A, y Vox el 8.3% de los apoyos y 17 escaños, 7 menos que en los anteriores comicios. La suma de las tres formaciones de centro derecha quedaría, así, lejos de la mayoría absoluta. 

La mayoría de españoles no quiere una repetición electoral

España se encuentra en un momento de incertidumbre política, ante la disyuntiva de si comenzará un nuevo ciclo político y se formará Gobierno o si se celebrarán otras elecciones el próximo 10 de noviembre. Un escenario político que el 93% de los de los españoles califican negativamente, entre regular, malo o muy malo. Además, y en relación con esta visión negativa, el 54.9% de los ciudadanos preferiría que PSOE y Unidas Podemos llegaran a un acuerdo

La encuesta muestra que sólo el 36.9% de los encuestados optaría por la celebración de unas nuevas elecciones. Entre aquellos que se inclinan por un pacto PSOE - Unidas Podemos, son mayoría los votantes de estos partidos (71.7% del PSOE y 95% de UP)  e incluso los electores del PP (23%) y Ciudadanos (30%) abogan por la formación de un gobierno entre las dos formaciones de izquierda. 

Sin embargo, son ya cuatro meses los que el país lleva con un gobierno en funciones. Según las conclusiones del trabajo, el 42.4% de los ciudadanos cree que el PSOE es el responsable de la formación de Ejecutivo, y el 60.7% opina que Pedro Sánchez no se está esforzando lo suficiente para llegar a un acuerdo con Pablo Iglesias. 

Fuente: El Mundo. Puede leer la información completa en los siguientes enlaces:

http://bit.ly/2lpk5nZ 

http://bit.ly/2ltl9qV


Vetos frente a votos, por Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos

Para entender la dificultad que se vive en España y otros países con las negociaciones para formar Gobierno, tal vez sea útil recordar lo que ocurrió en nuestra vecina Italia tras las elecciones de 2013. El PDI, partido análogo en Italia al PSOE, tuvo entonces la opción de gobernar, pero necesitaba el apoyo de otras formaciones y miró a lo que creía que era su izquierda: el Movimiento 5 Estrellas (M5S), un partido nuevo que había irrumpido en la escena italiana con un mensaje de enmienda a la totalidad del sistema. Por petición de este último, y con el argumento de garantizar la "transparencia", las negociaciones habrían de ser retransmitidas en abierto vía streaming. Bersani, el candidato socialdemócrata, aceptó. A un lado de la mesa, se sentaron el candidato Bersani y su segundo, Enrico Letta;al otro, los dos portavoces de M5S. La negociación pública (y con público), con una solemne puesta en escena propia de una película de Sorrentino, se desarrolló ante la atenta mirada de millones de italianos, atraídos por lo inédito del proceso.

El encuentro duró apenas media hora y se redujo a un intercambio sordo de argumentos: los representantes del PDI apelaban a la "estabilidad" que necesitaba Italia; los del M5S, a la necesidad de regenerar la política italiana. Dos meses después de aquel frustrado encuentro retransmitido, y tras la dimisión de Bersani, Letta llegaría a primer ministro gracias a un giro espectacular en las negociaciones que culminó en un pacto de Gobierno del PDI con las formaciones de Silvio Berlusconi y Mario Monti (se podría interpretar que la estrategia del M5S era escenificar aquella ruptura para empujar al PDI a cometer una traición a su electorado al apoyarse en los partidos del centro derecha).

Sin embargo, la negociación estaba frustrada antes de comenzar. No había intersección posible. El sentido de aquel espectáculo no era la consecución de un acuerdo, sino el espectáculo en sí mismo. Y además de constatar el enésimo bloqueo político del país transalpino, inauguró de facto una nueva fase en la política mundial: la política-reality. Una fase en la cual, en aras de la transparencia, la política adquiría una nueva cualidad: la del espectáculo total, en presente continuo, y más allá de los escenarios previstos institucionalmente.

Contra la política sostenida por las instituciones, que secuestrarían "la voluntad del pueblo" y la reducirían a la gestión administrativa de un poder preexistente, la política de la transparencia total, la política-reality se ofrece desnuda a las cámaras y las redes sociales, sin límite espacio-temporal. El valor añadido del concepto reality es la pulverización de las fronteras entre los espacios dramáticos: el político en acción es un político en representación. Su casa -a veces incluso el domicilio personal- es la casa de todos los espectadores. Frente al miedo al «pacto secreto», al «arreglo en los despachos», o «entre bambalinas», se impone la reclamación de transparencia permanente, de poner paredes de cristal que nos permitan tener el control (o nos hagan creer que podemos tenerlo), de auscultar hasta la saciedad el presente y el pasado de cada político. No nos contentamos con comer; frente a la sombra de la adulteración, queremos ver cómo se cocina cada plato, qué ingredientes y en qué proporción se utilizan.

Después del Movimiento 5 Estrellas, el mundo ha vivido un auge de la política-reality. Políticos cocidos en el horno de estos programas televisivos, que dominan el nuevo lenguaje de la gestualidad radical y el nuevo tiempo sincopado de la política en directo, cosechan éxitos electorales en todas partes del mundo. El problema es qué hacer después con ese éxito, una vez han logrado sus objetivos electorales.

 

¿Es una distopía orwelliana? Más bien su reverso. No es el poder -invisible y ubicuo, como el panóptico en el que se inspiraba 1984- el que mira y escruta cada uno de nuestros actos. Ahora somos nosotros, votantes reconvertidos en espectadores, a quienes se nos ofrece, para consumo instantáneo, cada acción de la política, cada palabra, cada gesto. Rodeada de cámaras y micrófonos durante 24 horas y 365 días al año, constantemente vigilada, en permanente sospecha de escándalo, la política se presenta como espectáculo sin obra y sin guión, como acción separada de sus efectos. Sus acontecimientos aparecen vacíos de contenido: pura forma. Habríamos pasado del fin justifica los medios, con el que Maquiavelo definió la racionalidad dominante en la política moderna, al medio justifica el fin de la política posmoderna, tamizada por su valor emocional. La política ya no sería un instrumento de transformación de una realidad cada vez más compleja e indescifrable: sería su propia y vacua finalidad.

En un contexto así, el resultado natural no es el acuerdo, vivido como una claudicación dramática. El resultado es la vetocracia, como ya señalara Francis Fukuyama para describir la crisis política en EEUU. Se instala una paradoja: cuanto más se alarga la negociación, más coste se asume, más nos alejamos del pacto y más nos acercamos al veto. El escenario abrasa. No se mira qué se pacta, sino quiénes pactan. No importa el contenido, sino el continente. La foto, por encima de los acuerdos de gobierno que han de medirse públicamente en términos, de aparente escándalo o claudicación, de ganadores y perdedores.

La negociación política (es decir, la política), para ser real, exige un espacio de discreción. Ante la mirada del gran hermano de la política, primarán la defensa de su personaje -su integridad intachable, la férrea coherencia con sus principios- a la calidad de la obra, a su resultado final. Se trata, por tanto, de una falsa transparencia, de una realidad fake, valga la contradicción. Porque no es la realidad lo que se nos muestra, sino su simulacro.

¿Y qué opinan los ciudadanos? En la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO veíamos cómo más del 60% de los españoles se inclinaban por que los partidos fuesen capaces de superar los vetos e intentasen dar estabilidad al país. Más allá de su voto particular a un partido, subyace una reflexión general: dialogar para intentar acordar (sea cual sea el resultado) es un supuesto de viabilidad de la democracia representativa. Es importante el matiz: no es que no se entienda que no logren acuerdos. Lo que no se entiende es que esos acuerdos no se intenten, o que se negocie con una finalidad diferente. La democracia, al cabo, impone un procedimiento, nunca un resultado. El análisis de las opiniones nos ofrece una radiografía al margen de las percepciones dominantes. La sociedad española, al menos por ahora, no participa de esta vetocracia ni del dramatismo de la política-reality. El dilema entre votos y vetos se ha extendido sin un sustrato real. Bajo las arenas movedizas de la política-reality, sigue habiendo adoquines.

 

Artículo publicado en El Mundo