Donald Trump, presidente: las claves de su victoria

Donald Trump gana las elecciones en Estados Unidos

Donald Trump ha logrado esta madrugada una contundente victoria y consolida un retorno a la Casa Blanca que es particularmente significativo no solo por la conquista de estados clave, como Pensilvania, Georgia y Wisconsin, sino también porque Trump ha logrado un hito que había estado vedado a los republicanos desde 2004: ganar el voto popular, con más de 71 millones de votos (el 51 %), 5 millones por encima de los votos de ¡Kamala Harris!

Con un mensaje fuertemente marcado por el proteccionismo económico, la crítica a la Administración Biden-Harris por la alta inflación de los años post-pandemia y un discurso claramente antiinmigración, Trump marcó la elección por encima de la estrategia demócrata de enfatizar mensajes de una democracia en peligro, la reivindicación de los derechos reproductivos de las mujeres y una candidata mujer negra y de ascendencia asiática.

La influencia de los estados clave: el camino hacia la victoria electoral

Trump aseguró su victoria en buena medida gracias a su desempeño en los estados del “cinturón industrial” y en algunos tradicionalmente oscilantes. Estados como Pensilvania, Michigan y Wisconsin, que habían sido decisivos en su victoria en 2016, se volvieron a inclinar a su favor después de haber favorecido a Biden en 2020. Además, Trump logró victorias en Georgia y Arizona, estados en los que, aunque por la mínima, los demócratas se habían fortalecido en los últimos ciclos electorales.

La fuerte presencia de Trump en las zonas rurales y en áreas de fuerte tradición industrial fue también crucial, donde su mensaje de revitalización económica resonó con los votantes.

La composición del electorado: ¿quién votó a Trump y quién no apoyó a Harris?

Además, uno de los aspectos más notables de esta elección ha sido la composición del voto.

Según los sondeos a pie de urna, Trump consiguió un apoyo sólido entre votantes blancos no universitarios, pero también experimentó un incremento significativo en el voto de sectores hispanos y afroamericanos. Su discurso de recuperación económica y seguridad resonó especialmente entre las minorías que trabajan en sectores como la construcción, el turismo, la manufactura y el comercio, así como también en determinados estratos de votantes jóvenes o con votantes usualmente abstencionistas.

Por el contrario, Kamala Harris no logró consolidar el apoyo de jóvenes ni de votantes suburbanos en la medida en que los demócratas esperaban y necesitaban. Estos sectores, que tradicionalmente habían sido clave para las coaliciones electorales del partido demócrata, mostraron un apoyo dividido, lo que afectó el desempeño de la candidata demócrata en distritos críticos.

La campaña de Harris, lastrada por la tensión insoluble entre mostrarse como adalid del cambio y reivindicar los logros de Biden, no logró convencer a los votantes indecisos en cuestiones de política económica y de seguridad, temas en los que Trump llevó la iniciativa con un mensaje de protección de empleo y de leyes más estrictas.

Un fenómeno con tinte histórico: el voto popular a favor de un republicano

El hecho de que Donald Trump haya ganado el voto popular merece atención aparte. Desde 2004, ningún candidato republicano había logrado superar a un demócrata en el voto popular, y, como el mismo Trump en 2016, la eficiencia de la maquinaria republicana descansaba en la estructura favorable del Colegio Electoral.

El triunfo de Trump indica no solo una ampliación de su base, sino también una capacidad para atraer votantes que tradicionalmente se inclinaban por los demócratas. Su mensaje y el énfasis en “recuperar la grandeza de América” parece haber calado, incluso entre votantes que en el pasado no apoyaron al Partido Republicano.

Estamos, probablemente, ante un cisma de época en la composición y preferencias del electorado de los Estados Unidos.

Un retrato del nuevo votante republicano

Y es que Trump ha sabido captar a votantes que, sociológicamente, y según los consensos tradicionales, “pertenecían” a los demócratas: ha logrado apoyo en los suburbios y entre sectores minoritarios que hasta hace poco se consideraban bastiones inaccesibles para los republicanos. Este fenómeno, sumado a una participación alta y un apoyo sólido en estados clave, así como un buen desempeño en el voto anticipado y por correo, sellaron su victoria.

Aunque aún es prematuro, probablemente la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses representa un punto de inflexión en la política ya no solo del país del norte, sino de todo el mundo, y en especial en las dinámicas de voto y estrategia política de nuestro entorno europeo. Su triunfo, impulsado por una coalición de votantes diversa y el respaldo de sectores tradicionalmente demócratas, abre un nuevo capítulo en la política del país y es un llamado a la reflexión (o a la atención) de otras sociedades globales.

Artículo de Román Espino, director de Comunicación de Sigma Dos

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