Elecciones Alemania 2025: coaliciones viables y el puzzle de la representación proporcional

El país más poblado de la Unión Europea se encamina a las urnas el 23 de febrero para elegir un nuevo parlamento, en un proceso electoral que podría marcar un cambio significativo en la dirección política de Alemania. 

Con los conservadores de la CDU-CSU de Friedrich Merz liderando las encuestas, se espera un relevo en el liderazgo nacional. Pero, más allá del cambio de gobierno, la gran incógnita de estos comicios es cuán pronunciado será el movimiento del péndulo político hacia la derecha, tras una campaña de intensos debates en torno a la política migratoria, y qué coaliciones son viables en un ciclo electoral en el que unos pocos puntos de diferencia en los resultados pueden condicionar todas las negociaciones.

El panorama demoscópico indica que la CDU-CSU se mantiene holgadamente en la delantera de las encuestas, pero Alternativa para Alemania (AfD) se posiciona, y con relativa solidez, como la segunda fuerza política del país. 

El auge de AfD ha generado un intenso debate sobre el “cortafuegos” o Brandmauer que, tácita o explícitamente, ha marcado la Alemania de posguerra y vetado la cooperación y acuerdos entre los partidos principales del centroderecha y el centroizquierda y el espacio ideológico que ocupa AfD. Recientemente, aunque no se logró aprobar, Merz presentó en el Bundestag una propuesta de restricciones migratorias con el respaldo de AfD. Este movimiento ha generado polémica y ha puesto en duda la credibilidad del líder conservador cuando niega la posibilidad de una coalición de gobierno con AfD. 

Las encuestas

Con el acuerdo con AfD la CDU-CSU buscaba capitalizar la preocupación de los alemanes en torno a la inmigración (una encuesta reciente muestra que un 37 % de los alemanes considera a la inmigración como el principal problema del país, incluso por encima de la economía), pero los últimos sondeos no parecen mostrar que haya obtenido el rédito electoral esperado.

Y es que el partido de Alice Weidel se sitúa en un consolidado segundo lugar, con un 21 % de intención de voto y en tendencia ascendente, 9 puntos por detrás de la CDU-CSU pero 5 puntos por encima del SPD, que se ubica en tercer lugar (16 %) y no muy lejos de los Verdes (13 %). Si AfD obtuviera estos resultados el domingo, se trataría de su mejor resultado en unas elecciones nacionales. 

El tablero político se ha vuelto más complejo aún con el crecimiento entre enero y febrero de entre 3 y 4 puntos de La Izquierda (Die Linke), que alcanzaría un 7 % de los votos y superaría, así, el umbral de 5 % requerido para obtener representación en el Bundestag: 

Promedio de encuestas de intención de voto – Fuente: Político Poll of Polls

La proyección exterior de AfD se ha incrementado a partir del apoyo explícito de Elon Musk, apoyo que puede estar generando un efecto movilizador en las formaciones en la izquierda e impulsando su recuperación en las encuestas.

¿Qué pasará después de las elecciones?

Todo apunta a una victoria de los conservadores, pero la incógnita es qué tipo de coalición gobernará Alemania (e incluso si de los resultados surgirán coaliciones potenciales viables). 

Merz ha expresado su preferencia por una alianza con el SPD o Los Verdes, pero la necesidad de sumar más partidos podría dar lugar a una coalición de tres fuerzas, una opción que los conservadores quieren evitar.

En este sentido, la clave estará en si los partidos menores logran entrar al Bundestag. Los sondeos muestran que los liberales del FDP (que formaron parte de la coalición de gobierno junto al SPD y Los Verdes) y la izquierda del BSW (partido surgido en 2024 como escisión de Die Linke) tienen una intención de voto en torno a ese límite. 

Si el FDP y el BSW no superan el 5 % del voto, los escaños se distribuirían proporcionalmente entre el resto de formaciones y una mayoría parlamentaria podría alcanzarse con alrededor del 40% de los votos. Si ambos consiguen representación, el umbral subiría al 46%, dificultando la formación de una coalición de gobierno de solo 2 partidos.

En este último escenario de dispersión de voto, las negociaciones de coalición podrían abocar a Alemania a un compás de espera y a la posibilidad de un nuevo gobierno tripartito. Adicionalmente, un resultado ajustado entre la CDU-CSU y la AfD condicionaría todas las negociaciones y enviaría una fuerte señal política a todo el continente. 

Román Espino – Director de Comunicación y analista de política internacional de Sigma Dos

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