España, lidera el optimismo en la Unión Europea, aunque somos menos felices que en 2020

 

  • España vuelve a participar en la Encuesta Mundial de Final de Año de Gallup International, a través de Sigma Dos. 
  • La investigación se ha realizado en 44 países de todo el mundo, que representan dos tercios de la población mundial, y con una muestra de 41.560 entrevistados. 
  • El 50% de los españoles es optimista en relación a 2022, un porcentaje algo superior a 2021, pero la felicidad ha caído 20 puntos desde 2019. 

 

El 50% de los españoles cree que el 2022 será mejor que el año presente, lo que supone un incremento de 4 puntos respecto al mismo estudio de diciembre de 2020. Según la encuesta de Final de Año de Gallup International – en la que España está representada a través de Sigma Dos- el pesimismo baja 10 puntos en relación a 2020, situándose en un 18%. Quienes se posicionan de forma neutral –ni optimista ni pesimista- están en el 28%, 5 puntos más que en 2020. 

Los españoles somos, además, más optimistas que la media mundial, donde quienes ver el futuro con buenas perspectivas son el 38% y los pesimistas, el 28%. Y lo somos más en comparación a nuestros vecinos de la Unión Europea, con una media del 34% de ciudadanos optimistas, donde los españoles nos situamos a la cabeza. Un año más son los italianos los más pesimistas: solo un 14% de los ciudadanos del país Alpino cree que el año que viene será mejor que este, seguido de cerca por los búlgaros (15%) y los polacos (17%). 

Pese al optimismo, somos menos felices que en 2020

Aunque las expectativas de cara al próximo año sean buenas, la pandemia sigue impactando en el estado de ánimo. El 52% de los españoles se describe como feliz (42%) o muy feliz (10%), frente a un 11% que se siente infeliz y un 34% que dice no sentirse ni feliz ni infeliz. Estos índices muestran una tendencia negativa desde que comenzó la pandemia: los felices bajan 13 puntos porcentuales en relación a 2020, y la caída sería de 20 puntos si lo comparásemos con los datos de 2019, cuando un 72% de los españoles se declaraban felices. 

Estas cifras están ligeramente por encima de la media de Unión Europea (50%). Aunque hay diferencias en función del país. Mientras que el 48% de los alemanes se siente feliz y el 13% infeliz, en nuestra vecina Italia, el país menos feliz de las últimas series históricas, ese dato baja al 39%: allí, en cambio, son clara mayoría, el 53%, quienes dicen sentirse ni feliz ni infeliz, mientras el 7%, se declara infeliz.

Fuera de la Unión Europea, destacan los suizos, con un 58% de la población feliz, mientras que los infelices representan el 8%, y quienes no se declaran ni felices ni infelices, el 32%. Los británicos, por su parte, empatan a felicidad con los españoles -52%- aunque tienen algo más de infelices -17%.

Malas expectativas económicas de cara a 2022

La caída del optimismo y la felicidad en todo el mundo coincide con un empeoramiento de las expectativas económicas. Aunque los españoles vuelven a ser los menos negativos de los países de su entorno, son mayoría quienes creen que, económicamente, 2022 será un año de dificultad, el 39%, frente a quienes creen que será próspero, el 31%. El 28% de los españoles piensa que el año que viene será igual. 

Si nos comparamos con los ciudadanos de la Unión Europea encontramos diferencias notables: el pesimismo económico es la nota dominante en el continente. Solo el 14% de los ciudadanos de la UE cree que la economía irá mejor, mientras que un 53% de los piensan que el próximo año traerá dificultades. Bulgaria y Polonia son los más pesimistas en este asunto, con un 64% de ciudadanos que creen que la economía empeorará, seguidos de los alemanes, con un 59% de pesimistas económicos. 

A pesar de todo, el mundo sigue siendo feliz

La pandemia no ha hecho mella en la felicidad y el optimismo globales, cuya media vuelve a crecer en todo el mundo, empujada fundamentalmente por los países en vías de desarrollo como los africanos, latinoamericanos o la India. La mayoría da la ciudadanía mundial, un 56%, se describe como feliz, mientras que solo el 11% se define como infeliz. Se trata de unos resultados ligeramente mejores que los de 2020, cuando se declararon felices el 54% de los ciudadanos del mundo, e infelices, el 14%.

Colombia lidera el ránking de los países más felices del mundo: así se siente el 83% de los colombianos; seguido de Kazajistán, donde 81% de la población afirma ser feliz, y Albania, con la medalla de bronce de la felicidad, gracias que un 75% de sus ciudadanos se sienten felices.  

Esta mejora del estado de ánimo va acorde con la percepción que los ciudadanos del mundo tienen hacia las perspectivas económicas. El 41% de los ciudadanos piensan que el próximo año será de dificultades económicas, lo que representa una bajada de 5 puntos en el pesimismo económico en relación a diciembre de 2020. En este sentido, son los ciudadanos de la Unión Europea quienes lideran, junto a Rusia, esta visión negativa del futuro económico próximo: en ambos casos, el 53% de las respectivas poblaciones ve con pesimismo la economía de 2022. Esta cifra se invierte en el caso de los ciudadanos africanos, donde los que confían en que 2022 será próspero son mayoría: el 51%; seguido de los indios, donde el 49% sienten que el año que viene la economía irá mejor.

“Factores culturales en la felicidad española”

“En el caso de España se da una aparente contradicción: por un lado, somos menos felices que en 2020 y 2019; por otro, somos algo más optimistas que el año pasado”, explica Rosa Díaz, de Sigma Dos. “Esto puede deberse a que, tras dos años de pandemia la sociedad experimenta un cansancio psicológico seguido de una necesidad de creer que, con las vacunas, la vida mejorará el año que viene”, remata Díaz. En cuanto a la felicidad, que España siga, como viene siendo habitual, por encima de su entorno europeo, el director de comunicación y estrategia de Sigma Dos, Antonio Asencio, indica creemos que “deberse a factores culturales”. “Si miramos culturas más semejantes a la nuestra, como las latinoamericanas, vemos altos índices de felicidad compatibles con incertidumbre económica”, concluye. 

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