Sigma Dos ha presentado en el marco del Forbes Economic Summit 2026 una completa radiografía social y económica que revela un repunte en la confianza de los ciudadanos hacia el futuro del país. El estudio destaca el papel tractor de la industria, el turismo y la sanidad, así como la exigencia de un liderazgo empresarial basado en la adaptabilidad y la colaboración.
En un contexto global marcado por la volatilidad y la transformación constante, la sociedad española parece haber encontrado un asidero firme. Así lo revelan los datos del último estudio demoscópico elaborado por Sigma Dos y presentado durante el Forbes Economic Summit 2026, que dibuja un escenario de mayor optimismo y resiliencia respecto al año anterior.
Un país que genera mayor confianza
La percepción sobre las capacidades de España ha experimentado un notable avance. En 2026, el 85,4% de la población considera que la confianza es un elemento vital para asegurar el futuro económico y social, lo que supone un incremento de más de 13 puntos frente al 72,3% registrado en 2025.
Esta tendencia al alza se refleja directamente en la imagen del propio país: el 53,2% de los ciudadanos cree que España genera confianza gracias a sus características y fortalezas (frente al 40,2% del año anterior). Además, crece el optimismo en el ámbito internacional, ya que un 27,3% opina que España proyecta más certidumbre que sus vecinos europeos, mejorando los registros previos. De hecho, siete de cada diez encuestados (70,3%) confían plenamente en la capacidad nacional para atraer inversiones y talento del exterior.
En el análisis institucional, las empresas (5,3 sobre 10) continúan superando a las instituciones públicas (4,7) en niveles de confianza ciudadana, aunque ambas esferas logran ligeras mejoras respecto al ejercicio anterior.
Sectores estratégicos: industria, turismo y salud
El estudio identifica claramente cuáles son los motores que impulsan la economía real. A la hora de generar confianza en un entorno competitivo, los españoles señalan al Turismo (55,1%), la Salud (42,3%) y la Industria (38,4%) como los sectores fundamentales.
Sin embargo, si el objetivo es convertir a España en un polo de atracción de inversiones y talento, la Industria asume el liderazgo absoluto (23,2%), seguida de cerca por el Turismo (20,1%) y la Energía (15%).
El sector sanitario merece una mención especial. Existe un consenso social casi unánime (87,4%) sobre la necesidad de convertir la investigación sanitaria y la innovación terapéutica en un referente mundial. Para garantizar la sostenibilidad de este sistema, la mayoría de la población (53,1%) apuesta decididamente por modelos de colaboración público-privada en el ámbito farmacéutico e investigador.
Asimismo, el reto demográfico se percibe más como un estímulo que como un freno: el 38,9% de los ciudadanos considera que la mayor longevidad aportará externalidades positivas y nuevas oportunidades al tejido empresarial, frente a un 27% que lo ve como un elemento negativo.
El nuevo liderazgo: adaptabilidad y humanismo tecnológico
Frente a la incertidumbre, la rigidez penaliza. La adaptabilidad y la capacidad para cambiar de estrategia (31,7%) se consolida como la cualidad de liderazgo más valorada. Destaca especialmente el fuerte crecimiento de la importancia de «establecer vínculos de confianza» (23,8%), que escala posiciones respecto al año pasado.
En el terreno de la competitividad a medio y largo plazo, el 89,1% vincula el éxito económico a la inversión en formación, ciencia y tecnología. Para lograrlo, el 51,6% subraya la urgencia de estrechar la colaboración entre las instituciones educativas y las empresas.
Finalmente, el avance tecnológico exige un enfoque ético. Aunque el 66,3% reconoce que herramientas como la Inteligencia Artificial mejoran la toma de decisiones empresariales, una abrumadora mayoría de ocho de cada diez españoles advierte que este desarrollo digital debe ir siempre acompañado de una sólida base ética y humanística.


