Harris y Trump, más preguntas que respuestas tras un debate intenso

Kamala Harris y Donald Trump tuvieron su primer (y, probablemente, único) encuentro cara a cara anoche. 

Harris tuvo una buena performance, y logró el que era un objetivo de mínimos para los demócratas: demostrar coherencia en sus propuestas y, sobre todo, imponerse a un Trump que tuvo, en efecto, un desempeño desigual.  

La inmigración, la economía, la política exterior, el aborto, fueron algunos de los temas del encuentro, que, sin embargo, estuvo más definido por una característica difícil de medir pero bien presente en la política estadounidense: el carácter y la fortaleza personal de los candidatos.

El encuentro había despertado cierta expectación. Harris ha disfrutado de un agosto de encuestas favorables y alta visibilidad (especialmente, en redes sociales), impulsada por el momentum de la Convención Demócrata de Chicago y el entusiasmo recobrado de los votantes demócratas (traducido en records de donaciones privadas). Pero Harris y las políticas que propone para una eventual presidencia siguen siendo, en gran medida, desconocidas, y queda por ver si la vicepresidenta despejó anoche todas las dudas. 

Otra razón para la expectación tiene que ver con un paradójico cambio de las tornas. Con 78 años, Trump es ahora el candidato presidencial de mayor edad de la historia y ha dejado de ser el candidato disruptivo que fue en 2016. Así, uno de los ejes centrales de su campaña (la edad y la capacidad cognitiva de Biden) se ha convertido en argumento para cuestionar su propia capacidad para repetir en el cargo, y sus ataques y agresividad ya no generan la sorpresa de años atrás. Ese flanco ha quedado abierto tras la performance del expresidente, a la defensiva y en varios momentos impreciso, incapaz de concentrarse en las debilidades de los demócratas (fundamentalmente, la economía y la inflación) e incurriendo en referencias excéntricas. 

Independientemente de que el debate pueda llegar a mover el tablero de votantes, cuestión siempre discutible, el de 2024 sigue siendo un ciclo electoral sin precedentes. En apenas un par de meses Biden decidió bajarse de la fórmula presidencial, Trump sufrió un intento de asesinato, la Convención demócrata ungió a una candidata a la que nadie había votado en las primarias, y el independiente Robert F. Kennedy, de una familia que es casi sinónimo de Partido Demócrata, se bajó de la carrera presidencial y ofreció su apoyo al expresidente republicano. Por otra parte, el ascenso de Harris en las encuestas ha sido notable, pero estas siguen mostrando un empate técnico que no tiene visos, de momento, de despejarse. De acuerdo con el promedio que realiza RealClearPolitics, Harris mantiene en el voto popular una ventaja de 1,2 %, aunque el estudio más reciente del New York Times y Siena College otorga una ventaja de 1 % a Trump y apunta a cierto estancamiento de la vicepresidenta:

Promedio de encuestas de voto nacional – Fuente: RealClearPolitics

Estos números no solo entran dentro del margen de error, sino que no reflejan la estructura del sistema estadounidense, en el que, como ya hemos comentado en otra ocasión, todo depende del Colegio Electoral. Y allí resultan clave los swing states, que pueden tanto decantarse por los demócratas como por los republicanos. 

Precisamente, el promedio de encuestas para los estados bisagra de este ciclo electoral muestra una carrera aún más reñida que para el voto popular a nivel nacional, con apenas un 0,2 % de ventaja media de Harris en el conjunto de estos estados:

Evolución del promedio de encuestas en los swing states de 2024 – Fuente: RealClearPolitics

Como veíamos en un artículo anterior, la situación era alarmante para los demócratas en Georgia, Arizona y el crucial Pennsylvania donde anoche se celebró el debate:

Dos meses después, tras la renuncia de Biden y el ascenso de Harris, la situación ha mejorado para los demócratas pero no hasta el punto de colocar a su candidata fuera del margen de error o para poder decir que el tandem Harris-Walz se está imponiendo al dúo Trump-Vance en los estados que definirán la elección: 

El choque entre Kamala Harris y Donald Trump no ha logrado clarificar el panorama electoral, incluso si creyéramos que un espectáculo político como este debate puede inclinar la decisión de los pocos votantes indecisos que quedan en los polarizados Estados Unidos de 2024. 

Sí, Harris mostró una mejor consistencia y logró establecer una base sólida para los demócratas. Sí, el desempeño de Trump plantea nuevas interrogantes sobre su capacidad para mantenerse competitivo. Pero con el voto popular y los swing states tan ajustados, la carrera presidencial de 2024 sigue siendo incierta.

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