La comunicación política en la crisis de representación: una charla entre Verónica Fumanal y Antonio Asencio

Durante la jornada de periodismo en directo Ctrl en Vivo se realizó una interesante conversación entre dos profesionales de la comunicación política, Verónica Fumanal, analista política, y Antonio Asencio, director de estrategia de Sigma Dos. Una vez más pudimos comprobar que los problemas de comunicación a los que se enfrentan las marcas hoy en día no son muy distintos a los de los partidos políticos y las administraciones públicas. Al fin y al cabo, la crisis de representación afecta a todas las instituciones, sean públicas o privadas, y eso incluye también a las marcas y sus gestores.

Verónica Fumanal afirmó que la deslegitimación de las instituciones es uno de los dos grandes problemas de la política actual junto con la propagación de las fake news. Estas dos lacras sociales, que en cierto modo están relacionadas porque se retroalimentan, son la que alejan a la gente del debate político tal y como está concebido hoy, sobre todo a los jóvenes. A este respecto, Antonio Asencio aportó una idea sugerente: “Lo que está en crisis es el relato liberal sobre la democracia. Desde 2008 vivimos en una época sin utopías porque se cuestionó también el modelo capitalista, como antes había sucedido con el fascismo o el comunismo. Todo el relato sobre la meritocracia quedó cuestionado”.

Como consecuencia de esto asistimos a una especie de fragmentación del relato en causas menores a las que se van asociando minorías según sus propias inquietudes o preocupaciones, pero no hay una integración de todos estos valores en una cosmovisión compartida por todos. A todo esto hay que añadir, en opinión de Asencio, la revolución tecnológica, que no solo trae ventajas sino también algunas contraindicaciones graves: “Un porcentaje superior al 40% de la sociedad declara no sentirse preparado para asumir los cambios tecnológicos”.

A esto Asencio lo llamó un “estado de tecno-ansiedad” del que el principal síntoma es el miedo a la exclusión. Esto es aprovechado por los populismos del mismo modo que ya lo hicieran con la globalización: reivindicando e idealizando un pasado que no puede volver. Terminó está argumentación Asencio comentando que la solución podría estar en que alguien asumiera un liderazgo político que dirigiera institucionalmente todo esto pensando en el bien común, pero eso no está sucediendo y a cambio el liderazgo lo están asumiendo gurús tecnológicos que, en sus propias palabras, “no acaban de entender el mundo que han puesto en marcha”.

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