Los resultados del pasado 8 de marzo dibujan una renovación del liderazgo del Pacto Histórico en el Senado y un liderazgo reforzado en el uribismo con vistas a competir en las próximas elecciones presidenciales.
Sin el concurso de Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo, los tres grandes favoritos en la carrera a Casa Nariño, las consultas de los diferentes espacios políticos parecían, sobre el papel, un tanto descafeinadas. Con todo, la victoria mayoritaria de Paloma Valencia como nueva cara del centroderecha colombiano revela un escenario de competición directa con Abelardo de la Espriella por ese espacio.
En este contexto, la figura de Iván Cepeda sale reforzada tras la jornada. Pese a no haber participado activamente en las consultas, la baja participación registrada en la consulta del Frente por la Vida y en el candidato ganador, Roy Barreras, confirma la falta de un liderazgo sólido que le haga contrapeso dentro del sector. Esta ausencia de competencia interna efectiva consolida su posición de cara a la primera vuelta. Con estos resultados sobre la mesa, el mapa político queda definido para el próximo 31 de mayo, fecha en la que se disputará la Presidencia de la República.
Consolidación del Pacto Histórico en el Senado
Los resultados de las elecciones al Senado confirman el respaldo al Pacto Histórico, que logra una mejora respecto a los anteriores comicios al obtener 25 curules, dos más que en el periodo anterior. Con cerca de 4,4 millones de votos (el 22,79% del total), la coalición de gobierno se consolida como la fuerza mayoritaria en la cámara alta. Este avance en la Cámara Alta es un respaldo al sector oficialista, con una base sólida para reforzar una hipotética presidencia de Iván Cepeda.
Por su parte, el Centro Democrático logró una recuperación significativa al obtener 17 escaños (+4 respecto a 2022) con más de 3 millones de votos. No obstante, el bloque de derecha muestra signos de fragmentación: el movimiento Salvación Nacional, vinculado a Abelardo de la Espriella, superó el umbral del 3% y obtuvo 4 curules.
Una Cámara de Representantes donde los grandes crecen
Aunque el Pacto Histórico fue la lista más votada con más de 4,2 millones de sufragios, la distribución de las 161 curules de circunscripción departamental muestra una mayor fragmentación que en la cámara alta. La coalición oficialista consolidó 37 escaños, once más que en 2022, mientras que el Centro Democrático alcanzó las 28 curules, sumando doce adicionales respecto a los comicios anteriores. Por su parte, las fuerzas tradicionales cedieron terreno: el Partido Liberal obtuvo 28 escaños (cinco menos que en el periodo pasado) y el Partido Conservador se quedó con 19 representantes, tras perder ocho asientos.
En departamentos clave como Antioquia, se registró una renovación del 76% de la representación, donde el Centro Democrático ratificó su hegemonía con más de 715.000 votos. a dispersión de fuerzas en ambas cámaras confirma que el próximo presidente carecerá de mayorías automáticas. Ni el Pacto Histórico ni el Centro Democrático logran por sí solos el control del Congreso, lo que obligará al futuro Ejecutivo a construir acuerdos transversales para garantizar la viabilidad de cualquier reforma.
¿Acertaron las encuestas?
Los sondeos previos identificaron correctamente el fortalecimiento del Pacto Histórico como fuerza mayoritaria en el Senado y el liderazgo de Paloma Valencia en el bloque de centroderecha.
- Se registró una notable sobrestimación del interés en la consulta de izquierda alternativa, cuyo resultado final en votos fue significativamente menor a lo proyectado por la mayoría de mediciones.
- Las encuestas no lograron captar el volumen total del voto independiente en Bogotá, donde los resultados superaron los márgenes previstos para los candidatos sin estructura de maquinaria.
- Hubo un acierto generalizado al predecir un Congreso atomizado y sin mayorías claras, aunque se subestimó la magnitud del retroceso de los partidos tradicionales frente a las fuerzas emergentes.
- En la recta final, las tendencias de opinión reflejaron el estancamiento del centro político, un dato que se confirmó con la pérdida de escaños de las coaliciones moderadas.


